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La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia

La “Semana de la Carne” celebrada en Auditorio Principal de la Exposición Rural de Palermo convocó a los principales referentes de las cadenas de valor bovina, aviar, porcina y ovina, en tres jornadas para debatir las oportunidades y los desafíos del sector.

El sector está viviendo un momento espectacular. Con un consumo interno firme, la reapertura del mercado de EEUU, el impacto de la peste porcina africana en China y la reciente firma del Acuerdo UE-Mercosur, parecería que la demanda de carne argentina no tiene techo. Así lo expresó Fernando Canosa, uno de los coordinadores de la Mesa de la Carne, al mostrar las cifras de las exportaciones. En 2019, la carne vacuna multiplicará en tres veces y media el volumen exportado en 2015, pasando desde las 200 mil toneladas a 680 mil proyectadas para este año. En este período, las de pollo crecerán un 35% y la de cerdos 162%.

Para quienes estamos detrás de este portal, uno de los temas que nos despertó más interés fue la disertación del Coordinador del Comité de Carnes de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Juan José Grigera Naón al referirse sobre las carnes cultivadas en laboratorio. Estos novedosos alimentos, que ya hemos presentado en varias oportunidades, se encuentran aún en etapa de desarrollo recibiendo miles de millones de dólares para llegar al mercado a la brevedad.

El método de producción consiste básicamente en extraer una célula de un animal vivo (de la piel, la sangre, los músculos, los órganos, etc.) y multiplicarla en laboratorio de forma controlada, haciendo crecer un músculo -que tiene el mismo ADN que el del animal al que se le extrajo – que luego se puede cocinar y comer mientras el animal que dio origen a esa carne anda suelto por el campo.

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Del mismo modo que la carne vegetal, que tuvo su debut en Wall Street de la mano de Beyond Meat alcanzando la mayor capitalización de mercado para el día del debut con U$S 3.800 millones, la carne cultivada en laboratorio busca cautivar al creciente mercado vegano y vegetariano. Uno de cada cuatro estadounidenses entre 25 y 34 años es vegano o vegetariano y el 60 % dice haber adoptado este comportamiento por principios éticos animalistas.

Casualmente, el mismo día de la disertación de Grigera Naón, recibí el llamado de una de las personas que más aprecio. Un hermano que me dio la vida, y que también fue uno de los hacedores de este portal. Llamó para contarme que su hija de 12 años había decidido no consumir más carne que provenga del sacrificio de animales. Junto a su esposa escucharon los argumentos de la chiquita y respetando su decisión, acudieron al nutricionista y al pediatra para asegurarse que su decisión no afecte su salud y lograr dietas equilibradas sin carne. Uno de los sustitutos recomendados por el nutricionista ha sido la soja texturizada, justamente el ingrediente estrella de la carne vegetal.

La niña entiende con mucha claridad que su decisión es personal y acepta con naturalidad que otras personas y miembros de su familia no adopten su comportamiento. Pero a pesar de ello, la familia ha decidido prácticamente eliminar el consumo de carne. Un hecho para destacar es que esta situación se da en una ciudad ubicada en el corazón de la Pampa Húmeda y no en grandes urbes como Buenos Aires o Rosario donde el vegetalismo y el veganismo está más instalado en la sociedad.

Durante su disertación, Grigera Naón destacó que la carne artificial no debiera llamarse carne y debería estar reflejado en el etiquetado. Señaló que están solicitando que estas definiciones sean incluidas en las resoluciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la Oficina Permanente de la Carne y que se incluyan en el codex alimentario nacional e internacional.

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Lo mismo que está sucediendo con la carne artificial, pasa con la leche. El volumen de ventas globales de leche vegetal, como la leche de soja, de almendra o de avena, se ha duplicado en los últimos 5 años. Varias startups están recibiendo millones para desarrollar sustitutos lácteos a partir de proteínas vegetales elaboradas por medio de la biotecnología. Una de ellas es Motif Ingredients, que tiene entre sus accionistas nada menos que ADM y Fonterra.

También la producción de leche de vaca producida sin vacas está muy cerca de llegar al mercado. Perfect Day Inc., una startup californiana desarrolló una forma de microflora modificada genéticamente que produce suero y caseína a través de un proceso de fermentación similar al de producción de cerveza. La compañía asegura que su proteína láctea es vegana y libre de lactosa y proporciona la misma nutrición de alta calidad que la proteína láctea convencional.

Por eso dar la batalla únicamente desde el etiquetado para impedir que estos productos puedan llamarse carne o leche, apenas servirá para ganar un poco de tiempo, pero a la larga el consumidor elegirá el producto independientemente como se llame.

Aprovechemos que los asiáticos están descubriendo el placer de comer carne que nos asegura mercado por varios años. Mientras, es una buena oportunidad para atender las prácticas de bienestar animal, laboral, las cuestiones sociales y las ambientales. Porque de a poco, también China se va occidentalizando.

 
 
 
 
 

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