British Airways y Shell se unen para convertir basura en combustible para aviones

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Las promesas de los líderes por primera vez nos ubican dentro de los objetivos del Acuerdo de París. Una descarbonización que viene liderada por los privados, que representa una oportunidad para Argentina, pero que necesita mostrar lo bueno que hace.
 
 

British Airways, la aerolínea de bandera del Reino Unido, propiedad de la compañía holding International Airlines Group, que también posee la aerolínea de bandera irlandesa Aer Lingus y la española Iberia, entre otros activos en la industria aerocomercial, se ha comprometido a reducir a la mitad sus emisiones de carbono para 2050 desde los niveles de 2005.

Para alcanzar ese objetivo se ha asociado con Royal Dutch Shell y la compañía de combustibles renovables Velocys para presentar una propuesta para construir la primera planta de conversión de residuos en biocombustible para jets a escala comercial de Europa en Immingham, North East Lincolnshire, cerca del estuario de Humber.

Las instalaciones serían construidas por Altalto Immingham Limited, una subsidiaria de Velocys, y procesarán medio millón de toneladas al año de desechos sólidos domésticos y comerciales no reciclables, para descomponerlos a través de procesos termoquímicos catalíticos y convirtiéndolo en biocombustible de aviación sostenible.

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British Airways dijo que compraría el biocombustible para usarlo en sus aviones como parte de su estrategia más amplia de reducción de carbono y sostenibilidad. El comunicado agregó que la medida reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero en un 70% por cada tonelada de combustible fósil convencional que reemplaza al tiempo que ofrece «una vía de emisiones más bajas» para procesar los desechos del Reino Unido en comparación con los incineradores o vertederos.

La iniciativa, aunque no es ajena a Shell o Velocys, es audaz para una aerolínea comercial. Disponer de la propiedad de una planta de refinación de combustible es raraspara la industria. Con objetivos muy diferentes, relacionados a reducri los costos de combustible, Delta Airlines compró en 2012 Trainer Refinery a Phillips 66, un movimiento que no se repitió en todo el sector de la aviación.

No hay muchos proveedores en Europa de biojet ya que su costo es aproximadamente tres veces el precio del craqueo de petróleo crudo. Sin embargo, el cambio está en marcha, con grandes esperanzas de reducciones de costos a más largo plazo. Alex Cruz, CEO de British Airways, señaló: «Los combustibles sostenibles pueden ser un cambio de juego para la aviación que ayudará a impulsar nuestros aviones en los próximos años».

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«Este desarrollo es un paso importante en la reducción de nuestras emisiones de carbono y el cumplimiento de los objetivos de la industria de crecimiento de carbono neutral a partir de 2020, y una reducción del 50% en CO2 para 2050 desde los niveles de 2005. También acerca al Reino Unido un paso más para convertirse en un líder mundial en combustibles de aviación sostenibles «.

Entre otras iniciativas similares, Virgin Atlantic se ha asociado con LanzaTech para construir una instalación de alcohol a combustible para aviones en el Reino Unido, United Airlines ha acordado comprar 10 millones de galones de biocombustible a World Energy durante los próximos dos años, y KLM ha acordado el abastecimiento por diez años con SkyNRG. Sin embargo, el movimiento de British Airways y, por extensión, el de IAG, parece ser el más audaz del sector hasta ahora.

 
 
 
 
 

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