Estudio demuestra que la ganadería pastoril contribuye a mitigar el cambio climático

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La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 

La Organización de las NacionesUnidas (ONU) emitió un comunicado en el que recomienda comer menos carne de manera de ayudar a mitigar la emisión de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el CambioClimático, (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU, que reúne a varias decenas de científicos de todo el mundo, alertó que es esencial la reducción del consumo de carne, además de medidas en contra de la deforestación y en favor del uso sostenible de la tierra.

“Los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global se quedarán muy cortos sin cambios drásticos en el uso global de la tierra, la agricultura y la dieta humana”, dice el organismo en el informe denominado «El Cambio Climático y la Tierra», divulgado recientemente en Ginebra.

El calentamiento global por efecto del cambio climático debe ser una preocupación de todos. No hay derecho a dejar a las generaciones venideras un mundo empobrecido y frágil. Se deben hacer los esfuerzos necesarios para revertir una tendencia que por el momento no muestra señales de estarse frenando y que algunos poderosos niegan a pesar de que las evidencias científicas rompen los ojos. Como dice el dicho, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

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Pero con verdades a medias no se contribuye a solucionar el tema. No es la producción de carne la que tiene un saldo neto negativo en la emisión de gases de efecto invernadero; es “determinado tipo de producción”, y no solo de carne, sino de una amplísima gama de alimentos. ¿Es que se propondrá dejar de comer?

Según estimaciones de la FAO, la pecuaria es responsable de 14,5% de la emisión de gases de efecto invernadero. Una proporción a tener en cuenta, pero lejos de ser los principales emisores, como suele escucharse desde grupos veganos. Y lo que es más importante aún, no se puede hacer tabla rasa e igualar todos los tipos de producción como emisores netos de gases de efecto invernadero. Hay sólidos estudios de reputadas instituciones que indican que, muy por el contrario al pensamiento predominante, el saldo neto de la producción vacuna en base pastoril es negativo entre el carbono que liberan y el que secuestran. Por lo tanto, en lugar de contribuir al calentamiento global, contribuyen a contrarrestarlo.

Quantis, una empresa que asesora a compañías en temas de sostenibilidad ambiental, realizó un estudio en el establecimiento White Oak Pastures, ubicado en la localidad de Bluffton, en el estado de Georgia, Estados Unidos. White Oak Pastures es una empresa ganadera de 1.200 hectáreas basada en la producción a pasto. Quantis fue contratada para analizar el saldo neto de la emisión de carbono por parte del establecimiento, teniendo en cuenta las emisiones y el secuestro de carbono a nivel del suelo y de la vegetación.

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El resultado de este estudio fue que el saldo neto es negativo. Por cada kilo de carne producido se capturan 3,5 kilos de anhídrido de carbono (CO2) equivalente. O sea, este tipo de sistemas de producción de carne, en lugar de contribuir en la emisión de gases de efecto invernadero, secuestran más carbono de la atmósfera del que liberan. Por lotanto, tienen un impacto positivo sobre el medio ambiente y contribuyen a mitigar el cambio climático.

Más aun, de acuerdo con la comparación que realiza Quantis con otras producciones, el sistema de producción de carne en base pastoril tiene una contribución al ambiente muy superior al sistema de producción de hamburguesas veganas de Beyond Meat, el cual tiene un saldo neto de 4 kilos de equivalente CO2 emitido por cada kilo producido.

Los grupos veganos no serán quienes se encargarán de difundir este tipo de estudios. Tampoco lo harán quienes tienen sistemas de producción intensivos, para quienes esta cuenta no les da bien. Quienes lo deben hacer son países como Uruguay, con un sistema de producción a cielo abierto que no solo atiende el bienestar animal sino que realiza una contribución trascendenteal ambiente.

Editorial de la edición de agosto de la revista oficial de la Asociación de Consignatarios de Ganado de Uruguay.

 
 
 
 
 

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