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El vino también se suma al consumo consciente y ecológico

El mercado vitivinícola ha protagonizado un crecimiento exponencial, no solo expresado en materia de ventas de productos sino también en el incremento del interés de todo el universo asociado al consumo de este producto. Es por ello que no sorprende que, en el marco del Fórum Gastronómico de Barcelona desarrollado esta semana, el mundo del vino haya tenido un lugar esencial. El evento, celebrado la pasada semana en el Recinto Montjuïc, dedicó un espacio llamado Fórum Vino específicamente a este producto.

En el marco de estas jornadas fueron tres las charlas-debate enfocadas en el universo del vino. Dos de ellas pusieron el foco en los cambios de paradigma en relación al consumo de este artículo. La primera, llamada Re-pensar el vino, se centró en este producto como creador de nuevos valores.

Los ponentes fueron el chef Rafa Peña y tres «sumilleres»: Clara Isamat, Núria Renom y Evelyn de las Alas. La segunda ponencia (El Vino Sobre el Plato), a cargo del chef Andreu Genestra y el «sumiller» Joan Arboix, consistió en un taller que desafió los parámetros habituales de «maridaje», invitando a los asistentes a animarse a probar combina- ciones y sabores nuevos. Como no solo el sabor del vino es lo que hace al negocio, el último día del Fórum Gastronómico se celebró una charla enfocada en las herramientas del marketing y las estrategias para mejorar las ventas. Los ponentes, en este caso, fueron Ferran Centelles, «sumiller» en El Bulli Lab y Manel Sarasa, cofundadora de la firma Wine is Social.

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Con respecto a los compradores, la experta habla de un «cambio de paradigma» que se expresa en dos direcciones: un mayor interés por conocer la ruta del vino antes de llegar a la botella y -asociado a este primer punto- un consumo más consciente del producto. Es por este motivo que también en el último tiempo se registra una evolución en el rol de los vendedores del sector, que debe estar más preparados para conocer y explicar el proceso de producción del vino. «Hay un replanteamiento en su figura dentro del sector», resume Isamat.

Se impone lo «bio»

De la mano del cambio de paradigma, un producto se erige como gran estrella del nuevo escenario vitivinícola: se trata de los vinos bio, pensados para un consumidor más analítico y consciente. De un valor que puede llegar a triplicar el de los ejemplares industriales -un vino de supermercado ronda los 5 euros de media, mientras que uno ecológico promedia los 15 euros-, este artículo se propone como la solución ideal para una degustación «eco-friendly».

 

«Claramente, se está yendo en la dirección del vino ecológico», subraya Isamat, y añade que el público se inclina cada vez más -como ocurre en otras categorías- hacia un producto sostenible, lo que en enología se traduce en una producción «menos intervencionista» con dos rasgos esenciales: una apuesta por la fermentación espontánea y un mayor respeto por la uva y el trabajo que se hace sobre ella.

A comienzos de este año se dio a conocer su crecimiento exponencial: diez años atrás, eran 53.000 las hectáreas del país utilizadas para vino ecológico, mientras que en 2017 esta cifra aumentó hasta las 106.000 hectáreas. Con respecto al consumidor catalán, Isamat señala que se advierte una mayor apertura a probar nuevas alternativas en el modo de consumir. «En Barcelona, por ejemplo, hay un público dispuesto a divertirse con el producto y jugar con él», indica. Y se refiere al cambio de tendencia con una frase esclarecedora: «Finalmente, el vino logra salir del esnobismo y hoy hasta se sirve en porrón».

Guadalupe Piñeiro Michel /  ABC.

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