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Sorpresa: las familias con alta huella de carbono no son las que consumen más carne bovina

Investigadores analizaron las huellas de carbono en las dietas de 60.000 hogares en las 47 regiones de Japón.

Un nuevo estudio publicado en One Earth, sugiere que las familias con mayor huella de carbono, son aquellas que consumen más alimentos de confiterías, alcohol y comida de restaurantes y no carne bovina, como la mayoría supone.

Teniendo en cuenta el espectro de los diferentes estilos de vida tradicionales de las familias urbanas de Japón, los investigadores de la Universidad de Sheffield y el Instituto de Investigación para la Humanidad y la Naturaleza en Kyoto, Japón, analizaron las huellas de carbono en las dietas de 60.000 hogares en las 47 regiones de Japón. Utilizando un enfoque de ciclo de vida que detalla las cadenas de suministro de alimentos en todo el país, descubrieron que el consumo de carne era relativamente constante por hogar, pero no así la huella de carbono.

El estudio muestra que el consumo de carne podría explicar menos del 10 por ciento de la diferencia observada en las huellas de carbono entre las familias japonesas. En cambio, los hogares con una mayor huella de carbono tienden a consumir más alimentos de restaurantes, así como más verduras y pescado. Sin embargo, el nivel de consumo de dulces y alcohol en estas familias, ha sido dos o tres veces mayor al de las familias con huellas bajas en carbono.

 

La carne bovina se ha ganado la reputación de ser un alimento perjudicial para el medio ambiente, ya que su producción emite 20 veces más gases de efecto invernadero que la producción de porotos por la misma cantidad de proteína.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que comer fuera de casa contribuye en promedio a 770 kg de gases de efecto invernadero por año para aquellos hogares con una mayor huella, mientras que la carne solo aporta 280 kg.

El profesor asociado del Instituto de Investigación para la Humanidad y la Naturaleza en Kioto, Japón, Keiichiro Kanemoto, dirigió la investigación y dijo: «Si pensamos en un impuesto al carbono, podría ser más inteligente apuntar a los dulces y al alcohol si queremos un sistema progresivo».

 

«Si nos tomamos en serio la reducción de nuestras huellas de carbono, entonces nuestras dietas deben cambiar. Nuestros hallazgos sugieren que las huellas de alto contenido de carbono no son solo un problema para un pequeño número de amantes de la carne en Japón. Podría ser mejor apuntar a los alimentos menos nutritivos que son excesivamente consumido en algunas poblaciones».

Sin embargo, Kanemoto recomienda comer menos carne para reducir el impacto ambiental en los hogares. «La carne es un alimento con alta huella de carbono. Reemplazar el consumo de carne roja con carne blanca y vegetales reducirá la huella de carbono de una familia», dijo.

 

La población de Japón es una de las más antiguas del mundo, una tendencia que muchos países industriales están siguiendo. Esto sugiere que las políticas exitosas para el cambio en la dieta y la eficiencia energética en Japón podrían actuar como modelos para muchos países en las próximas décadas. Los japoneses también tienen una dieta relativamente saludable, que con frecuencia se atribuye a que tienen la esperanza de vida más larga del mundo.

El Dr. Christian Reynolds, del Instituto de Alimentos Sostenibles de la Universidad de Sheffield, uno de los coautores del estudio, dijo: «Debido a la riqueza, la cultura y las prácticas agrícolas, las diferentes regiones de un país consumen alimentos de manera diferente. Japón solo tiene algunos prefecturas con más de 10 millones de personas y otras con menos de un millón. Estas diferencias regionales y de ingresos en el consumo de alimentos también se encuentran en el Reino Unido, Europa, Australia y Estados Unidos.

«Todos los países enfrentan desafíos sobre cómo cambiar las dietas para que sean más saludables y sostenibles. Esta evidencia de Japón demuestra que la investigación puede ayudarnos a identificar en qué enfocarnos. Los mismos patrones de cambio en la dieta en términos de azúcar, alcohol y comidas al aire libre deben considerarse en el Reino Unido, Australia, Estados Unidos y Europa», concluyó.

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