AgBioEn, una startup australiana con sede en Melbourne, está a punto de comenzar las obras para la construcción de una planta que convertirá residuos agrícolas en energía para ser utilizada en la producción de alimentos.

La  biorrefinería que será construída en Katunga, en el estado de Victoria, será el primer proyecto de producción de energía eléctrica y biocombustibles integrado del país, dijo la compañía en un comunicado de prensa.

La instalación utilizará una combinación de las tecnologías de pirólisis y procesamiento de gas a líquido Fischer Tropsch para convertir la biomasa en una serie de combustibles renovables. Todo el sistema de procesamiento de combustible y energía estará completamente integrado y en circuito cerrado para garantizar una huella de carbono mínima.

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El proyecto, que generará más de 500 empleos prevé una inversión de 2 mil millones de dólares australianos, unos USD 1.300 millones, y utilizará materiales de residuos orgánicos como la paja de cereal para generar electricidad, combustible diesel y para aviones, y biofertilizantes.

«Toda la tierra agrícola utilizada para suministrar biomasa a la instalación también se será utilizada para cultivar alimentos», dijo la directora del programa, Lubey Lozevski. «Es una prioridad para AgBioEn que no se quiten tierras agrícolas del cultivo de alimentos para crear combustibles».

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Según la compañía, la planta estaría en condiciones de comenzar a operar 2023. La biomasa que abastecerá la biorrefinería provendrá de los residuos agrícolas de 75.000 hectáreas. Por su parte, el productor de tomate hidropónicos Katunga Fresh, tomará la energía generada en el proyecto para agregar más invernaderos a su operación.

Australia de a poco va dándose cuenta de su potencial para la generación de bioenergía, sumando ya tres proyectos en desarrollo en todo el país que utilizan los desechos domésticos como materia prima.