Vilma Vázquez creció en San José La Paz, Honduras, rodeada de plantaciones de café, pero fue mucho después en su vida que, gracias al programa PROCAGICA, aprendió técnicas que facilitan el éxito al trabajar con este complejo cultivo.

“PROCAGICA me ha ayudado enormemente”, comentó la caficultora, miembro de la cooperativa Caja Rural Trabajando para el Futuro, de la cual ha sido presidenta. “He aprendido mucho en las distintas capacitaciones, como el muestreo de la tierra, el tipo de abono que se debe usar, a cuánta distancia sembrar y cuáles variedades son más resistentes a las plagas”, dijo Vázquez.

El Programa Centroamericano de Gestión Integral del Manejo de la Roya del Café (PROCAGICA), financiado por la Unión Europea (UE) e implementado técnicamente por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), procura mejorar las condiciones de vida de la población rural de las áreas de producción de café en Centroamérica y República Dominicana, a partir del fortalecimiento de la resiliencia de los pequeños y medianos productores para que hagan frente a los efectos adversos del cambio y la variabilidad climática.

“De PROCAGICA hemos aprendido a coinvertir a través de los apoyos recibidos en equipos, insumos agrícolas y otros aportes para mejorar nuestras fincas”, agregó Vázquez. “Yo tengo una parcela de una manzana, viera qué preciosa está porque hemos puesto en práctica todo lo aprendido. Estoy muy agradecida y ojalá hubiera más iniciativas como esta, ningún programa nos ha apoyado tanto”.

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En El Salvador, Leonso Hernández ha tenido una experiencia de aprendizaje similar. El caficultor de la cooperativa APAOSIETE aprendió a cultivar el café con su abuelo, pero con el PROCAGICA conoció técnicas de manejo del cultivo mucho más eficaces y actuales.

“En aquella época cuando cultivaba con mi abuelo lo que se hacía era una recepa total, cortábamos la planta a 40 centímetros desde el suelo; esa práctica disminuía la producción y había que esperar hasta tres años para que produjera de nuevo”, recordó el caficultor que vive en Berlín, departamento de Usulután, El Salvador.

Con la capacitación de PROCAGICA, Hernández se ha convertido en experto en el manejo de descope y asegura que los resultados son bastante buenos.

“Para mantener la planta se le tiene que hacer el descope entre los cuatro y cinco años después de sembrada, hay plantas que a los cinco años tienen una altura aproximada de dos metros, a esas hay que dejarlas a 1,70 metros, se mantienen bajas, para que en vez de crecer vertical sea horizontalmente, de manera que sigan produciendo”, explicó.

“Una de las ventajas que tiene la técnica es que año con año hacemos el manejo y sacamos producción”, afirmó Hernández.

“Cuesta revertir las cosas; lo tradicional, aprendido en otros tiempos, va a costar cambiarlo, pero poco a poco se va logrando. Sin asesoría técnica no sé cómo hubiéramos hecho, con el café no se termina de aprender”, agregó.

Vilma Vázquez es una productora de café de pequeña escala de Honduras que ha adquirido mayores conocimientos técnicos para el manejo de este cultivo, como parte de los beneficios del programa PROCAGICA financiado por la UE e implementado a nivel técnico por el IICA en Centroamérica y República Dominicana.

En Guatemala, Erick López también sigue una tradición familiar, cultivando un terreno que perteneció a su abuelo en San Antonio Huista, Huehuetenango. El terreno pasó a su padre, quien emigró a Estados Unidos en la década de 1990, pero Erick decidió quedarse en Guatemala.

“Me quedé y el único trabajo que me gustó fue la caficultura, empíricamente, porque no tenía asesoría ni capacitaciones, ni apoyo de nada”, relató.

Hace seis años se sumó a la Cooperativa Integral Agrícola ASIAT, donde comenzó a recibir apoyo de los técnicos de la Asociación Nacional del Café (ANACAFÉ) y PROCAGICA en materia de renovación de cafetales y diversificación de cultivos.

Fue durante una visita de representantes de PROCAGICA, en 2016, que López entró en contacto con compradores del mercado internacional. A partir de ahí, su suerte cambió para bien.

Ahora el café especial Erick López se vende en Australia, Estados Unidos y Canadá. Ha sido el premio a su esfuerzo de capacitación durante varios años. El agricultor tiene un diplomado en abono orgánico, entre otros, de manera que produce café con escasos químicos en el terreno.

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“Le dedicamos más tiempo al cultivo, invertimos más y eso nos ha ayudado a colocar el producto en el mercado. Intento convencer a mis vecinos y amigos y me da lástima porque tenemos la bendición de tener un buen café y creo que si asistieran a las capacitaciones les iría mucho mejor”, comentó Hernández.

Respaldo a la caficultura

En Centroamérica, más de 500 000 productores, en su mayoría de pequeña escala, se dedican a la caficultura, actividad que genera unos dos millones de empleos directos e indirectos.

Actualmente, los sistemas de producción agrícola en el mundo enfrentan grandes retos y el café no es la excepción, los precios internacionales de referencia para su comercialización y los escenarios fluctuantes del cambio y la variabilidad climática son grandes desafíos a resolver.

Dentro de este contexto, con el propósito de contribuir al logro de una caficultura más resiliente y sostenible, PROCAGICA promueve la implementación de modelos de producción multiestrato en sistemas agroforestales, como una oportunidad para incrementar la producción, generar ingresos complementarios para las familias dedicadas a esta actividad y contribuir con su seguridad alimentaria y nutricional.

Hoy el programa beneficia directamente a 7.000 productores de café, de los cuales el 38% son mujeres y el 24% son personas menores de 30 años.

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“Seguimos trabajado intensamente con el pequeño productor, sus organizaciones y la institucionalidad cafetalera de los países para que esas acciones en finca estén dirigidas a generar cambios positivos en la manera de hacer las cosas en la caficultura”, explicó Harold Gamboa, coordinador del PROCAGICA.

Señaló que el fortalecimiento de la caficultura depende también de una adecuada estrategia de fortalecimiento de capacidades de las instituciones de gobernanza del sector cafetalero, para diseñar e implementar estrategias de adaptación ante el entorno cambiante de esta actividad.

“Esto contribuirá al aseguramiento de la competitividad y la sostenibilidad del sector en los países de la región”, afirmó Gamboa.

El programa ha contribuido a fortalecer la institucionalidad de apoyo a la caficultura, por ejemplo a través de la generación de un Plan Estratégico Regional para la Caficultura de Mesoamérica y el Caribe (MESOCAFÉ), que fue aprobado por el Consejo Agropecuario Centroamericano y a partir del cual se articularán esfuerzos regionales y nacionales de fortalecimiento del sector cafetalero durante los próximos cinco años.