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Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia

En medio de la pandemia por el Coronavirus, la industria de biocombustible ha multiplicado sus esfuerzos para proveer etanol y glicerina, los dos principales insumos para la elaboración de alcohol en gel. Mientras tanto, las compañías petroleras Axion y Shell informaron esta semana que no retirarán más biocombustibles de las biorrefinerías, reduciendo el corte al 1%. Una clara violación a la Ley 26.093 y su normativa complementaria, que fija un corte mínimo del 10% de biodiesel en el gasoil y 12% de bioetanol en las naftas.

Los productores de biocombustibles vienen atravesando una delicada situación económica desde hace casi un año. En abril de 2019, el secretario de Energía de la gestión anterior, Gustavo Lopetegui, decidió eliminar la fórmula polinómica que establecía el precio que debían pagar las petroleras para adquirir el combustible renovable. El cálculo tomaba como base los precios de los insumos principales: aceite de soja en el caso de biodiesel y maíz o azúcar en el caso de bioetanol; y otros factores, como el costo de la energía y la mano de obra.

Lograr instalar el mecanismo que dejó trunco Lopetegui no fue fácil. Llevó innumerables reuniones entre el sector, los gobiernos provinciales y la cartera de energía, algunas de mucha tensión. Pero finalmente, luego de varios meses de trabajo, se pudo lograr el consenso. Pero de buenas a primeras, al ex-CEO de Lan se le ocurrió unilateralmente eliminar el mecanismo y fijar mes a mes el precio de forma totalmente arbitraria. Estos precios nunca cubrieron los costos y la medida derivó en una crisis casi terminal, con el cierre de varias plantas y una ola de amparos y juicios contra el Estado. En otra medida insólita, Lopetegui ofreció un subsidio de 6% para los productores que desistan de reclamar cualquier tipo juicio contra el Estado nacional en los tribunales locales o internacionales.

El nuevo gobierno prometía ser una esperanza. El propio presidente, Alberto Fernández, estuvo recorriendo ingenios en Tucumán antes de asumir, e incluso se manifestó públicamente a favor de los biocombustibles. Sin embargo, la situación del sector no cambió. Por el contrario, se agravó aún más producto del congelamiento de precios que rige desde diciembre pasado.

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A pesar de la crítica situación, las empresas productoras de bioetanol y algunas de biodiesel salieron a dar la cara ante la crisis sanitaria. El alcohol sanitizante, y en especial en gel, se ha vuelto un insumo crítico en la lucha contra el avance del Covid-19. Las tres empresas que producen el alcohol de calidad farmacopea no dan abasto. Por eso el Instituto Nacional de Vitivinicultura, organismo que controla y regula la producción de alcohol, liberó las restricciones que impedían a las productoras de biocombustibles proveer de alcohol para uso medicinal.

Durante la crisis sanitaria se multiplicaron las acciones solidarias del sector. Porta Hnos, la empresa líder en la provisión de alcohol farmacopeo ha multiplicado sus esfuerzos para producir más que nunca. Los Balcanes, junto a Gendarmería, están repartiendo alcohol fraccionado a los vecinos tucumanos. La Cámara de etanol de maíz logró entregar las primeras partidas de alcohol al gobierno de San Luis. El grupo Essential Energy, que produce bioetanol, biodiesel y glicerina con calidad farmacopea ha donado alcohol y glicerina para que el laboratorio provincial de Santa Fe, LIF, produzca alcohol en gel. Incluso, la familia Aguilar Benitez, que tenía su destilería parada porque no le daban los números, retomó la producción con fines benéficos.

En medio de estas acciones, Axion y Shell comunicaron que no retirarán más biocombustibles de las biorrefinerías, reduciendo el corte al 1%. Una violación a la normativa vigente y un paso más para deshacerse de la molesta industria de biocombustibles. Pero más allá de las cuestiones legales, muestra la peor cara de un sector insensible. Con el barril de petróleo por debajo de los 30 dólares, el precio de los combustibles ha caído en todos los rincones del planeta, excepto en Argentina.

La inacción y el desconocimiento de las nuevas autoridades de la cartera que conduce Lanziani está dejando el campo liberado para que los petroleros puedan cumplir su objetivo de extinguir la industria de biocombustibles. Esta semana, muy mal asesorado el presidente de la Nación, Alberto Fernández, responsabilizó a los azucareros por el faltante de alcohol. El presidente no tiene porque saber que los ingenios pueden producir sólo durante el período de zafra, que suele comenzar la segunda quincena de mayo y dura hasta fines de octubre. En esos meses es cuando se produce casi la totalidad del alcohol, que luego se estoquea y se va entregando mes a mes. A esta altura del año agrícola, los depósitos de las destilerías se encuentran con existencias mínimas. Tampoco Fernández tiene que saber que por disposiciones del INV, el bioetanol que se entrega a las petroleras tiene que estar desnaturalizado. Un proceso que consiste en agregarle sustancias con fuerte olor nauseabundo para impedir su consumo en humanos.

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“No hay especulación, la industria azucarera trabaja para abastecer al mercado hogareño y hospitalario con alcohol. Podemos estar seguros que no va a faltar en nuestro país alcohol para el uso aséptico, ni existe el aumento de precio por parte de los productores de NOA, le respondió Jorge Rocchia Ferro, Presidente de la Cía. Azucarera Los Balcanes. Y agregó que “Se le envió una carta al presidente, al Ministro de Producción Kulfas y a Paula Español (Secretaría de Comercio Interior de la Nación) poniéndonos a disposición con toda la producción de alcohol que contamos para que puedan abastecer a lo ancho y largo de nuestro país”.

Quién asesora al presidente en materia energética ha mostrado un gran desconocimiento de la industria de los biocombustibles. Una sector que aporta enorme cantidad de empleos genuinos de calidad y bien remunerados en el interior del país, donde más falta hace. Y que en tiempos de crisis, muestra su mejor cara. La solidaridad.

 
 
 
 

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