17.4 C
Buenos Aires
jueves, agosto 11, 2022
 

Oportunidades en el aire

Lo más leído

 
 
Emiliano Huergo
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia

Antes de meternos de lleno en nuestra columna semanal, queremos felicitar al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) por su fantástica iniciativa para homenajear en el día del trabajo a todas aquellas personas que hacen posible que los alimentos lleguen a nuestras mesas. Un emotivo reconocimiento al que se unieron destacados artistas populares del continente y al que adherimos quienes hacemos BioEconomía. El imperdible video está disponible en el siguiente link: https://vimeo.com/413745620.

Yendo directamente en el tema que nos ocupa esta semana, el viernes pasado la Agencia Internacional de Energía dio a conocer los resultados de un nuevo estudio sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). De acuerdo con las proyecciones del organismo, 2020 registrará una reducción en las emisiones GEI de aproximadamente un 8% con respecto al año anterior. Este valor representaría la mayor reducción interanual de la historia en el sector de energía y sería casi 6 veces mayor al récord anterior de 400 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente ocurrida en 2009, luego de la crisis financiera mundial.

La caída viene impulsada por las restricciones a la circulación, que desplomaron el consumo de combustibles y biocombustibles; y una merma en la actividad industrial que provocó una reducción en el consumo de energía eléctrica del 5%. A ello se le suma la mayor participación de las fuentes renovables gracias a que cuentan con acceso prioritario a las redes. En lenguaje común significa a que a medida que la demanda de electricidad va disminuyendo, las últimas centrales que se desenchufan son son las que utilizan fuentes renovables. Según el informe, las fuentes limpias alcanzarían este año un 40% de participación global. Por el contrario, la generación de electricidad a partir de carbón y gas tendrá una reducción combinada de 3%, llegando a niveles de producción similares a los de 2001. Particularmente para el gas natural, la principal fuente de energía de la matriz eléctrica argentina, la AIE prevé una caída a nivel global del 5%, luego de 10 años interrumpidos de crecimiento.

Lectura sugerida

 

Es probable que pronto veamos un fuerte repunte de las emisiones en la medida que se vayan levantando las restricciones al transporte y mejoren las condiciones económicas. Los antecedentes indican que luego de la crisis del 2008, las emisiones se dispararon como consecuencia de la recuperación económica, ausente de políticas serias que promuevan el uso de energías limpias. Pero ahora, la situación es distinta. Países y empresas han adoptado compromisos de cara al futuro con la reducción de emisiones. Las tecnologías limpias están más al alcance de la mano y tienen más acceso a financiamiento. Y sobro todo, la sociedad está mucho más comprometida en la lucha con el cambio climático que 12 años atrás. De hecho, esta semana el gobierno francés envió una carta a los estados miembros pidiendo la aplicación de un impuesto al carbono que mantenga los precios de las energías fósiles en un mínimo para fomentar las energías limpias.

Uno de estos sectores que ha hecho eco de la necesidad de reducir sus emisiones es la aviación aerocomercial, una actividad que paradójicamente hoy se encuentra prácticamente parada. Sin embargo, el creciente número de pasajeros transportados ha disparado las emisiones desde el 2005 hasta hoy en 70%, llegando a ser responsables de más del 2% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta. Varios ambientalistas han puesto la lupa sobre la aviación comercial. Las presiones fueron aumentando al punto que la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estableció un exigente plan de reducción de emisiones. El compromiso establece que a partir de este año no se podrán sobrepasar las emisiones de 2005 y para 2050 deberán reducirse a la mitad respecto a ese año. Se trata de un objetivo sumamente ambicioso, puesto que las proyecciones indican que en el año 2037 la cantidad de pasajeros que tomarán un avión alcanzará una cifra de 8 mil millones, el doble que la actualidad.

Semejante desafío plantea que sea abordado mediante diferentes acciones. Una mayor eficiencia en el consumo de combustible es uno de los puntos más destacados. En los últimos 11 años, el promedio de reducción en el consumo específico de las aeronaves ha sido del orden del 1,5% por año. Según Boeing, su nueva línea de aviones 787 Dreamliner ha logrado una reducción del consumo del 20% respecto a los modelos equivalentes, fundamentalmente por su menor peso gracias al uso de materiales compuestos como fibra de carbono.

Lectura sugerida

 

Otro de los puntos, y que resulta esencial, es la búsqueda de combustibles bajos en carbono. Si bien IATA ha estado trabajando para establecer mandatos de obligatorias de corte, no ha habido hasta el momento un consenso internacional para su implementación. Sin embargo, Noruega decidió avanzar en regulaciones nacionales y se ha convertido a partir de este año en el primer país en establecer el uso mínimo obligatoria de una mezcla de 0,5% de biocombustibles y podría llegar al 30% en 2030.

Boeing y Bombardier, dos de las empresas más reconocidas que fabrican aviones, desde el año pasado están entregando sus unidades cero kilómetros cargadas con biocombustibles para realizar el vuelo inicial desde la fábrica hacía donde estará la base de operaciones de la nueva aeronave.

Mientras tanto, varias compañías aéreas avanzan por cuenta propia. KLM, Air France, United Airlines, Qantas, British Airways, Lufthansa, Etihad, Cathay Pacific, Emirates, Japan Airlines, Korean Air Atlas, Egyptair, entre muchas otras llevan realizado más de 40 mil vuelos en todo el mundo utilizando diferentes tipos de biocombustibles. La principal fuente para la producción de biojet proviene de desechos u aceites vegetales reciclados. Sin embargo, un informe de Biofuelwatch indica que estas materias primas apenas podrán cubrir una pequeña fracción de la futura demanda de combustibles renovables. Por eso varías aerolíneas han comenzado a utilizar nuevas fuentes como la carinata. Una oleaginosa similar a la colza, cuyo aceite no es comestible para los humanos y de la cual también se extrae harina proteica para la nutrición ganadera.

Lectura sugerida

 

Una de ellas es Qantas, que ha logrado el récord de haber realizado el vuelo más largo con estos carburantes. La compañía australiana unió los aeropuertos de Los Ángeles y Sídney utilizando una mezcla de 10% de biocombustible derivado de carinata en su Boeing 787-9. El trayecto ahorró unas 18 toneladas de CO2, equivalente a una reducción del 7% respecto al uso de combustible convencional. United Airlines también eligió la carinata para volar desde San Francisco a Zurich, con una mezlca de biocombustible de 30%.

La carinata muestra un particular interés para nuestra región porque ofrece al productor agropecuario la oportunidad de diversificar su fuente de ingresos al incluir un nuevo cultivo de invierno de alto valor agregado a su sistema de rotación, sin alterar sus cultivos principales. World Energy, uno de los principales fabricantes de biocombustibles para aviones en EEUU, y Avril, la mayor cooperativa agroindustrial de Francia y el principal productor de biodiesel en Europa están embarcados en proyectos de carinata.

Si nos siguen a diario, sabrán que los que hacemos BioEconomía estamos convencidos de que los biocombustibles son la mejor opción y la más inmediata para descarbonizar el transporte terrestre. Pero en el caso del transporte aéreo son la única opción. Y recién  están en su fase de despegue.

Aprovechando que el cultivo ya está disponible en la región, hemos invitado a representantes de Nuseed Argentina, la única compañía que ofrece la carinata en la región, a un webinar el próximo 6 de mayo a las 9 hs para que nos cuenten las posibilidades de negocios que hay de detrás de este pintoresco cultivo de flores amarillas. El evento será transmitido en vivo desde el portal y por nuestro canal de youtube en forma simultánea. Están todos invitados.

 
 
 
 

Últimas columnas

00:16:34

Algunas reflexiones sobre la insólita e indignante crisis de gasoil y el aporte de las bioenergías

Durante años, los biocombustibles contribuyeron significativamente a la descarbonización del transporte y a la independencia energética del país, pero una mala Ley sancionada el año puso en riesgo estos logros.