Messi, Dybala y Lautaro Martinez

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Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia

El panel de cierre de «A Todo Trigo» estuvo a cargo del economista Carlos Melconian, que, apelando a analogías futboleras, comparó la competitividad del campo argentino con contar en el equipo con Lautaro Martinez, el futbolista del momento que está a punto de convertirse en compañero de Lionel Messi en Barcelona. “Tienen a Lautaro Martínez. Se puede discutir impuestos, qué hacen los dirigentes, puede ir mejor o peor, pero tienen a Lautaro… Ahora, además de tener a Lautaro, tienen uno de los pocos productos competitivos que el mundo va a seguir demandando”.

Pero Melconian se queda corto. Además del futbolista bahiense, la agroindustria argentina cuenta con el cordobés Dybala y el rosarino Messi. Tenemos el trigo, la proteína de soja y el novillo pampeano, tres productos que todo el mundo quiere tener en su equipo. Pero lo más interesante es preguntarse como es que aparecen estas estrellas en un país donde, según Unicef, la mitad de los menores están privados de acceso a educación, o protección social, o vivienda adecuada, o saneamiento, o acceso al agua segura o a vivienda digna. ¿Cómo pueden hacer estos chicos para competir con futbolistas formados en clubes europeos con todas sus necesidades básicas satisfechas y donde el club le proporciona nutricionistas, fisioterapeutas, kinesiólogos, y todos los profesionales necesarios para alcanzar un óptimo desarrollo? ¿Cómo pueden los productores sojeros argentinos, a los que el Estado le captura un tercio de su producción a cambio de nada, con productores estadounidenses donde el Estado les asegurada la renta en caso de que no puedan cosechar o que los precios se derrumben?

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Vaya uno a saber cual es la explicación. Una vez un sociólogo amigo me dijo que los argentinos tenemos pasión por hacer las cosas que nos gustan.  Quizás tenga razón. Porque no hubo política alguna para la gran revolución tecnológica que tuvo la agricultura y la agroindustria argentina en los últimos 30 años. A partir de los nuevos desarrollos biotecnológicos, la producción de soja creció a un ritmo superior a los dos millones de toneladas por año. La masiva adopción de la siembra directa permitió la reducción de costos, pero a la vez, hacer del agro argentino un modelo de producción sustentable que alcanza los máximos rindes por unidad de insumo aplicado, o por milímetro de agua, o por litro de gasoil consumido. Y al mismo tiempo, haciendo los deberes con los compromisos de reducción de emisiones. Aun habiendo triplicado la producción desde el año 2000 es el único sector del país que ha reducido sus emisiones netas de gases de efecto invernadero.

El proceso de expansión agrícola fue acompañado por una modernización del complejo de crushing con la construcción de nuevas plantas y nuevos puertos que lo convirtieron en el más moderno y competitivo del mundo. Surgieron las plantas de biodiesel, las primeras anexadas a las aceiteras que en poco tiempo convirtieron al país en el primer exportador mundial de biodiesel. Después llegó la Ley de biocombustibles y aparecieron las pymes para cortar el gasoil al 5%. Modernas plantas ubicadas a lo largo y ancho del territorio nacional que agregan valor a la producción local. Un par de años después de la implementación del programa de biocombustibles, las importaciones de energía saqueaban las reservas del Banco Central, motivando al gobierno a llevar la mezcla al 8% y luego al 10%. Más biodiesel implicó más glicerina. Y así nacieron tres plantas de refinación a calidad farmacopea de última generación que convirtieron a Argentina en el principal país exportador de este producto.

En Córdoba surgieron las industrias de bioetanol de maíz. Que además de producir el biocombustible para abastecer el corte con nafta, le dieron un impulso a la ganadería y la producción lechera proveyendo un alimento ideal para sus dietas, con alto contenido proteico, alta digestibilidad y de gran facilidad para integrarse en sus raciones. Hoy la caída de demanda de nafta se llevó puesto al bioetanol. Pero el instinto de resiliencia llevó a Bio4, una empresa formada por 28 productores agrícolas asociados que construyeron en Rio Cuarto un ecosistema de plantas que transforman maíz en biocombustibles, energía, alimentos y fertilizantes orgánicos, a adaptar la planta en tiempo récord para producir alcohol con destino a la industria farmacéutica.

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Y estamos viendo cada vez más establecimientos ganaderos intensificar sus procesos, aumentando su productividad e instalando centrales de generación de electricidad, convirtiendo un problema de efluentes en una oportunidad para generar nuevos ingresos.

Para Melconian los productos del agro tendrán una gran demanda a nivel global en los próximos años. En lo inmediato, se está reflejando en el trigo que, a pesar del freno en la economía mundial, la demanda se ha mantenido bastante firme y la intención de siembra pronostica una cosecha récord por encima de los 21 millones de toneladas.

Dicen que en el país hay 44 millones de técnicos. Bueno, uno de esos soy yo. Y la jugada te la pinto así. Lautaro arranca de abajo, desde Bahía con la urea al pié. Levanta la cabeza y ve a Dybala abierto celebrando la Fiesta del Trigo en su Laguna Larga natal. La Joya recibe, se despliega en el campo desparramando rivales y fertilizante, levanta la cosecha de trigo, y lo ve a Messi que espera solo en el puerto de Rosario. Juega para la pulga que, de media vuelta, mete el trigo de emboquillada en la bodega del buque. Que espera la crecida del Paraná para llevar el cereal a más de 50 destinos en todo el mundo.

 
 
 
 

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