Tecnologías innovadoras para transformar los sistemas alimentarios

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COP26: más cerca de los objetivos de París, los privados lideran y Argentina escondió su mejor versión

Las promesas de los líderes por primera vez nos ubican dentro de los objetivos del Acuerdo de París. Una descarbonización que viene liderada por los privados, que representa una oportunidad para Argentina, pero que necesita mostrar lo bueno que hace.
 
 

Las próximas décadas pondrán a la agricultura y la producción de alimentos ante una enorme presión. Tener que producir lo suficiente para alimentar a una población en plena expansión demográfica y con mayores ingresos per cápita, que demandarán más y mejores alimentos.Adicionalmente, las preocupaciones por el cambio climático impulsarán una mayor utilización de los productos agrícolas, en particular la biomasa, para la elaboración de productos alternativos como combustibles, plásticos, insumos agrícolas y productos medicinales. El desafío será abastecer esta demanda en un marco de restricción de superficie cultivable, de aumento de emisiones de gases de efecto invernadero y la creciente exigencia de respeto por la sustentabilidad de los ecosistemas.

En este sentido, un nuevo estudio publicado en Nature Food, dirigido por la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth (CSIRO) y el Programa de Investigación del CGIAR sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS), ofrece información sobre algunas tecnologías disruptivas que podrían marcar la diferencia tanto para las personas como para el planeta, y el cambio social necesario para realizar su potencial.

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«Hemos llegado a un punto en que seguir haciendo las cosas como la venimos haciendo no es más una opción», dijo Ana Maria Loboguerrero, coautora del estudio y directora del área de investigación de Acción Climática de la Alianza de Bioversidad Internacional y el CIAT.

Investigando 75 tecnologías emergentes, los autores del estudio identificaron un arsenal de opciones muy prometedoras, muchas de ellas disponibles o casi disponibles. La lista corta comprende tecnologías que no solo contribuyen a una serie de Objetivos de Desarrollo Sostenible (acción climática, reducción del impacto ambiental , reducción de la pobreza, alimentación saludable), sino que también se pueden adaptar a una variedad de contextos institucionales y políticos. La diversa cartera abarca toda la cadena de valor de los alimentos, desde la producción y el procesamiento hasta el consumo y la gestión de residuos.

Algunos con los que ya estamos familiarizados, como las carnes artificiales, la impresión en 3D, los drones, los materiales «inteligentes» y la agricultura vertical. Otros requieren una mayor extensión de la imaginación: cereales fijadores de nitrógeno que no necesitan fertilizantes, polímeros biodegradables aplicados con pulverizadoras que conservan la humedad del suelo, alimento para el ganado producido a partir de las aguas residuales humanas.

Si bien el estudio se enfoca en los beneficios potenciales de estas tecnologías, reconoce que habrá compensaciones. Y no solo para el medio ambiente y la salud humana: la modificación genética de los cultivos ya es objeto de acalorados debates; también existe el riesgo de que el acceso desigual a tecnologías costosas en todo el mundo pueda aumentar la desigualdad. La transparencia será clave para salvaguardar contra impactos sociales y ambientales negativos no intencionales,

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Construir la confianza social necesaria para que las nuevas tecnologías despeguen será la base del cambio transformador, dicen los autores. «Las nuevas tecnologías, especialmente las más controvertidas, requieren inversión y apoyo político para despegar. Y para una implementación real se necesita apoyo público. El diálogo es el primer paso para reparar la confianza entre la ciencia y la sociedad. Este documento tiene como objetivo abrir un espacio para ese diálogo «, dijo Philip Thornton, líder del programa insignia de CCAFS y coautor del estudio.

«Como muchos empresarios tecnológicos ven claramente, la innovación exitosa requiere una alta tasa de fracaso. Y con un desafío tan grande y complejo, tendremos que atacar desde todos los lados. Por lo tanto, aunque muchas de estas tecnologías podrían fallar, invertir en su desarrollo y ponerlos a prueba resulta crucial para el futuro de nuestros sistemas alimentarios», dijo Mario Herrero, autor principal y científico investigador jefe de CSIRO. «Nuestra investigación establece lo que se necesita para crear el diálogo esencial y el entorno propicio que acelerará la innovación que tanto necesitamos».

 
 
 
 
 

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