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La crisis de COVID-19 podría «iniciar la revolución digital en la agricultura»

La crisis de COVID-19 demostró la capacidad de la agricultura digital para ayudar al sector agrícola de la UE a mejorar su sustentabilidad y recuperarse del impacto del brote. Pero también, despertó preocupaciones considerables sobre el ritmo de este cambio y la capacidad de los agricultores para adoptar el salto tecnológico.

La digitalización del sector agroalimentario es un tema central en la nueva política agroalimentaria adoptada recientemente por la UE. Bajo la estrategia Farm to Fork (de la granja a la mesa), el bloque tiene como meta lograr que los sistemas alimentarios sean justos, saludables y respetuosos con el medio ambiente.

El nuevo programa enfatiza en que todos los actores de la cadena de producción de alimentos deben aprovechar las soluciones tecnológicas y digitales para alcanzar los objetivos de sustentabilidad. La nueva Política Agrícola Común (PAC) y la financiación a través de Horizon Europe apoyarán la transformación digital de las granjas y ayudarán en la capacitación de los agricultores para interpretar mejor los datos y mejorar su desempeño ambiental.

Como parte de la estrategia de manejo de datos, la UE está trabajando en la generación de un espacio común para analizar datos agrícolas. Esto ayudará a procesar e interpretar mejor la información para diseñar técnicas precisas y personalizadas a nivel de granja que permitan monitorear el desempeño del sector.

A su vez, el plan de recuperación de la UE post-Coronavirus presenta una sección dedicada a la promoción de la digitalización de la agricultura. Según lo expresan desde el portal Euractiv, se destaca que «con una conexión rápida y confiable, los agricultores tendrán un mejor acceso a servicios de asesoramiento y cursos en línea que los guiarán a través de la transición hacia prácticas más sostenibles y lucrativas». Y contempla un fondo de 35 mil millones de euros destinados a la digitalización del sector agroalimentario para los próximos dos años.

Pandemia y digitalización

La crisis de COVID-19 puso sobre la mesa la necesidad de introducir a los  productores europeos en la era de la digitalización. Según John Raines, director comercial de Climate Corporation – el brazo de agricultura digital de Agrotech Bayer, «la digitalización tiene el potencial de combatir muchos de los problemas que surgieron durante la crisis. Los agricultores, como todos los demás, han visto interrumpidas por completo sus rutinas comerciales normales, y las tecnologías digitales han demostrado ser una línea de vida durante esta crisis». Y agregó que los agricultores recurren cada vez más a los servicios de video para consultar a asesores, agrónomos y proveedores.

El ejecutivo agregó en que la pandemia ha demostrado más que nunca la necesidad de que los agricultores estén conectados y puedan comunicarse desde ubicaciones remotas, y enfatizó que esto es particularmente importante para alentar a la próxima generación de agricultores a tomar el relevo.

“La digitalización permite un mayor nivel de conocimiento sobre las granjas. Cuanta más información tengamos, mejor podremos mitigar el riesgo en un negocio inherentemente riesgoso, que impulsa la productividad y los mayores rendimientos”, dijo.

Finalmente Raines destaca que si bien ha habido una adopción constante de tales tecnologías en granjas en toda la UE, la infraestructura aún debe desarrollarse para permitir el acceso inclusivo en todos los estados miembros.

Críticas a la digitalización

Sin embargo, el impulso a la digitalización no está exento de críticas. Un informe del Parlamento Europeo de 2017 sobre las implicancias sociales, éticas y legales de la agricultura digital, señala que la recopilación y agregación de datos agrícolas conlleva el riesgo de mal uso.

Según el informe, podría conducir a «prácticas anticompetitivas, incluida la discriminación de precios y las especulaciones en los mercados de commodities que pueden afectar la seguridad alimentaria».

También advirtió que «la información relacionada con los rendimientos podría proporcionar una ventaja de mercado a las compañías de semillas y fertilizantes».

Por otro lado, un informe reciente de Friends of the Earth Europe afirma que se ha «prestado muy poca atención crítica a los intereses económicos detrás de las soluciones de agricultura digital, o incluso si son realmente apropiadas para los desafíos contemporáneos que enfrentamos», destacando la propiedad y el control de los datos como una de las principales causas de preocupación.

El informe agrega que cuando los agricultores pierden los derechos de propiedad sobre sus datos, una vez consolidados, solo las corporaciones cosechan las ganancias. Agrega que existe el «peligro» de un poder de mercado sin precedentes, que según ellos podría dejar a los productores con un débil poder de negociación y disminuir considerablemente su autonomía para la toma de decisiones.

Por su parte, Mute Schimpf, activista de la organización Friends of the Earth Europe, sostiene que «las soluciones tecnológicas no abordarán de manera significativa las claves de las crisis climáticas y de la biodiversidad, e incluso podrían acelerar la tendencia hacia una agricultura más industrializada y controlada por las corporaciones».

La organización también hace un llamado a la desmonopolización de la agricultura digital. Reclama por normativas específicas para el sector y leyes en toda la UE que contrarresten el poder de negociación desequilibrado en el sector agrícola, y así garantizar que tanto los agricultores como los consumidores estén «debidamente informados» y que sus derechos estén garantizados.

Con respecto a estas críticas, Raines considera que los agricultores deben ser dueños de sus propios datos. «Es nuestro principio rector a nivel mundial que los agricultores tengan el control de sus propios datos, y que sean los que decidan cómo se puede utilizar mejor la tecnología para beneficiarlos».

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