10.3 C
Buenos Aires
domingo, julio 3, 2022
 

Los tambos de Nueva Jersey: un modelo para un sistema alimentario más resiliente

Lo más leído

 
00:15:06

La mirada de IVECO sobre la movilidad sostenible

Bioeconomía TV dialogó con Francisco Spataro, director comercial de IVECO Group. La marca es una de las que más fuerte está apostando a la movilidad sostenible.
 
 

La leche de vaca ocupa un lugar preponderante en las dietas de la mayoría de los habitantes del planeta. Contiene un gran aporte de proteínas de valor biológico, así como nutrientes como el calcio o el fósforo. Sin embargo, en las últimas semanas, las restricciones a la circulación impuestas por los gobiernos para controlar el avance del Covid-19 interrumpió el normal funcionamiento normal de las cadenas de suministro de alimentos. Y la leche, no fue la excepción.

Pero antes que se desate la pandemia, los tamberos de EEUU ya venían sufriendo los bajos precios de la leche. Una situación que derivó en un aumento en las enfermedades por estés y depresión entre los productores lácteos norteamericanos. Sumado a las dificultades de acceso rural a los servicios de salud mental, aumentó la cantidad de agricultores que dejaron la actividad y hasta incluso, se registró un aumento en los casos de suicidio.

En Pensilvania, donde las escuelas compran hasta el 40% de las ventas de lácteos, la pandemia ha asediado a una industria ya había perdido 470 granjas en 2019. Algunos grandes establecimientos han comenzado a donar leche directamente a los bancos de alimentos en lugar de tirarla, pero ha tomado meses para que esto suceda con la ayuda de intermediarios sin fines de lucro. Tales arreglos son parches, no soluciones sistémicas para brechas en una cadena de suministro cada vez más frágil.

Lectura sugerida

En el estado de Wisconsin, el 50% de los productos lácteos del estado no encuentran mercado. Los compradores típicos, escuelas y restaurantes, permanecen cerrados e incapaces de comprar leche y queso. Aunque ser registra una buena demanda en supermercados y despensas, apenas cubre una pequeña porción de la abrupta caída. Pero aún si la demanda se dispara de pronto, no cuentan con el equipamiento para administrar el volumen de leche disponible. Los requisitos de packaging son muy diferentes al de las escuelas y restaurantes y resulta imposible que se vuelvan a etiquetar y reenvasar. La leche no destinada originalmente a puntos de venta minorista no tiene otro lugar a donde ir sino al drenaje.

A la vez, los productores lecheros no pueden reducir la producción, pues las vacas continúan produciendo leche durante la pandemia. Para colmo, la pandemia se desató en la primavera boreal, cuando las vacas alcanzan su pico máximo de producción.

El desperdicio de leche y las donaciones son signos de que las cadenas de suministro carecen de resiliencia: la capacidad de recuperarse del estrés, como una banda elástica que vuelve a su forma normal después de estirarse. El vertido de leche es más un reflejo de cadenas de suministro rotas que de tendencias en la oferta o la demanda. El hecho de que EEUU, así como otros países tenga demasiada leche para algunas regiones y muy poca para otras pone de relieve las debilidades de las cadenas de suministro de alimentos convencionales en medio de crisis como COVID-19.

Restaurar la demanda de leche que actualmente se está tirando podría llevar meses, con pérdidas significativas para los productores. Sin embargo, la agricultura convencional, cada vez más concentrada – en EEUU el 4% de los productores más grande produce el 66% de la leche, la carne y las verduras, generalmente no opera con un gran amortiguador de suministro ni prioriza la resiliencia. La pregunta es cómo se puede volver a cablear este sistema para hacerlo más sustentable.

Los tambos de Nueva Jersey: un modelo para un sistema alimentario más resiliente
Hornstra Farms de Norwell, Massachusetts, vende sus productos lácteos directamente a los clientes a través de su tienda y entrega a domicilio. Getty Images

La respuesta podría estar en el modelo de los productores del estado de Nueva Jersey. Allí, el promedio de superficie de las granjas alcanza a tan solo 30 hectáreas, el cuarto más bajo en EEUU. El sector lácteo del Garden State, como se lo conoce al estado, es particularmente pequeño. Apenas alcanza a 50 granjas y ocupa el puesto 44 de 50 estados en producción total de leche. Pero a pesar de sus pequeñas operaciones, los agricultores de Nueva Jersey han ideado una estrategia que es digna de resaltar.

Lectura sugerida

En lugar de vender su producción a grandes empresas lácteas, estas granjas procesan localmente la leche y otros derivados y las comercializan directamente a los consumidores en los mercados y restaurantes, muchas veces operados por las mismas granjas. Los artículos no vendidos regresan a las granjas como alimento o fertilizante.

Este sistema es altamente eficiente, incluso durante la pandemia actual, porque los agricultores y sus clientes representan la cadena de suministro completa. La demanda de los clientes de alimentos producidos localmente está aumentando en Nueva Jersey y en casi todo el mundo.

Estos granjeros no operan solos. Trabajan en cooperativas, compartiendo recursos para el beneficio de todos. Quienes cuentan con instalaciones de embotellamiento o faena, procesan leche y animales de otros productores locales. Aquellos que poseen mercados, cafeterías y restaurantes actúan como centros de almacenamiento y venta de leche, carne y productos de granjas vecinas, generando ganancias para todas las partes.

Las granjas locales de Nueva Jersey están mejor preparadas para sobrellevar la pandemia. Y esto es porque que agregan un elemento colaborativo, «horizontal» a las granjas estructuradas verticalmente. A medida que las redes de agricultores y consumidores crecen, están más conectadas y pueden pivotar y adaptarse con flexibilidad para satisfacer la demanda, creando así mosaicos regionales cada vez más resistentes.

 
 
 
 
 
 
 

Últimas Noticias

New Holland demuestra la productividad de sus equipos en el campo

Catpro Maquinarias, concesionario oficial de la marca en Córdoba, desarrolla una nueva edición de las jornadas dinámicas.