IICA apuesta a los biocombustibles para el desarrollo de las Américas

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COP26: más cerca de los objetivos de París, los privados lideran y Argentina escondió su mejor versión

Las promesas de los líderes por primera vez nos ubican dentro de los objetivos del Acuerdo de París. Una descarbonización que viene liderada por los privados, que representa una oportunidad para Argentina, pero que necesita mostrar lo bueno que hace.
 
 

El pasado 6 de julio, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, el IICA, llevó a cabo un seminario virtual titulado «Impactos del COVID-19 en la industria de los biocombustibles en las Américas. Efectos asociados en el sector agrícola».

En el mismo, se repasaron los impactos de la crisis del COVID-19 en los mercados petroleros, a la vez que se exploraron los efectos en biocombustibles como nexo comunicante con los mercados agrícolas.

En sus palabras de bienvenida, el Subdirector General del IICA, Lloyd Day, afirmó que “La gran disponibilidad de materias primas y los grandes excedentes exportables de biomasa posicionan a las Américas en una situación de privilegio para utilizar en forma eficiente sus recursos biológicos. En particular, la posibilidad de aumentar la participación de los biocombustibles en la matriz de combustibles líquidos utilizando las mejores prácticas medioambientales, de forma tal de maximizar la reducción de GEI en el ciclo de vida del producto y contribuir con el desarrollo económico y productivo de los países, es una opción totalmente factible y deseable para varios países de las Américas.”

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En cuanto a los mercados petroleros, caben destacar que los mismos recibieron un primer impacto por la falta de acuerdo dentro del cartel de la OPEP, lo cual será recordado como uno de los lunes negros de marzo. De acuerdo con el ex presidente de YPF y ex Secretario de Energía de Argentina, Dr. Daniel Montamat: “Al lunes negro de marzo le sucede eso, el abril negro que va a recordar la historia petrolera.  2019 es un año interesante, para tener en cuenta, porque si sigue el número de consumo de petróleo, el promedio de consumo petrolero por día en el 2019 fue de 100 millones de barriles por día, en abril de 2020, producto del coma inducido, la demanda petrolera mundial había caído 30 millones de barriles por día”.

El experto señaló, que este evento terminó por desmoronar los precios del crudo a nivel mundial, los cuales llegaron a mínimos históricos, incluso mostrando precios negativos en algunos mercados y recalcó la ampliación de la OPEP en una OPEP+, la cual incluye a los Estados Unidos en una búsqueda por lograr acuerdos de producción y mejorar los precios. Para concluir, el experto se preguntó si “¿No podemos pasar de una OPEP+ a una OPEP++, en cambio de un enfrentamiento de fracker, rusos y sauditas, por mercado, con competencia de precios, no será posible imaginar un acuerdo a nivel internacional cartelizando la oferta para defender y administrar precios?

A su turno, el especialista internacional en biocombustibles del IICA, Mg. Agustín Torroba, sostuvo que “la caída en el consumo y los precios de los derivados petroleros (diésel y gasolina) es un hecho que va a afectar negativamente a los mercados mandatorios y no mandatorios de biocombustibles”. En el caso de los mercados mandatorios, la baja en el consumo implicaría una menor demanda de biodiésel y bioetanol, mientras que en los mercados mandatorios los menores precios de la gasolina y el diésel sacarían de competencia a los respectivos biocombustibles.

En el mismo sentido se expresó el presidente de Data Agro, Dr. Plinio Nastari, al afirmar que en Brasil “El impacto de COVID-19 en la industria de etanol ha sido la conjunción de menores precios y una caída de consumo”. El experto sostuvo que, a la caída de precios en el etanol y la gasolina, “se suma una disminución del consumo de bioetanol hidratado del 33,7% entre los meses de enero y abril, mientras que las ventas internas de alcohol anhidro para la mezcla obligatoria con gasolina disminuyó un 28,5% en el mismo período”.

Por su parte, en Argentina, la caída del consumo de bioetanol fruto de la pandemia ha disminuido fuertemente, con caídas superiores al 70% en bioetanol. Del mismo modo, pero gracias a que el agro fue la única actividad que siguió trabajando, la caída en las ventas de gasoil y biodiésel asociados fueron importantes, pero menores al bioetanol. El Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz en Argentina, Mg. Patrick Addam, espera caídas anuales en las ventas internas de etanol del “18% en un escenario optimista y del 36% en un escenario pesimista con más restricciones a la movildad”. A su vez, sostuvo que Argentina exporta 32 millones de toneladas de maíz y que la propuesta de su Cámara “está en darle valor agregado a ese maíz sobrante a través de un nuevo esquema que aumente en línea con lo que hace Brasil, en un corte mínimo del 15% y un corte de máximo del 27%, que sí de alcanzarlo paulatinamente, permitiría una más que duplicar la facturación del bioetanol Argentina de las importaciones y multiplicar sus beneficios económicos sociales y ambientales.”

A su turno, el Ing. Jorge Bendeck Olivella, Presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia destacó que las ventas de bioetanol y biodiésel habían acusado el impacto al igual que en el resto de los países, habiendo sido el primero más afecto que el segundo. Bendeck destacó que en Colombia hay “doce plantas de biodiesel; con eso nosotros producimos no solamente lo necesario para mezclar el 10% de biodiesel con el diésel petrolero, sino que tenemos una capacidad subinstalada superior que nos permitiría llegar hasta un 14-15% del consumo del diésel petróleo en Colombia”. El especialista también destacó al material particulado emitido por el diésel petrolero como un potencial vehículo del COVID. En tal sentido, el biodiésel que emite menor material particulado podría reducir la diseminación del virus, hecho que se encuentra en investigación.

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El Director de Desarrollo Global del Mercado de Etanol para el US GRAINS Council, Mg. Brian Healy sostuvo que “a finales de marzo la demanda de gasolina en Estados Unidos se redujo un 50%”. Ello se trasladó a la industria del bioetanol de maíz, la cual llegó a tener la mitad de sus plantas fuera de funcionamiento. El experto de Estados Unidos estimó que la caída anual de consumo de bioetanol estaría en un rango de 20 a 25% en comparación con 2019.

Finalmente, y en cuanto al vínculo de los mercados de petróleo, biocombustibles y el agro, el especialista internacional en biocombustibles del IICA, Mg. Agustín Torroba, sostuvo que “la caída en el consumo de biocombustibles aumentará los stocks de materias primas asociados, poniendo presión a la baja en los precios de estas. La duración de esta situación estará estrechamente vinculada a la duración de las cuarentenas y efectos asociados a la pandemia”. Previamente, destacó que el 16% del maíz y el 20% de la caña del mundo se destinan a la producción de bioetanol, mientras que el 19% y el 16% del aceite de soja y palma del mundo se destinan a biodiésel.

Fuente: IICA

 
 
 
 
 

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