¡Cer2!

Quien salió a respaldar el posible desembarco de capitales chinos para la construcción de granjas porcinas en Argentina fue nada menos que el número dos de cancillería, Jorge Neme, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales.

Neme estuvo a cargo durante 14 años de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR), un organismo que canalizó los programas de financiamiento internacional del Ministerio de Agroindustria. La UCAR a través del PROSAP, ejecutó obras de infraestructura (electrificación rural, represas, diques y canales para riego, entre otras) y por medio de distintos programas impulsó el desarrollo de la agricultura familiar y las bioenergías. Uno de estos programas fue el PROICSA, clave para la expansión del bioetanol en el NOA, al financiar obras en cinco destilerías y la tecnificación de miles de productores cañeros de Tucumán y Jujuy.

En diálogo con el programa Nuestra Tierra que se emite por Radio Colonia, el funcionario brindó algunos detalles sobre condiciones para la instalación de estas granjas, que reafirman los argumentos que expusimos la semana pasada en este mismo espacio.

En primer lugar, resaltó que los productores argentinos saben hacer las cosas muy bien y sus estándares de cuidado del suelo son muy superiores a los europeos. En segundo lugar, que ya existen en el país granjas de este tipo que cumplen con todas las normativas internacionales, con la aplicación de buenas prácticas y el manejo de efluentes bajo excelentes estándares ambientales. Agregó que una de las formas de cuidar el ambiente es creciendo en la ocupación del territorio y que estas inversiones son un incentivo para que la gente vuelva a radicarse en el interior y una posibilidad concreta para sacar a muchas familias de la pobreza. Resaltó que le atrae mucho la producción orgánica, pero que la demanda está en las proteínas animales. Y con 15 millones de pobres, el país necesita producir carne de cerdo, que se integraría con frigoríficos y biodigestores.

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Esta aclaración muy importante. El biogás es uno de los combustibles más limpios. En California, la región del planeta con estándares ambientales más estrictos, el biogás de los establecimientos ganaderos es utilizado para compensar las emisiones de los combustibles fósiles. El programa estatal Low Carbon Fuel Standard (LCFS) se basa en un esquema de compensación económica donde los productores de combustibles de alta huella de carbono deben compensar económicamente a los productores de combustibles limpios. Los altos niveles de reducción de emisiones que presenta el biogás generado en establecimientos ganadero los convierten la opción más económica y eficiente para reducir la huella ambiental. Por eso, empresas como Chevron o BP están buscando alianzas con los farmers locales para que les provean de biogás para las estaciones de servicio de GNC o directamente para inyectarlo en la red de gas natural.

Hasta ahora en Argentina no se ha instrumentado el uso de biogás en el transporte o su inyección en la red de gas natural. En las tres rondas de RenovAr, el programa para generación eléctrica con energías renovables, se han adjudicado 37 proyectos de centrales eléctricas de biogás por un total de 67MW. Algunos ya están en marcha, pero muchos están demorados o caídos por falta de financiamiento. Entre los que ya están operativos y más lo que podrían sumarse este año apenas se cubren 20 MW de potencia.

De acuerdo con la información que circuló, las granjas producirían 900 mil toneladas de carne por año.  Esto da un potencial para convertir los purines en 30 mil MW.h eléctricos por año. Aproximadamente la misma energía que genera el parque eólico Manatiales Behr de YPF Luz en Chubut que abastece a la planta de Toyota, a Profertil y a las dos plantas de Coca Cola. Pero con la ventaja que podría ubicarse muy cerca de los centros de consumo, ahorrando millonarios costos de transporte y produciendo energía de día, de noche, cuando sopla el viento y cuando no.

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Pero si esa cantidad de biogás se purifica y se convierte en biometano, puede utilizarse de forma más eficiente para abastecer el consumo de unas 400 mil familias. Cada granja de cerdos podría instalarse cerca de poblaciones donde hoy no llegan los gasoductos. Obras que son sumamente costosas, que demoran años y que muchas veces quedan abandonadas por falta de fondos. Y cuando se retoman, parte de la infraestructura ha sido víctima del saqueo o vandalismo.

Las bioenergías, como el biogás o la biomasa, ofrecen la gran ventaja de descentralizar la generación energía, haciendo más eficiente y robusto el sistema energético. Lo comprobamos hace un año. Durante famoso apagón del día del padre que nos dejó a oscuras a los 49.997.000 argentinos que no vivimos en Ticino.

Ellos tenían su central de biomasa. Bajaron el switch, se aislaron de la red y siguieron con su vida como si nada hubiera sucedido.

No nos distraigamos discutiendo lo que la ciencia refuta. Enchufémonos a los cerdos.

¡Cer2! – Columna de Emiliano Huergo del 09-08-2020 by BioEconomia

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