La calaguala y otras yerbas, un canto a la vida

Lo más leído

Columna semanal

La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 

La historia de Carlos Alfredo Paravís Salaverry, más conocido como Santiago Chalar (Montevideo, 1938-1994) es digna de ser contada.

El personaje fue un médico traumatólogo con pasión por la música. El poeta, compositor, músico y cantante uruguayo dedicó varios años de su vida a trabajar casi gratuitamente para el Hospital de la ciudad de Minas. Cuando el Ministerio de Salud Pública por fin le otorgó un sueldo, destino el dinero para auxiliar a un desocupado que tenía una familia con varios hijos pequeños, mientras que él sobrevivía con sus ingresos de cantante. La historia salio a la luz muchos años después.

Con el objetivo de recaudar fondos para el hospital donde trabajaba, en abril de 1985 creó junto a Santos Inzaurralde el festival de música Minas y Abril. El evento, que en sus inicios fue netamente folklórico, es hoy los principales festivales musicales del país, donde participan decenas de bandas de rock, grupos de cumbia y murgas.

Una de sus más bellas canciones, Calagualero, hace referencia al oficio del “yuyero”. Aquel que vive de recolectar y vender plantas medicinales. La calaguala es una de ellas. Una planta epífita, que significa que crece adherida a otras plantas y está ampliamente extendida en América central y en Sudamérica.

Lectura sugerida

Se recolecta directamente del bosque o monte, donde crece en forma silvestre. La cosecha debe realizarse de forma controlada para no poner en peligro la especie, lo que también tiene su incidencia a la hora de las características de comercialización.

Los antiguos mayas ya se valían de su rizoma para realizar curas depurativas, y en tiempos más recientes está indicada para el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual como la sífilis.

Las propiedades de la calaguala son muchas y han despertado el interés de prestigiosas instituciones académicas y científicas entre las que se destacan la Universidad de Madrid y la Universidad de Harvard.

A la calaguala se le atribuye la capacidad de estimular los linfocitos o células del sistema inmunitario que ayudan a combatir las infecciones, lo que la hace muy útil para prevenir y mitigar infecciones en personas con las defensas bajas. Se recomienda también para como antiespasmódico y sudorífico en afecciones respiratorias de tipo alérgico, como bronquitis con espasmos, y en procesos gripales; e incluso tiene propiedades diuréticas y antirreumáticas para eliminar ácido úrico y bajar la inflamación en artritis reumatoidea y gota. La calaguala es asimismo eficaz para tratar el herpes zoster.

En muchos países de América la recolección de plantas medicinales es muy importante y está reglamentada, ya que su cosecha indiscriminada puede traer problemas ambientales y sociales.

Según el documento realizado por Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Córdoba, “Una Farmacia en el Monte”, Argentina, por su amplia extensión geográfica alberga casi 9.000 especies vegetales, muchas de las cuales son exclusivas de nuestro país. Se calcula que existen por lo menos 1.200 plantas que crecen en territorio argentino y que poseen alguna propiedad medicinal. Por lo tanto, los vegetales en nuestro país constituyen una fuente importante de productos naturales de relevancia farmacéutica.

Lectura sugerida

Un de los ejemplo que salió a la luz recientemente es el uso medicinal de la jarilla, un arbusto silvestre que se encuentra en varias provincias argentinas. Hace varios años, científicos del Conicet se propusieron estudiar la planta y lograron validar científicamente la eficacia de su uso en afecciones relacionadas a la caída del cabello. El Conicet logró la patente que luego transfirió al laboratorio Garré Guevara para comenzar con la producción de la línea Ecohair. Hoy lo exportan a varios países del mundo.

Pocos años más tardé, Laboratorios Garré Guevara se convirtió en la primera empresa de América del Sur en obtener el certificado de cumplimiento del Protocolo de Nagoya con carácter comercial, un Convenio de las Naciones Unidas para preservar la Diversidad Biológica. El protocolo garantiza la preservación y el uso sustentable de los recursos genéticos de un país, así como la participación justa y equitativa de los beneficios derivados de su utilización. Es decir que la provincia de La Rioja, lugar elegido para llevar adelante la recolección sustentable de la jarilla, recibe regalías por la comercialización del champú.

El Calagualero

Por su parte, Uruguay cuenta con un registro de yuyeros certificados. El primero fue Hugo Rodríguez Pimienta, recolector de calaguala por más de 37 años que logró con su profesión, llevar adelante una familia de 9 hijos. El certificado es una garantía para el consumidor de que el campo está manejado de modo sostenible, que las hierbas no se van a recolectar cuando tienen semilla, ni flores, y que en el predio no se han utilizado agroquímicos en los últimos tres años.

En recuerdo a Santiago Chalar, médico y cantor, solidario como pocos y enamorado de su Minas adoptiva, que nos regaló esta perlita.

 
 
 
 
 

Últimas Noticias

El nuevo residuo de cosecha que ya se está utilizando para fabricar pañuelos descartables

La empresa multinacional de origen sueco que opera en los sectores de higiene y salud, Essity, presentó una nueva versión de su papel tisú, aquel utilizado en pañuelos descartables, papel higiénico o servilletas, elaborado a partir de residuos agrícolas.