Con aserrín y gelatina crean un bioplástico para producir en casa

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La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 

Valeria Solovyova, una estudiante de maestría en «Tecnologías y materiales para la producción digital» en la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología (NUST MISIS) de Moscú, Rusia, acaba de crear un nuevo material renovable muy particular. Un bioplástico de elaboración casera.

En su trabajo, Valeria utilizó una matriz orgánica compuesta por gelatina, aserrín, agua y glicerina. El novedoso material renovable y compostable puede utilizarse para la fabricación de artículos para el hogar que no requieren alta calidad y precisión, por ejemplo, recipientes para almacenar alimentos secos.

«En mi primera formación, soy diseñadora. Me dediqué a la gráfica, el arte contemporáneo y los espacios públicos. Quise venir al programa de maestría de FabLab para dominar las tecnologías de fabricación de paneles y muebles. Durante mis estudios, me interesé por la ecología, los materiales y su procesamiento», dijo la estudiante.

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“La idea surgió por accidente cuando noté una gran cantidad de aserrín que quedaba en la fresadora de nuestro FabLab. Se me ocurrió que todo esa carga orgánica se podría mezclar con algún aglutinante para hacer un material resistente y sostenible. A partir de allí, encontrar un nuevo uso del aserrín como un desperdicio masivo de carpintería se convirtió en una tarea interesante para mí. En mi trabajo utilicé aserrín limpio de coníferas”, dijo Valeria.

Con aserrín y gelatina crean un bioplástico para producir en casa
Valeria Solovyova creó un nuevo bioplástico de elaboración casera compuesto por gelatina, aserrín, agua y glicerina.

La alumna señaló que se pueden encontrar muchos biocomposites elaborados a partir de materiales orgánicos como orujo de café, cáscaras de nueces, fibras vegetales, etc. Pero prácticamente no hay ejemplos de uso de una matriz orgánica aglutinante. Por lo tanto, dichos materiales no pueden llamarse 100% ecológicos, ya que una de sus partes es sintética.

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Por la cuarentena, Valeria estaba imposibilitada de utilizar el laboratorio y debió adaptar el método de fabricación a las condiciones de su hogar. «Ahora, idealmente, me gustaría intentar dar forma a una mesa o una silla a partir del material creado”, señaló.

Al haber trabajado fuera del laboratorio, las muestras del novedoso material se realizaron en un ambiente con temperatura y humedad variables. Por eso en el futuro, Valeria Solovyova planea estudiar la posibilidad de fabricar materiales en las condiciones de laboratorio y las perspectivas de procesamiento en equipos de producción. Además, quiere estudiar el moldeo de formas más complejas y grandes y la fabricación de modelos maestros para fundición.

 
 
 
 
 

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