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domingo, julio 3, 2022
 

Bahía Energía apuesta al valor agregado con sostenibilidad

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00:16:34

Algunas reflexiones sobre la insólita e indignante crisis de gasoil y el aporte de las bioenergías

Durante años, los biocombustibles contribuyeron significativamente a la descarbonización del transporte y a la independencia energética del país, pero una mala Ley sancionada el año puso en riesgo estos logros.
 
 
 
 
Emiliano Huergo
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia
 

Las últimas décadas han estado marcadas por una creciente demanda de proteínas vegetales. A la vez, la demanda internacional de aceite de soja se ha mantenido estancada, en parte debido al gran crecimiento de la producción de aceite de palma en el sudeste asiático, que de cierta forma, compite con el derivado de la oleaginosa.

Siendo Argentina el primer exportador mundial de aceite de soja, responsable de la mitad del comercio mundial, donde el 70% de los embarques tienen como destino solo 2 países, encontrar nuevos mercados resultó estratégico para sostener el crecimiento de las exportaciones de harina.

A la vez, las necesidades de reducir la fuga de dólares por la importación de gasoil y las necesidades de contar con combustibles más limpios, crearon las condiciones ideales para el surgimiento de la industria de biodiesel en Argentina. Rápidamente, comenzaron a construirse plantas en distintas provincias del país, que llegaron a superar las 35 unidades. La mayoría fueron pymes que crearon nuevas fuentes de empleo de calidad y bien remunerados en el interior productivo. En poco tiempo Argentina se convirtió en el mayor exportador mundial del biocombustible.

Pero también fue el puntapié inicial para el nacimiento de una nueva industria: la glicerina refinada. Del proceso de elaboración de biodiesel, se obtiene como subproducto glicerina cruda. Llevándolo a una pureza del 99,7%, el producto adquiere el grado de farmacopeo, donde encuentra infinidad de aplicaciones en industrias de alto valor como la farmacéutica, la cosmética, la alimenticia, los químicos y los plásticos.

Y quien se ha embarcado recientemente en este sector es el grupo Bahía Energía. Una empresa familiar que elabora biodiesel en las localidades de Ramallo, Junín y Bahía blanca que en las próximas semanas estará inaugurando una planta de refinación de glicerina.

BioEconomía se comunicó con Juan Carlos Bojanich y sus hijos, Jose Luis y Juan Ignacio para conocer los detalles del proyecto y los planes futuros de la empresa, que busca dar un nuevo salto en la integración vertical.

Más valor agregado y más sustentabilidad en esta nota que no te podés perder de una de las empresas que apuesta a fondo por la bioeconomía.

 
 
 
 
 
 
 

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