Reconocimientos

Lo más leído

 
 
Reconocimientos
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia

En la columna de la semana pasada destacamos el rol de biotecnología para el progreso de la humanidad. Y que los prejuicios que existen sobre esta ciencia están retrasando algunos desarrollos, provocando un lucro cesante sobre la producción de alimentos más asequibles y productos más sustentables. Bueno, esta semana hemos recibido buenas noticias. El gobierno argentino finalmente aprobó el primer trigo transgénico del mundo. Y las científicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna recibieron el Premio Nobel de Química por haber desarrollado la tecnología de edición genómica. Dos caminos distintos de la bioetecnología, pero de gran importancia para la humanidad. ¡Bienvenidos!

Y quien también tuvo su merecido reconocimiento fue Bio4. La joven empresa de Rio Cuarto se adjudicó el premio a la economía circular durante el Congreso Mundial de Biogás, que se realizó de forma virtual esta semana, por haber logrado con éxito la integración de la producción de biogás y bioetanol.

La idea de Bio 4 comenzó a gestarse hace unos 15 años. El Congreso había sancionado la Ley 26.093 que obligaba a que la gasolina incluya 5% de etanol. Y un grupo de 25 productores de maíz que buscaban la forma de agregar valor en origen vieron la oportunidad. Se asociaron para hacer una planta de escala, que les permita competir en igualdad de condiciones con los grandes jugadores de la agroindustria. Tomó cerca de 5 años juntar el dinero, me contó hace algunos años Manuel Ron, uno de los gestores de la idea. Recién allí, comenzaron la construcción de la planta. Era el año 2010. Dos años más tarde, BIO4 se convertía en la primera empresa argentina en elaborar bioetanol combustible a partir del maíz.

En 2016, la Secretaría de Energía licitó proyectos para producir energía para la red eléctrica nacional. Embalados por el éxito de BIO4, se sumaron nuevos productores para concretar la idea de convertir maíz en electrones. La idea fue utilizar el maíz picado para generar biogás que alimente un generador, y el calor resultante de la combustión integrarlo para calefaccionar el biodigestor y mejorar la eficiencia de fermentación. Así surgió Bioeléctrica, la primera planta de biogás del país en entregar electricidad al sistema interconectado nacional.

Lectura sugerida

El maíz picado resultó muy caro. Notaron que había alternativas que podrían mejorar la ecuación económica. Una de ellas fue probar con la vinaza liviana -un subproducto de la producción de etanol. Generalmente este producto es concentrado y agregado a la burlanda. Incorporarlo húmedo al mix con silo de maíz, ahorra el alto costo energético de su secado y mejora la producción de biogás. Doble beneficio. Del mismo modo, surgió la opción de utilizar estiércol de los tambos y feedlots vecinos, consumidores de la burlanda que produce la destilería. Uno de estos feedlots, BIO5, es parte del mismo grupo económico.

La materia no gaseosa de los reactores es separada en sus fases sólida y líquida a través de una prensa. La fracción sólida es utilizada para la producción hortícola y la líquida se vuelca como biofertilizante a lotes de maíz, que luego de cosecha ingresará nuevamente a este circuito. Así Bioeléctrica se convertía en el modelo de economía circular digno de este galardón.

Lectura sugerida

Pero no quedó ahí. Porque el complejo continuó creciendo. La capacidad instalada de bioetanol se llevó desde los 250 metros cúbicos a 400 metros cúbicos y dentro del predio, desde hace un par de años está en funcionamiento Bioeléctrica 2. Y con más energía, se pudo secar la burlanda, un plus para este producto de gran demanda en la producción ganadera. Y durante la pandemia, Bio4 pudo en el tiempo récord de 30 días adaptar sus procesos para elaborar alcohol de calidad farmacopea y atender las urgencias sanitarias para contener el avance del Covid-19.

En Bio4, no todo es maíz. Dentro del complejo se encuentra una huerta hidropónica donde todas las semanas se cosechan las verduras que son entregadas al personal, como parte de un programa de alimentación sustentable. Este programa incluye una huerta sustentable donde 10 familias desempleadas se ocupan de su producción, recibiendo capacitación y la posibilidad de consumir y comercializar la producción. A cambio también perciben un salario. El objetivo de este programa, que se desarrolla junto a la Municipalidad de Rio Cuarto, es que las familias puedan conformar sus propias empresas de producción de hortalizas.

Como la biotecnología, el bioetanol hace un gran aporte a la sociedad. Y Bio4 le da una vuelta más a la circularidad. Merecido reconocimiento.

 
 
 
 

Últimas columnas

La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.