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jueves, agosto 11, 2022
 

Alcanzando los 100 quintales de soja en secano

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La embajada de Brasil en Argentina, junto a las empresas que integran las cadenas de valor del bioetanol de ambos países, organizaron un foro para poner en la agenda de la movilidad sustentable al biocombustible. BioEconomíaTV estuvo presente y dialogó con los principales protagonistas del evento.
 
 

Al finalizar la cosecha de soja, Jimmy Frederick quedó sorprendido al ver que el monitor de rendimiento de su cosechadora marcaba 148.8 bushel por acre de promedio. Una cifra equivalente a los 100 quintales (10.000 kg) por hectárea.

Frederick, de 38 años, cultiva junto a su padre James, soja y maíz en 1.200 hectáreas en Rulo, Nebraska. En su establecimiento, que es una mezcla de terrazas, colinas y llanura, Frederick, no es ajeno a los altos rendimientos. Viene aplicando desde hace años una receta agronómica muy exitosa basada en bajas densidades de siembra y en la aplicación en el momento preciso de productos biológicos y nutrientes para lograr rendimientos sostenidos.

El productor logró superar los 100 quintales de promedio en una parcela de 80 hectáreas sembradas a 75cm (30″) con una variedad de soja de grupo de 3,5 con una densidad de siembra variable que no supera las 250.000 plantas por hectárea. «Hay muy buena tierra en este campo, el suelo no es de arcilla ni arena, sino de tierra de muy buena calidad. Además, vengo aplicando un producto de remediación de suelos, BioRed, durante unos cinco años”, dijo Fredericks al medio especializado AgPRO.

Creyente incondicional de que los rendimientos se establecen en la siembra, Frederick modificó su enfoque en 2020, dejando a la sembradora «como está» luego de implantar el maíz. “Sembré maíz y no cambié nada antes de sembrar la soja. Exactamente, dejé los mismos metros y platos. Eso realmente ayudó con la singularización y el espaciado, que creo que son muy importantes».

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La soja de Frederick fue tratada con inoculantes y promotores de crecimiento, pero sufrió la sequía de comienzos de temporada. Según Chris Masters, CEO de Biovante -la compañía proveedora de los inoculantes, fue una bendición la sequía.  “Cuando la soja lucha por salir del suelo, es una bendición, aunque las empresas de semillas quieren que los agricultores resiembren”. La lucha, sostiene Masters, expresa potencial. «Mucha gente no entiende eso, pero si una planta no tiene problemas desde el principio, terminará con una planta que se ve bien, pero que no es necesariamente una buena productora», agrega. “Ese estrés temprano es bueno”, coincide Frederick. “El estrés temprano en soja, hasta el tercer trifoliado nunca parece doler y parece que a la soja le gusta. Lo admito, cuando el suelo se quedó con costras y las plantas no quisieron brotar, estaba a un día de la replantación total y justo vinieron las lluvias».

Cuando las plantas de soja comenzaron a germinar, la expresión genética resultó en plantas cortas y tupidas que se elevaban justo por encima de la rodilla. Por apariencia, cada planta presentaba cuatro o cinco ramificaciones principales por lado, hacia afuera y hacia arriba, o como describe Masters, «un campo de menorá (candelabros hebreo de 7 brazos) de soja».

Desde finales de abril hasta finales de julio, Frederick observó cómo una recompensa líquida caía del cielo: 700 milímetros de lluvia. (La precipitación anual para Frederick es normalmente cercana a 850 milímetros durante todo un año).

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Además, Frederick se centró en los niveles de nutrientes, basándose en los datos acumulados durante las últimas temporadas. “Realmente estoy aprendiendo lo que hay que tener cuando mis plantas llegan a etapas particulares. Las pruebas de tejidos y las muestras de suelo se han vuelto cada vez más valiosas y me ayudan a ser más estricto conmigo mismo cada año».

Masters cita varios productos relacionados con los sólidos rendimientos de Frederick. “Jimmy usó Biomate foliar, un complejo biológico de azúcar simple que agrega energía y trabaja con el sol: bacterias fotosintéticas. También usó Micro-X, que está lleno de micronutrientes. No fueron aplicaciones excesivas de ninguna manera y coincidieron con aplicaciones de herbicidas y fungicidas”.

“Se trata de hacer coincidir sus prácticas con la población y la genética correcta”, enfatiza Masters. “¿Qué pasa si lo haces bien, pero tienes la genética incorrecta? Perderás tiempo y dinero».

 
 
 
 
 
 
 

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