El poder de la biotecnología para lograr el maíz que la bioeconomía necesita

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COP26: más cerca de los objetivos de París, los privados lideran y Argentina escondió su mejor versión

Las promesas de los líderes por primera vez nos ubican dentro de los objetivos del Acuerdo de París. Una descarbonización que viene liderada por los privados, que representa una oportunidad para Argentina, pero que necesita mostrar lo bueno que hace.
 
 
 
 
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia
 

La biotecnología ha sido clave para el progreso de la agricultura. Los cultivos tolerantes a herbicidas, a insectos, y a estrés hídrico y suelos salinos, han permitido reducir los costos agrícolas, a la vez que han multiplicado los rendimientos.

Y de cara al futuro, con los avances biotecnológicos conocidos hasta hoy, no serán suficientes para alcanzar los desafíos que el mundo plantea. Tener que producir lo suficiente para alimentar a una población en plena expansión demográfica y con mayores ingresos per cápita, que demandará más y mejores alimentos. Y a la vez, las preocupaciones por el cambio climático están impulsando una mayor utilización de productos biológicos, que dependen también de la actividad agrícola. Y como si fuera poco, estas nuevas demandas deberán ser abastecidas sin poder aumentar la superficie cultivable y con el ojo puesto en el respeto por los ecosistemas.

Por eso, la biotecnología será fundamental para el avance de la bioeconomía.

Uno de las mayores focos de investigación en esta materia es lograr, por un lado mayores rendimientos, pero por otro, dotar al cultivo de mayor estabilidad que asegure rendimientos aceptables cuando las condiciones ambientales no son las ideales.

Uno de estos desarrollos ha sido el maíz tardío, que ha sido ampliamente adoptado por los productores.

Otro aspecto interesante es la posibilidad que ofrece la biotecnología para producir granos con características que faciliten su procesamiento posterior. Es el caso del maíz Enogen, que trae incorporado en la semilla la enzima necesaria para la producción de bioetanol. Esta enzima es importada por las destilerías, pero la tecnología Enogen logra que la semilla transfiera la enzima a los granos, y que no haga falta agregarla al proceso posteriormente, lo que permitiría un ahorro de divisas al país, al mismo tiempo que potencia la producción local.

De estos temas y muchos más conversamos con Paco Perez Brea, Gerente de Marketing de NK semillas. No te lo pierdas.

 
 
 
 
 
 
 

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