El poder de la biotecnología para lograr el maíz que la bioeconomía necesita

Lo más leído

Columna semanal

La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 
 
 
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia
 

La biotecnología ha sido clave para el progreso de la agricultura. Los cultivos tolerantes a herbicidas, a insectos, y a estrés hídrico y suelos salinos, han permitido reducir los costos agrícolas, a la vez que han multiplicado los rendimientos.

Y de cara al futuro, con los avances biotecnológicos conocidos hasta hoy, no serán suficientes para alcanzar los desafíos que el mundo plantea. Tener que producir lo suficiente para alimentar a una población en plena expansión demográfica y con mayores ingresos per cápita, que demandará más y mejores alimentos. Y a la vez, las preocupaciones por el cambio climático están impulsando una mayor utilización de productos biológicos, que dependen también de la actividad agrícola. Y como si fuera poco, estas nuevas demandas deberán ser abastecidas sin poder aumentar la superficie cultivable y con el ojo puesto en el respeto por los ecosistemas.

Por eso, la biotecnología será fundamental para el avance de la bioeconomía.

Uno de las mayores focos de investigación en esta materia es lograr, por un lado mayores rendimientos, pero por otro, dotar al cultivo de mayor estabilidad que asegure rendimientos aceptables cuando las condiciones ambientales no son las ideales.

Uno de estos desarrollos ha sido el maíz tardío, que ha sido ampliamente adoptado por los productores.

Otro aspecto interesante es la posibilidad que ofrece la biotecnología para producir granos con características que faciliten su procesamiento posterior. Es el caso del maíz Enogen, que trae incorporado en la semilla la enzima necesaria para la producción de bioetanol. Esta enzima es importada por las destilerías, pero la tecnología Enogen logra que la semilla transfiera la enzima a los granos, y que no haga falta agregarla al proceso posteriormente, lo que permitiría un ahorro de divisas al país, al mismo tiempo que potencia la producción local.

De estos temas y muchos más conversamos con Paco Perez Brea, Gerente de Marketing de NK semillas. No te lo pierdas.

 
 
 
 
 
 
 

Últimas Noticias

El nuevo residuo de cosecha que ya se está utilizando para fabricar pañuelos descartables

La empresa multinacional de origen sueco que opera en los sectores de higiene y salud, Essity, presentó una nueva versión de su papel tisú, aquel utilizado en pañuelos descartables, papel higiénico o servilletas, elaborado a partir de residuos agrícolas.