Entre la bronca y el romanticismo

Lo más leído

 
 
Avatar
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia

Antes de comenzar a escribir esta columna, tengo la costumbre de revisar las notas de la semana del portal para corroborar que no estoy omitiendo algún tema que merezca un comentario. Y la verdad, es que no deja de asombrarme la gran cantidad de noticias que llegan desde distintas partes del mundo que ratifican que la transición hacía una economía biobasada ha adquirido una celeridad fabulosa. Fundamentalmente, las bioenergías. Prácticamente todas las semanas nos enteramos que más empresas del sector hidrocarburífero se vuelcan a los biocombustibles o leemos comunicados de inversiones monstruosas, como la anunciada recientemente por el gobernador del estado de Louisiana, John Bel Edwards, sobre la instalación del mayor complejo de bioenergías del planeta en el puerto agroindustrial Greater Baton Rouge, sobre el río Mississippi.

Por eso cuesta tanto digerir la media sanción que dio Diputados al impuesto a la riqueza. Es muy romántico esto de sacarle a los ricos para darle a los pobres. Todos no enamoramos de Robin Hood. Y aunque no es intención discutir en este espacio si corresponde o no gravar a las grandes fortunas,  debemos resaltar que resulta alarmante que se siga cargando con más impuestos a la producción. No puede considerarse como patrimonio el capital de trabajo, los bienes de cambio, la maquinaria y las acciones. Pero más grave aún es que la cuarta parte de lo recaudado sea destinado a la empresa Integración Energética Argentina Sociedad Anónima (IEASA), que no es otra que la exENARSA que cambió su nombre en 2017. Y aún más difícil de soportar es que el dinero sea utilizado para financiar proyectos hidrocarburíferos.

En diciembre de 2015, en París, 195 países se pusieron de acuerdo para hacer los esfuerzos necesarios para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y poder hacer frente al cambio climático. Argentina fue uno de esos países. Y la adhesión fue ratificada por el mismo Congreso, a través de la sanción de la Ley 27.270.

Bajo el Acuerdo de Paris, la Nación Argentina se comprometió a reducir sus emisiones en al menos 18% para 2030. Como usted se imaginará, lejos estamos de lograr ese objetivo. Si nos guiamos por los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, el único sector que viene haciendo los deberes, reduciendo sus emisiones, es el agrícola. Y doblemente destacable es que lo viene logrando incrementando sostenidamente su producción. Sin embargo, habrá agricultores que estarán obligados a ceder parte de su patrimonio a la Sociedad Anónima IEASA que opera en los hidrocarburos. Al mismo tiempo, prácticamente las más de 50 empresas productores de biocombustibles se encuentran fuera de servicio porque el precio que fija energía no alcanza ni siquiera para cubrir el costo de la materia prima.

Lectura sugerida

Afortunadamente, la provincia de Córdoba sancionó su Ley de impulso al uso de biocombustibles y así se sumó a Santa Fe, que había hecho lo propio unos meses antes. Se trata de una buena Ley, que incorpora aspectos interesantes como el biometano y acciones para promover la investigación científica y la innovación para impulsar la bioeconomía y la economía circular; y además prevé la creación de programas educativos que muestren los beneficios de estos dos enfoques. Los detalles, los había adelantado el gobernador Schiaretti hace unos días y fueron expuestos en este portal oportunamente (ver el enlace).

Ahora habrá que esperar su reglamentación y prestar especial atención al alcance del ‘Artículo 2’, inciso ‘n’, donde se promueve, de forma muy general, el autoconsumo. Una cosa es el autoconsumo de energía en una instalación como la aceitera de AGD en Gral Deheza, que es una planta certificada y auditada, y otra muy distinta es un productor agropecuario o una empresa de transporte de cargas que elabore su combustible de forma artesanal, particularmente biodiesel.

Empresas como Scania, en varios seminarios, han destacado los beneficios de utilizar bioidiesel. De hecho, todos los motores que la compañía de origen sueco comercializa en el país están homologados para utilizar el biocombustible en forma pura. Sin embargo, han alertado de serios problemas cuando el biodiesel es producido en forma artesanal. Pero más allá de la calidad está la seguridad. Para producir biodiesel se almacena y manipula metanol, un líquido extremadamente inflamable a temperatura ambiente cuya llama es transparente. Además es extremadamente volátil y sumamente tóxico al contacto con la piel. No es casual que ya hayamos visto varias plantitas de este tipo volar por los aires. Algunas con víctimas fatales.

Lectura sugerida

Córdoba es la principal provincia productora de soja y la segunda en aceite de soja. Aunque aún no cuente con ninguna de las treinta y pico plantas de biodiesel habilitadas por la Secretaría de Energía, la provincia y los agricultores cordobeses se beneficiaran de cualquier incremento en el uso del biocombustible, aun si el mismo es producido en otra provincia. Recordemos que el sector tiene una alta capacidad ociosa.

Yo no tengo dudas que, con el tiempo, Córdoba tendrá sus plantas de biodiesel de elite que se merece. Como tiene sus grandes industrias aceiteras, sus destilerías de bioetanol de maíz -que son modelos en el mundo, sus plantas de biomasa, de biogás y tantos otros complejos agroindustriales de elite. Y esta Ley va a ayudar mucho a que eso suceda. Pero si el romanticismo del autoconsumo les hace perder la razón, las consecuencias pueden ser catastróficas. Los cordobeses lo saben mejor que nadie.

 
 
 
 

Últimas columnas

00:07:34

Iniciativas sustentables que llegan al corazón

Los temas de la semana resumidos en cinco minutos.