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Muebles cultivados en laboratorio, la última innovación del MIT

Mike Post logró en 2013 cultivar carne en un laboratorio nutriendo células animales para que se multipliquen en una hamburguesa. Ahora, y a pocas semanas de que el sueño de Post alcance su etapa comercial en Singapur de la mano de la startup Just, los investigadores del MIT esperan a futuro hacer lo mismo con la madera.

Según los científicos del MIT, podrían utilizar la misma técnica que la carne cultivada a partir de células para producir rápidamente en un laboratorio lo que tardaría décadas en crecer en la naturaleza. Incluso podrían hacer que el tejido de madera crezca en formas completamente formadas, como, por ejemplo, una mesa, y así mitigar el daño ambiental de las industrias de la tala y la construcción.

En un artículo publicado recientemente en el Journal of Cleaner Production, los investigadores detallan cómo cultivaron tejido vegetal similar a la madera a partir de células extraídas de las hojas de una planta de zinnia, sin tierra ni luz solar. “Las células vegetales son similares a las células madre”, dice Luis Fernando Velásquez-García, científico principal de Microsystems Technology Laboratories del MIT y coautor del artículo. «They have the potential to be many things» (Tienen el potencial de ser muchas cosas).

Ashley Beckwith, estudiante de doctorado en ingeniería mecánica y autora principal del artículo, dijo que cuentan con la capacidad de «sintonizar» las células vegetales en cualquier forma que quieran, y agrega que podrían utilizar este proceso para producir materiales más eficientes.

“Los árboles crecen en postes cilíndricos altos y rara vez usamos postes cilíndricos altos en aplicaciones industriales”, destaca. «Así que terminas recortando un montón de material que pasaste 20 años cultivando y eso termina siendo un producto de descarte». En cambio, su idea es cultivar estructuras que sean más prácticas, como tablas rectangulares o, eventualmente, una mesa completa que no necesita ser ensamblada, lo que reduciría el desperdicio y potencialmente permitiría que la tierra que se usa actualmente para la tala se conserve como bosque.

La idea es similar a la carne cultivada en laboratorio, que también se conoce como carne cultivada en células, en el sentido de que los investigadores están produciendo tejidos aislados sin tener que cultivar toda la planta. De forma similar la carne cultivada en células, elimina la necesidad de criar un animal completo para comer solo algunas partes del mismo.

Los cultivos de células vegetales son más fáciles de cultivar que los cultivos de células animales, explica Beckwith, lo que significa que la madera o los productos de madera cultivados en laboratorio podrían volverse competitivos en costos más rápidamente.

Velásquez-García no cree que este proceso justifique ser utilizado para cultivar alimentos vegetales, lo que también podría acelerar su adopción comercial ya que no necesitará someterse a controles de calidad tan estrictos. En cambio, lo ve como una solución para la fabricación de todo, desde muebles hasta fibras para ropa.

El trabajo aún se encuentra en sus primeras etapas, dicen los investigadores. Nadie está buscando comprar una mesa hecha de zinnia. Pero al hacer crecer con éxito esas células, dicen que han proporcionado un punto de partida para una nueva forma de producir biomateriales. Se trata de un proceso que eventualmente podría ayudar a acelerar nuestra transición hacía un mundo sin plásticos y otros materiales que terminan en vertederos hacia materiales que pueden biodegradarse.

Velásquez-García apunta a una startup japonesa que construye satélites de madera como ejemplo. “Cualquier producto realmente debería contemplar cómo va a regresar a la Tierra”, dice. «Todas estas tecnologías, como la que informamos en nuestro artículo, son un paso en la dirección correcta».

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