Startup desarrolló una variedad de cultivo que produce bioplásticos en su semilla

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Dunkin ‘Donuts anunció hace unos meses que está probando un nuevo sorbete biodegradable en unos 250 locales de EEUU elaborado a partir de un químico natural llamado polihidroxialcanoatos, más conocido como PHA. Estos sorbetes tienen el mismo aspecto y tacto que el plástico tradicional, dijo la compañía.

El PHA, que ya es utilizado por Pepsico y Nestlé, es biodegradable en el mar, el estándar más alto de biodegradabilidad que verifica que el material se degradará completamente en el océano sin dejar microplásticos dañinos. Esto crea ventajas ambientales muy significativas sobre el plástico convencional.

Hasta ahora, el PHA es producido a partir de un proceso bacteriano que parte del aceite de aceites vegetales, como el de canola. Pero pronto esto puede cambiar.

Yield10 Bioscience, una compañía semillera instalada en el estado de Massachusetts en EEUU y con fuerte presencia en Canadá, ha utilizado la ingeniería genética para cosechar directamente el PHA de la camelina.

La camelina sativa, o directamente camelina, es una oleaginosa de la familia Brassicaceae nativa de Europa que se ha introducido en América del Norte. Se comporta bien en climas fríos y secos, como el suroeste de Saskatchewan en Canadá y tiene una resistencia natural a las plagas y enfermedades. Por su elevada concentración de ácido erúcico, el aceite de camelina no está aprobado para consumo humano en EEUU, lo que lo convierte en uno de los aceites preferidos -junto al de carinata- por los productores de biocombustibles para la aviación comercial.

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Yield10 Bioscience adoptó un enfoque más directo para producir el bioplástico. Identificó los genes de las bacterias que producen PHA y los insertó en la semilla de camelina. El resultado es una camelina con bioplástico en sus granos.

“La producción de PHA en semillas, como coproducto con harina de aceite y proteína, tiene el potencial de permitir la producción de bioplásticos PHA a escala agrícola a costos en línea con los aceites vegetales básicos, para impulsar la adopción a gran escala en los mercados de plásticos ”, dijo la compañía en un comunicado de prensa.

Yield10 ya ha probado en campo su camelina PHA en Canadá y Estados Unidos. Las líneas emergieron más lentamente que otros tipos de camelina, pero mostraron buen vigor, alta floración y maduración de semillas.

La cantidad de PHA en la semilla fue relativamente pequeña, hasta el seis por ciento del peso de la semilla. Pero la startup es optimista en que podría aumentar la cantidad de biopolímero en la semilla, idealmente hasta alcanzar el 20 por ciento.

Una vez cosechada, los granos de camelina que contienen el PHA deberán transportarse a una instalación de crushing para extraer su aceite. «En la harina restante queda contenido el PHA, el cual se extraería en un proceso posterior”, dijo Oliver Peoples, presidente y director ejecutivo de Yield10 Bioscience.

Extraer un biopolímero de la semilla sería más económico que el método bacteriano para producir PHA. Peoples dijo que con la camelina creen que pueden competir de igual a igual con los plásticos derivados del petróleo con un producto verdaderamente sostenible y verdaderamente degradable. «Tomará tiempo, pero es genial tener esa primera prueba de campo exitosa en nuestro haber».

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Según el ejecutivo, se necesitan más trabajos y pruebas de campo, pero los agricultores del oeste de Canadá podrían estar cultivando una camelina con contenido de PHA en cuatro a seis años.

Tomará ese tiempo, o más, porque la nueva camelina es un cultivo modificado genéticamente. La aprobación regulatoria para un cultivo transgénico es costosa y requiere mucho tiempo porque el proponente debe demostrar que es seguro para el medio ambiente y los seres humanos.

Peoples está convencido de que la camelina con PHA será una alternativa exitosa. El mercado de bioplásticos, que se fabrican con materiales renovables (principalmente cultivos) en lugar de petróleo, se está expandiendo rápidamente. Algunos analistas creen que el mercado global podría tener un valor de 20.000 millones de dólares para 2027.

Peoples asegura que la expansión se dará porque la humanidad necesita alternativas a los plásticos tradicionales que están contaminando los océanos y la tierra. La producción mundial de plásticos es de aproximadamente 350 millones de toneladas al año, y una botella de plástico o una cápsula de café de plástico pueden tardar entre 400 y 500 años en descomponerse en un vertedero.

«Aproximadamente la mitad de eso (350 millones de toneladas) es para envases de un solo uso y servicio de alimentos», dijo Peoples, y señaló que el bioplástico PHA se degrada en aproximadamente seis meses. “Es una tremenda oportunidad…. La demanda potencial de PHA es simplemente astronómica».

Los productores también podrían beneficiarse de la tecnología.

Por ahora, la camelina es un cultivo pequeño en el oeste de Canadá, con 4.000 a 8.000 hectáreas. Si los agricultores pueden vender el aceite, la proteína y el PHA, el valor de la cosecha aumentará drásticamente, dijo Peoples.

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Eso debería animar a los productores a plantar el cultivo. «En última instancia, todo se reduce a: ¿cuál es el valor de la cosecha?», se preguntó. «Con la camelina que contiene PHA el valor de la cosecha será mucho más alto, casi dos (veces) el de la canola», estima.

Si todo sale según el plan, los agricultores de las praderas podrían estar cultivando decenas de miles de hectáreas de camelina PHA. Y los biopolímeros de la semilla se convertirán en bioplásticos, como sorbetes, bolsas de supermercados y envases para comidas.

 
 
 
 
 

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