Educarse en energías renovables: una carrera al futuro

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La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 
 
 
Emiliano Huergo
Manager BioEcomomia
 

El nivel de consumo de energía per cápita de una nación es un indicador mundialmente aceptado para medir su grado de desarrollo. Desde la Segunda Revolución Industrial, el desarrollo global de la economía tuvo como pilar al petróleo a costa de un elevado perjuicio para el medio ambiente. Especialmente en lo que se refiere al calentamiento global, responsable del cambio climático.

Con el Acuerdo de París, el mundo que hay que volcarse hacía las fuentes limpias. Muchas de las grandes petroleras como BP, Total, Shell o Chevron, entre otras, están cada vez más involucradas en las energías renovables. A la vez, a estas empresas les resulta cada día más difícil conseguir financiamiento para proyectos fósiles. Incluso el Banco de Inversión Europeo acaba de anunciar que ni siquiera habrá financiamiento para proyectos de gas natural, que es considerada la fuente más limpia dentro de los fósiles.

En los próximos años, Argentina necesitará abundante energía para crecer, pero esta deberá ser limpia, pues los mercados de exportación exigirán productos con baja huella ambiental. Afortunadamente, cada rincón del país cuenta con recursos renovables que pueden ser aprovechados con fines energéticos, ofreciendo la posibilidad de construir un sistema energético más descentralizado, más seguro y confiable. Entender como sacar provecho de estos recursos será la clave.

En esta línea, el sector azucarero, es quizás, el que mejor lo ha logrado. En sus comienzos, los ingenios fueron diseñados para operar de forma aislada y obtener toda la energía necesaria para el proceso a partir de la biomasa de la caña de azúcar. Hoy, con los paquetes tecnológicos que permiten altas eficiencias de proceso, los ingenios han dejado de ser fábricas de azúcar para convertirse en verdaderos complejos bioenergéticos, en los cuales se hace uso de los conceptos de economía circular para producir alimentos, biocombustibles y biofertilizantes; y obtener cuantiosos excedentes de energía para exportar al sistema eléctrico nacional. Cada kilocaloría que se ahorra en el proceso se convierte en electrones que iluminan nuestros hogares.

En una decisión muy oportuna, la Universidad de San Pablo-Tucumán (USP-T), muy ligada a este sector y con grandes pergaminos en innovación, ha creado la licenciatura en Energías Renovables. La interesante propuesta suma además a Verónica Geese, Ex-Secretaria de Energía de la provincia de Santa Fe durante la gobernación de Miguel Lifschitz. Geese hizo de las energías renovables, la eficiencia energética y los biocombustibles una política de estado.

Para conocer en detalle esta iniciativa, dialogamos con Verónica Geese y Federico Pérez Zamora, quien se desempeña como director del Instituto de Desarrollo e Innovación Tecnológica para la Competitividad Terrirotarial de la USP-T. No te la pierdas.

 
 
 
 
 
 
 

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