La silvicultura activa en la base de la bioeconomía europea

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COP26: más cerca de los objetivos de París, los privados lideran y Argentina escondió su mejor versión

Las promesas de los líderes por primera vez nos ubican dentro de los objetivos del Acuerdo de París. Una descarbonización que viene liderada por los privados, que representa una oportunidad para Argentina, pero que necesita mostrar lo bueno que hace.
 
 

La crisis climática requiere una transformación del sistema económico de materias primas fósiles a renovables.

Según un estudio reciente elaborado por la Confederación Europea de Industrias de Papel, la industria del papel es pionera en este sentido.

A lo largo de Europa, el documento identifica 139 biorrefinerías, principalmente plantas de pulpa y papel que producen no solo estos dos productos, sino también muchos otros de base biológica que parten de la madera como materia prima sostenible. Las fibras, los biocombustibles o los productos de tall oil se utilizan en numerosos sectores, desde la industria del embalaje y la automoción hasta la industria química, alimentaria y farmacéutica.

De acuerdo con la investigación, los productos de biorrefinería ya representan el 3% de las ventas de la industria europea de pulpa y papel, y la tendencia va en franco aumento. La base de todos estos productos de base biológica es la madera procedente de bosques gestionados de forma activa y sostenible.

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El bosque crece constantemente porque, según el principio de sostenibilidad, nunca se talan más árboles de los que vuelven a crecer. Las intervenciones de mantenimiento, como el aclareo, conducen a rodales forestales más estables y resistentes. Los árboles débiles se cosechan para que los restantes puedan prosperar debido a mejores condiciones de crecimiento. Al mismo tiempo, los árboles jóvenes en pleno crecimiento también absorben más carbono. Y el carbono también se almacena en los productos de madera siempre que se procesen una y otra vez en el ciclo para fabricar nuevos productos. El CO2 solo se libera cuando se queman los productos. Si los productos a base de madera reemplazan a los productos a base de fósiles, también se ahorra dióxido de carbono.

El estudio «Efecto climático del sector forestal en la Unión Europea» cuantifica el efecto climático positivo del sector forestal en 806 millones de toneladas de CO2 al año. Esto corresponde al 20 por ciento de las emisiones totales de CO2 del bloque.

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Por un lado, el estudio calcula las emisiones durante los procesos productivos. Estos ascienden a 51 millones de toneladas de CO2. Por el lado del crédito, el CO2 se almacena en bosques gestionados de forma sostenible y en productos de madera como muebles, madera para la construcción y papel. Aquí se evitan 447 millones de toneladas de CO2. Además, el ahorro de CO2 derivados de la sustitución de productos de origen fósil y fuentes de energía ahorran un plus de 410 millones de toneladas de CO2. En total, el efecto de ahorro asciende a 806 millones de toneladas de CO2.

Los bosques son importantes depósitos de carbono. En el curso de su crecimiento, absorben CO2 de la atmósfera. El uso sostenible juega aquí un papel fundamental, ya que es la única forma de garantizar que el bosque siga creciendo y nunca libere más CO2 del que puede absorber. Si la madera se transforma en productos, el carbono continúa almacenándose en ellos. Y el reciclaje asegura, además de la mayor eficiencia de recursos posible, una mayor extensión del ciclo del CO2.

 
 
 
 
 

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