Cierra la única planta de captura de carbono de América y aumenta la incertidumbre sobre el futuro de los combustibles fósiles

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La tecnología de captura y almacenamiento de carbono (CCS) se había convertido en la esperanza de los productores de energía fósil para continuar en actividad en un mundo que ha decidido de una buena vez poner fin a la emisión sin control de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

Pero las esperanzas se diluyeron luego de que la única planta de EEUU que cuenta con esta tecnología, la central de carbón Petra Nova en Texas, anunció que cerrará indefinidamente a partir de junio, ya que sus operadores la consideran antieconómica.

La central de Petra Nova no era nada amigable con el medio ambiente. El CO2 que capturó fue canalizado a 130 kilómetros de distancia a un campo petrolífero, donde fue bombeado bajo tierra. El gas desplazó el petróleo, que los operadores, una empresa conjunta de NRG Energy y JX Nippon de Japón, luego extrajeron y vendieron.

Esto era necesario para que la costosa tecnología de CCS, que ya recibía enormes subsidios gubernamentales, fuera económica. Sin embargo, en mayo pasado NRG Energy anunció que la planta de CCS ya era antieconómica.

Reuters informó que NRG Energy dijo que se reservaría la opción de reabrir la planta de gas si la tecnología CCS puede convertirse en económicamente viable.

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Por su parte, el gobierno de Australia, uno de los mayores países productores de carbón y con una matriz energética con alta participación de esta fuente, ha hecho una fuerte apuesta por esta tecnología.  El Ministro de Energía Angus Taylor dijo en septiembre pasado que desempeñará un papel central en la descarbonización durante la Declaración de Tecnología de Bajas Emisiones. El CSIRO continuará investigando sobre la tecnología CCS.

Pero a nivel global la tecnología sigue siendo costosa y hasta ahora representa apenas un nicho. A pesar de las grandes expectativas depositadas en ella, tan solo se capturan 39 megatoneladas de dióxido de carbono al año, aproximadamente el 0,1 por ciento de las emisiones globales, según un informe publicado el mes pasado por Amigos de la Tierra Escocia y Global Witness.

El informe destaca que la mayoría de la capacidad mundial de CCS se utiliza, sorprendentemente, con el fin de permitir una mayor extracción de combustibles fósiles. La «recuperación mejorada del petróleo» (EOR) es un proceso por el cual » se captura carbono y se bombea bajo tierra para facilitar la extracción de petróleo y gas, que de otro modo no podrían extraerse, extendiendo así la vida útil de los campos petrolíferos». Esto significa que este proceso puede aumentar las emisiones, y depende en gran medida de un alto precio del petróleo.

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Charlie Richardson, jefe de servicios públicos de Accenture, dijo que la tecnología de CCS simplemente no es económica. » Debemos desasociarnos de todas las emociones o todas las motivaciones políticas o motivaciones económicas que hay detrás de ella. En pocas palabras, la ciencia no ha podido demostrar su viabilidad a pesar de la gran suma de dinero invertida. No quiero decir que debería ser un punto de parada, pero hasta ahora no ha resultado viable», dijo.

Aun así, el Grupo Intergubernamental de Países sobre el Cambio Climático dice que la CCS debe desempeñar un papel en la descarbonización, en particular con la bioenergía (BECCS). La Unión Europea, que lidera los esfuerzos mundiales en contra de la reducción de las emisiones, sigue financiando su investigación y desarrollo.

 
 
 
 
 

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