Así es como la ingeniería genética podría poner fin a la malaria

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La alteración de los genes intestinales de un mosquito para que propague genes antipalúdicos a la próxima generación de su especie parece prometedora como un enfoque para frenar la malaria, sugiere un estudio preliminar publicado el 13 de abril de 2021 en eLife .

El estudio es el último de una serie de pasos hacia el uso de la tecnología de edición de genes, CRISPR-Cas9, para realizar cambios en los genes de los mosquitos que podrían reducir su capacidad para propagar la malaria. Si más estudios respaldan este enfoque, podría proporcionar una nueva forma de reducir las enfermedades y muertes causadas por esta enfermedad.

La creciente resistencia de los mosquitos a los insecticidas, así como la resistencia del parásito de la malaria a los medicamentos antipalúdicos, ha creado una necesidad urgente de encontrar nuevas soluciones para combatir la enfermedad.

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La utilización de las ciencias genéticas se están probando como un nuevo enfoque. Funcionan mediante la creación de mosquitos modificados genéticamente que, cuando se liberan en el medio ambiente, propagarían genes que reducen las poblaciones de mosquitos o hacen que los insectos sean menos propensos a propagar el parásito de la malaria. Pero los científicos deben demostrar que este enfoque es seguro y eficaz antes de liberar los mosquitos modificados genéticamente en la naturaleza.

“Los impulsores genéticos son herramientas prometedoras para el control de la malaria”, dijo la primera autora del estudio Astrid Hoermann, investigadora asociada del Imperial College de Londres, Reino Unido. «Pero queríamos un camino claro para probar de manera segura tales herramientas en países donde la enfermedad ocurre con mayor frecuencia».

En el estudio, Hoermann y sus colegas modificaron genéticamente el mosquito transmisor de malaria Anopheles gambiae. Utilizaron la tecnología CRISPR-Cas9 para insertar un gen que codifica una proteína antipalúdica en medio de genes que se activan después de que el mosquito ingiere sangre. El equipo logró que toda la sección de ADN también funcione como un impulso genético que podría transmitirse a la mayoría de las crías de los mosquitos. Inicialmente insertaron el gen junto con un marcador fluorescente para ayudarlos a rastrearlo en tres puntos diferentes del ADN, y luego eliminaron el marcador, dejando solo una pequeña modificación genética.

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A continuación, el equipo crió a los mosquitos para ver si podían reproducirse con éxito y mantenerse sanos. También probaron qué tan bien se desarrolló el parásito de la malaria en las entrañas de los mosquitos. Sus experimentos proporcionan evidencia preliminar de que este enfoque de modificaciones genéticas podría crear impulsores genéticos exitosos.

«Estas modificaciones genéticas son pasivas y podrían probarse en el campo y someterse a un estricto proceso regulatorio para garantizar que sean seguras y efectivas para bloquear el parásito sin generar preocupaciones de propagación accidental en el medio ambiente», explica uno de los autores, Nikolai Windbichler, profesor titular en el Departamento de Ciencias de la Vida, Imperial College London. “Sin embargo, una vez que los combinamos con otros mosquitos con un impulso genético activo, se convierten ellos mismos en impulsores genéticos sin necesidad de más cambios. Por lo tanto, nuestro enfoque acerca los impulsores genéticos a ser probados en el campo como una estrategia de eliminación de la malaria».

 
 
 
 
 

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