CE+P muy cerca de convertirse en el primer proyecto de biocombustibles financiado con ‘Bonos Verdes’

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La bioeconomía como modelo de desarrollo industrial sostenible

El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 

El desarrollador de un novedoso complejo de conversión de caña de azúcar en biocombustibles y energía renovable que se construirá en la localidad Brawley, al sur del estado de California en EEUU, ha asegurado que se encuentra muy cerca de obtener el financiamiento necesario para comenzar la construcción.

Sugar Valley Energy es el primer proyecto de CE+P que se compone de tres instalaciones de producción principales: etanol, electricidad y biometano, para producir anualmente 300 mil metros cúbicos de etanol ultra-bajo en carbono, 40 MW de potencia eléctrica, de los cuales 25MW se exportarán a la red pública, 21.000 metros cúbicos de biometano para inyectar a la red de gasoductos, 28.000 toneladas de enmienda orgánica, 200.000 toneladas de CO2 listos para comercializar y 2.300 toneladas de cenizas.

David Rubinstein, director ejecutivo de California Ethanol + Power (CE+P), dijo que el proyecto Sugar Valley Energy de su compañía ha sido verificado como verde por un revisor externo y aprobado para el Financiamiento de Bonos Verdes. El ejecutivo estimó que la verificación ubica al proyecto a solo dos o tres meses de poder completar el financiamiento.

La verificación del Financiamiento de Bonos Verdes fue administrada por la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA). Los bonos son utilizados globalmente por emisores de bonos, gobiernos, inversionistas y los mercados financieros para «identificar inversiones que realmente contribuyan a abordar el cambio climático».

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Sugar Valley Energy podría convertirse en el primer proyecto de este tipo que podría financiarse con bonos verdes. Al mismo tiempo, la construcción del complejo proporcionará una serie de beneficios regionales, incluido la implantación de un cultivo rentable y sostenible como es la caña de azúcar para los agricultores locales, una mayor recaudación impositiva para la comunidad, y la creación de una gran cantidad de empleos bien remunerados para los residentes del Condado de Imperial.

«Vamos a entrar en el mercado de bonos y emitir estos bonos», dijo el director ejecutivo, presidente y cofundador de CE+P, Dave Rubenstein. “No necesariamente tiene mucho peso en los precios, pero ahora hay muchos fondos de inversión que quieren obtener la certificación ESG (ambiental, social y de gobernanza) y destinar dinero para cumplir con sus objetivos”, dijo.

La Autoridad de Finanzas Públicas de California (CPFA, por sus siglas en inglés) será el emisor de bonos verdes para respaldar la construcción de las instalaciones de Sugar Valley Energy.

Ron Blake, director financiero de CE+P, dijo que la primera serie municipal de bonos, destinada para las instalaciones de energía y tratamiento de aguas residuales de la futura planta, sería de aproximadamente U$S 575 millones. La segunda será una colocación privada de bonos sujetos a impuestos, también a través de CPFA, de entre U$S 250 y U$S 300 millones para ayudar a construir la planta de etanol. El banco de inversión líder de Sugar Valley Energy es RBC Capital Markets, una división de Royal Bank of Canada.

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Blake dijo que la contribución de etanol se verificó sobre la base de reducir la contaminación bajo el aspecto de control de contaminación del bono verde, mientras que la contribuciones de energía y las aguas residuales se verificaron a través de la gestión de la electricidad renovable y las aguas residuales.

“Descubrimos que Sugar Valley Energy está diseñado para maximizar los beneficios ambientales a través de múltiples etapas, produciendo etanol bajo en carbono, electricidad renovable y biometano”, dijo la directora ejecutiva de Kestrel, Monica Reid.

“Cumplir con los requisitos de baja intensidad de carbono del Estándar de combustible bajo en carbono de California para el etanol de caña de azúcar proporciona una verificación del impacto positivo del biocombustible, y los sistemas integrados de tratamiento de aguas residuales y agua reciclada son un aspecto particularmente innovador del proyecto”, destacó.

“Va a ser uno de los proyectos ecológicos más grandes financiados este año, si no el más grande”, dijo Blake, “y es genial ver que ese dinero ingresa al Valle en un proyecto que ha sido verificado por un tercero que es bien conocido y respetado en el mercado».

Blake dijo que el proyecto tiene presupuestados unos U$S 100 millones para ayudar a desarrollar las 20.000 hectáreas de cultivo de caña de azúcar necesarias para abastecer la planta.

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A medida que el proyecto avanza hacia la financiación, el agricultor local Stephen Benson, quien también es el director agrícola de CE+P y se encuentra a cargo de reunir a los agricultores locales para suministrar a futuro caña de azúcar, dijo que el interés de los farmers en el proyecto sigue creciendo. “La primera ronda de cultivos también se plantará tan pronto como tenga luz verde para pagar a los agricultores por hacer el trabajo”, dijo.

Blake dijo que uno de los próximos pasos en la etapa de financiamiento es esperar recibir noticias de una agencia de calificación de bonos que actualmente está revisando la información de CE+P. «Esperamos obtener una calificación final dentro de un mes», dijo. «Una vez que obtengamos la calificación de los bonos, podremos comercializar los bonos y las acciones al mismo tiempo … lo que nos coloca en un cierre financiero en algún momento de julio o agosto».

“Una vez que cerremos el financiamiento, habrá algo de ingeniería para lidiar con los meses inmediatamente posteriores a la obtención de fondos y luego podremos comenzar a trabajar en los movimientos de tierra en forma inmediata”, dijo.

«Creemos que este es un proyecto modelo para California y América del Norte», dijo Rubenstein.

 
 
 
 
 

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