El motivo por el que las vacas europeas comenzaran a utilizar máscaras en 2022

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A partir del próximo, algunas vacas y novillos a lo largo de todo el continente europeo podrían estar llevando un novedoso accesorio portátil, similar a una máscara, que podría ayudar a la industria a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El novedoso dispositivo, desarrollado por la startup británica ZELP, puede reducir las emisiones de metano en más de la mitad, según dicen sus creadores. El llamativo invento, captó la atención del gigante de los agronegocios estadounidense Cargill, que llegó a un acuerdo con la joven compañía para comercializar el dispositivo en forma exclusiva en todo Europa.

Cargill dijo que espera comenzar a ofrecer los dispositivos a los productores de leche europeos en 2022. Las compañías aún no han establecido un precio, pero ZELP adelantó que la tarifa de suscripción anual podría ubicarse en torno a los U$S 80 por animal.

El desarrollo de ZELP, cuyo nombre deriva de ‘Zero Emission Livestock Project’ (Proyecto de Ganadería Cero Emisiones) combinó tecnología en oxidación de metano y procesamiento de datos para minimizar el impacto ambiental de la producción láctea mientras se mejora el bienestar animal.

El 95% de las emisiones de metano de las vacas provienen de las exhalaciones por la boca y la nariz del animal. Los dispositivos portátiles de ZELP, colocados sobre la boca de las vacas, actúan un poco como el convertidor catalítico de un automóvil. Un conjunto de ventiladores que funcionan con baterías cargadas con energía solar absorbe los eructos y los atrapa en una cámara con un filtro que absorbe metano. Una vez que el filtro está saturado, una reacción química convierte el metano en CO2, que luego se libera.

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El dispositivo permite además, capturar una variedad de datos fisiológicos y de comportamiento del animales, lo que permite a los agricultores aumentar su
productividad, ayudar a detectar enfermedades en etapas tempranas y proporcionar información más profunda sobre la digestión y optimizar la eficiencia de conversión alimenticia.

ZELP está trabajando para miniaturizar la tecnología y optimizar la energía dentro del dispositivo, dijo Francisco Norris, Director Ejecutivo de la startup, que está en conversaciones con varios socios de fabricación potenciales y tiene como objetivo estar listo para la producción en masa a finales de año. Su objetivo es producir 50.000 unidades el primer año y hasta 200.000 unidades el próximo. La compañía está cerca de completar su próxima ronda de financiamiento, según Norris.

Cargill se sintió atraída por las máscaras porque se pueden usar en combinación con otras soluciones, dijo Sander van Zijderveld, líder de tecnología y marketing estratégico para rumiantes de la compañía para Europa Occidental. Varios proveedores de alimentos están probando o han comenzado a utilizar aditivos alimentarios que inhiben la acción de los microbios en el estómago de las vacas para ayudarlas a producir menos metano.

“Lo bueno de ZELP es que podría complementar a una vaca que ya está recibiendo aditivos alimentarios para reducir las emisiones de metano”, dijo. “Si además se captura el metano que está saliendo, la reducción podría ser mucho mayor».

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Cargill espera que lanzar los dispositivos a la venta en la segunda mitad del próximo año, una vez que se completen más pruebas, que estarán enfocadas en el comportamiento de los animales y el impacto en la reducción de metano. Piensan que podrían expandir el esquema fuera de Europa si la demanda es alta.

ZELP aún tiene que demostrar a expertos independientes que la tecnología funciona. Norris dijo que los estudios revisados ​​por pares se llevarán a cabo en el cuarto trimestre, luego de que el producto se haya optimizado por completo.

Lograr que los agricultores con problemas de liquidez paguen por las nuevas tecnologías será el desafío clave, pero eso está cambiando, dijo van Zijderveld. Él cree que los incentivos aumentarán, incluidas más empresas de procesamiento de lácteos que estarán dispuestas a pagar una prima por la leche producida en granjas que cumplen con los estándares ambientales y de bienestar animal. Los agricultores también podrían recuperar sus costos vendiendo compensaciones de carbono, que otras empresas pueden comprar para compensar su propia contaminación.

Cargill tiene como objetivo reducir las emisiones de sus cadenas de suministro globales en 30% para 2030. En América del Norte, apunta a una reducción de 30% de los gases de efecto invernadero en su cadena de suministro de carne regional para el final de esta década.

 
 
 
 
 

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