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domingo, julio 3, 2022
 

Raízen construirá su segunda refinería de etanol celulósico en Brasil

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La compañía energética brasileña Raízen SA, propiedad de un joint venture entre las empresas Cosan y Shell, construirá su segunda planta de elaboración de etanol celulósico en Brasil, de acuerdo a información publicada por Reuters el pasado 25 de junio.

De esta forma, Raízen se convertiría en la primera empresa del mundo en operar dos plantas de etanol celulósico a escala comercial. La primera de ellas, la usina Costa Pinto instalada en Piracicaba, en el estado de San Paulo e inaugurada en 2014, cuenta con una capacidad de 40.000 metros cúbicos y utiliza el bagazo sobrante del proceso de molienda de caña de azúcar como fuente de materia prima.

De acuerdo a Reuters, la nueva planta tendría una capacidad para elaborar 82 millones de litros por año, duplicando el volumen de la primera. La empresa dijo que la nueva planta será parte del parque de bioenergía Bonfim ubicado en Guariba en el estado de São Paulo, que además de producir azúcar, etanol de primera generación y energía renovable a partir de biomasa de caña de azúcar, también incluye la primera planta de biogás de la empresa, que fue inaugurada en octubre de 2020, tal como informó BioEconomía oportunamente.

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Raízen dijo que el 91% de la producción de la nueva planta ya se vendió bajo contratos a largo plazo con un actor energético global que no nombró. Está previsto que la nueva planta comience a operar en 2023, lo que aumentará la capacidad instalada total de Raízen a 120 millones de litros por año de etanol celulósico, que se suman a los 2.500 millones de litros de etanol de primera generación (E1G) que produce en Brasil.

En marzo pasado, el Grupo Cosan había informado sus planes para construir tres plantas de producción de etanol celulósico con el propósito de aprovechar el impulso que está teniendo la creciente demanda internacional de biocombustibles de segunda generación. En aquel momento, Rubem Ometto en representación de Cosan, había dicho que las tres nuevas plantas tendrían en conjunto una capacidad de producción de 300.000 metros cúbicos por año de etanol de segunda generación, y utilizarían residuos de biomasa del procesamiento de la caña de azúcar, así como los residuos de la caña de azúcar descartadas en la cosecha.

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De acuerdo a Raízen, el etanol producido a partir de la caña de azúcar tiene, en promedio, un 80% menos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en comparación con la gasolina brasileña. Además de tener propósitos más versátiles, ya que de la misma caña se extraen diferentes tipos de etanol, para diferentes propósitos: desde combustible (etanol anhidro) hasta etanol hidratado y neutro, utilizado en la producción de medicamentos. Además, el etanol de segunda generación de Raízen proporciona un aumento de hasta un 50% en la producción de etanol en la misma superficie plantada y tiene una tasa de emisiones de gases de efecto invernadero un 30% menor en comparación con el etanol (E1G)

 
 
 
 
 
 
 

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