La captura de carbono durante la fermentación podría convertir el vino en una industria de emisiones negativas

Lo más leído

Columna semanal

COP26: más cerca de los objetivos de París, los privados lideran y Argentina escondió su mejor versión

Las promesas de los líderes por primera vez nos ubican dentro de los objetivos del Acuerdo de París. Una descarbonización que viene liderada por los privados, que representa una oportunidad para Argentina, pero que necesita mostrar lo bueno que hace.
 
 

La producción de vinos es una de las más afectadas por el avance del cambio climático. No sólo por el aumento de las temperaturas, que está cambiando la geografía del cultivo de la vid, sino también por el desorden climático generalizado que trae el recalentamiento del planeta.

En la zonas donde se cultiva la vid está lloviendo cuando no debería, se están experimentando primaveras mucho más secas (cuando la planta está creciendo y tiene más necesidades hídricas), granizos inesperados que destrozan los cultivos, excesiva humedad en épocas de crecimiento vegetativo que provocan enfermedades de hojas, heladas tardías y otros fenómenos que afectan la maduración de la uva, modificando su composición, particularmente de azúcar y haciendo cada vez más difícil la tarea de los enólogos para lograr calidad en la producción de vino.

Si bien la industria del vino es responsable tan solo del 0,3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, incluir al cambio climático como un tema prioritario en las agendas de las bodegas es un tema central, fundamentalmente debido a que es una forma de generar conciencia para que otros sectores tomen las mismas iniciativas.

Una de las etapas del proceso donde resulta más interesantes para enfocar el esfuerzo es la captura del dióxido de carbono emitido por la levadura durante la fermentación.

Lectura sugerida

Aunque la vinificación no produce grandes volúmenes de CO2, es un punto de producción con una oportunidad obvia de captura, y si la industria trabajara en conjunto, el secuestro de carbono durante la fermentación podría convertir al vino en una industria de emisiones negativas.

La concentración de dióxido de carbono liberado durante la fermentación es tan alta que el gas pica los ojos y quema la garganta, y los equipos de la bodega deben tener cuidado de evacuarlo. Cada año, trágicamente, la gente muere en las instalaciones de producción de vino durante la fermentación debido a la asfixia, dice Diana Seysses, enóloga de los viñedos Snowden, propiedad de su familia en el Napa Valley.

Los edificios de las bodegas están llenos de dióxido de carbono puro y limpio, y simplemente se sopla por las ventanas, dice Seysses. «Creo que la ventilación de nuestras bodegas es una oportunidad desperdiciada», agrega.

La enóloga contó al medio Daily Sevenfifty que las instalaciones emergentes de captura de carbono todavía son caras, ya que por la escala se trata de prototipos. Un equipo que transforma CO2 en bicarbonato orgánico para su bodega fue cotizado en 100 mil euros. Este proceso requiere mucha mano de obra, implica la carga y descarga de 30 toneladas de polvo blanco en columnas de acero al mismo tiempo que se lleva a cabo la vendimia y la vinificación, los meses de mayor actividad en el viñedo, describe.

Seysses dice que la captura de CO2 en la industria del vino se diferencia de otras industrias ya que solo genera CO2 durante un período breve, lo que hace que la costosa maquinaria esté ociosa 10 meses al año. Y agrega que tampoco existe un mercado real para las 30 toneladas de bicarbonato que podría producir. Peor aún, la botella de vidrio tiene una huella de carbono de 575 gramos, mientras que la fermentación de los 750 cm3 de vino que entran en la botella apenas generan 0,01 gramos.

Lectura sugerida

Sin embargo, por más que sea un volumen muy bajo, la enóloga está convencida que es necesario capturar ese gas. Y habiendo estudiado las opciones disponibles, dice que la respuesta está en un sistema colectivo. «Toda Borgoña podría capturar 20.000 toneladas de CO2, toda el área vitivinícola de Burdeos podría recolectar 80.000 toneladas anuales y el estado de California unas impresionantes 300.000 toneladas. En conjunto, esto representaría reducciones de CO2 reales e impactantes», dijo.

El futuro de la captura de carbono en el vino requeriría tuberías subterráneas alrededor de las áreas vitivinícolas para trasladar el dióxido de carbono comprimido a un centro de reciclaje de carbono donde se produciría biocombustible durante todo el año, describe. Si se escala, la captura de carbono durante la fermentación tiene el potencial de transformar la vinificación en una industria de emisiones negativas de CO2.

«La captura de carbono durante la fermentación representa algo fundamentalmente único en los esfuerzos de nuestra industria: si bien eliminar el vidrio nuevo representaría una reducción del 65 por ciento en nuestras emisiones, y el uso de tractores eléctricos también reduce las emisiones agrícolas, esto es insuficiente para lograr cero emisiones. La captura de CO2 ofrece el potencial de generar emisiones negativas. Si instalamos el carbono de nuestras bodegas en una instalación donde producen biocombustible que luego se utiliza para el transporte aéreo, estamos llegando a alguna parte.»

 
 
 
 
 

Últimas Noticias

Gobierno del Reino Unido lanza millonario paquete financiero para que las destilerías de Whisky reduzcan su huella de carbono con proyectos de biogás e...

Cuatro proyectos accedieron a la segunda fase del Concurso Destilerías Verdes y recibirán una participación de más de £11,3 millones (U$S 15 MM) para descarbonizar sus procesos de destilación de los icónicos whiskies y licores del Reino Unido.