La industria de pellets de madera enfrenta las críticas con la ciencia de respaldo

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La industria de pellets de madera a escala industrial, que prácticamente no existía hace 15 años, está generando decenas de miles de empleos que contribuyen de forma muy significativa al desarrollo de las comunidades rurales.

Una razón principal de este auge es que la biomasa leñosa es una fuente de energía renovable “neutra en carbono”, con la enorme ventaja de ser una energía gestionable. Es decir, no depende ni del viento, ni de la luz solar, ni de las lluvias, ni de la altura de la marea. Esto ha motivado a los gobiernos de todo el mundo a alentar a los productores de energía a reconconvertir sus centrales eléctricas de carbón para quemar biomasa, cumpliendo también con sus mandatos de reducción de emisiones.

En la actualidad, el 60% de la combinación de energías renovables de la UE proviene de la quema de pellets de madera, frente al 40% en 2014 . La UE es el mercado de pellets de madera más grande del mundo, consumió casi 31 millones de toneladas métricas en 2020, un 7% más que las 29 millones de toneladas de 2018. También se espera un mayor uso en otras partes del mundo, especialmente porque Japón y Corea del Sur planean un cambio de la quema de carbón a la biomasa leñosa.

Las críticas a la industria de pellets de madera 

A pesar de que la industria de pellets de madera está reemplazando millones de toneladas de carbón que se queman todos los años, los beneficios climáticos de la quema de biomasa sostenible en lugar de carbón vienen siendo cuestionados desde 2009. En julio pasado, la Comisión Europea presentó la nueva directiva de energía renovable (RED II), que mantuvo el estatus de ‘energía renovable cero emisiones’ para las centrales a pellets de biomasa de bosques certificados con manejo sostenible. Grupos ambientalistas, que esperaban que sea calificada como una fuente no buena para el clima, dicen que si el plan es aprobado por el Parlamento de la UE en 2022, no protegerá los bosques globales de la industria de pellets de madera.

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Los defensores de los bosques critican a la industria de pellets de madera diciendo que talar árboles y quemarlos para producir energía es una mala política, que no debería ser subsidiado por el gobierno ni recibir la ayuda de regulaciones favorables a la industria forestal. También dicen que la quema de pellets de madera es más sucia por unidad de electricidad producida que la quema de carbón, y que es mejor dejar los bosques naturales en pie para secuestrar carbono y albergar la vida silvestre necesaria para mantener esos ecosistemas prosperando. “Cuando la UE afirma reducir el uso y las emisiones de combustibles fósiles, pero quema más madera forestal, aumentan las emisiones y la degradación forestal”, dijo Mary Booth, ecóloga forestal estadounidense.

Los argumentos de la industria de pellets de madera

El máximo referente de la industria de pellets de madera, Will Gardiner, director ejecutivo de la central Drax – el mayor consumidor mundial de pellets de madera para energía del mundo – no podría estar más en desacuerdo con Booth. Su empresa quemó 7,3 millones de toneladas de pellets de madera en 2020, y dice que la ciencia de la biomasa está de su lado. Gardiner sostiene que la tala de árboles para la producción de pellets es buena para los bosques.

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“Tengo una visión muy, muy clara de esto”, dijo Gardiner en la cumbre climática COP25 de la ONU en 2019. “Es absolutamente mejor usar biomasa que carbón. Los pellets de madera que utilizamos provienen de ecosistemas forestales que se vuelven a cultivar. Fundamentalmente, somos parte de un sistema que ayuda a los bosques a crecer y prosperar. Un bosque maduro termina rebotando y no captura más carbono. Un bosque manejado sosteniblemente que sigue creciendo continúa capturando más carbono”, dijo.

Respaldo científico

Los argumentos de Gardiner están respaldados por un estudio de 2014 publicado en el Journal of Forestry que revisó más de 135 artículos científicos revisados ​​por pares que exploran “la bioenergía forestal y las deudas de carbono” y favorecen el uso creciente de biomasa.

El hallazgo clave es que «Mientras el suelo permanezca en el bosque, los beneficios del secuestro de carbono a largo plazo en bosques gestionados de manera sostenible se derivan al proporcionar una producción continua de biomasa leñosa y otros tipo de biomasa para producir productos de larga duración como madera y bioenergía que desplazan alternativas intensivas en GEI gases de efecto invernadero como el carbón».

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 A la pregunta: ¿Si un bosque gestionado de manera sostenible, replantando a medida que se talan los árboles para producir pellets de madera tiene la misma capacidad, o incluso una capacidad mayor, de secuestrar carbono? La respuesta la dio un estudio de 2018 de la Agencia Internacional de Energía.

La organización asesora de política energética de la UE, dijo que “Las pérdidas de carbono a través de la cosecha en algunos rodales se equilibran con las ganancias de carbono en el crecimiento de otros rodales, de modo que en todo el bosque, las fluctuaciones en las existencias de carbono se nivelan».

El estudio también señala que «Los bosques no aprovechados tienen una absorción de carbono en declive a lo largo del tiempo porque las tasas de crecimiento disminuyen a medida que los bosques envejecen y se acercan a la madurez, o la alta densidad de árboles restringe un mayor crecimiento».

 
 
 
 
 

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