La granja lechera flotante, la más surrealista del planeta, ya comienza a generar beneficios

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Floating Farm’, la granja lechera más surrealista del planeta: un tambo flotante en medio del puerto más grande de Europa, estaría lista para comenzar a obtener beneficios este año.

La granja lechera flotante fue inaugurada en mayo de 2019 con la idea de abordar el problema de alimentar a una población en crecimiento en un momento en que la competencia por la tierra está creciendo. La plataforma de vidrio y acero de tres pisos nos acerca al «futuro de la producción de proteínas».

Los bovinos viven en el piso superior, mientras que su leche se convierte en queso, yogur y manteca en el nivel medio, y el queso se madura en el fondo.

Atracada en el mar en Rotterdam, cerca de la desembocadura del río New Meuse, ‘Floating Farm’ crea un paisaje jamás imaginado. Un rodeo de vacas dentro de una balsa vidriada rodeadas de enormes buques entre el humo de las refinerías del puerto marítimo más grande de Europa, que representa el 13,5 por ciento de las emisiones del país.

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Los neerlandeses no son ajenos a los métodos agrícolas futuristas. Con una pequeña superficie agrícola, pero con una inmensa red de invernaderos dotados de las más modernas tecnologías lograron convertirse en el segundo mayor exportador agrícola del mundo, detrás de Estados Unidos.

Mantener las vacas con las patas secas

Pero el país es uno de los mayores emisores per cápita de gases causantes del cambio climático de Europa y se enfrenta a un problema más que importante en el que el sector lácteo no es ajeno. Un tercio de sus tierras se encuentra por debajo del nivel del mar en una de las naciones más densamente pobladas del planeta. El cambio climático alimenta el creciente aumento del nivel de las aguas, amenazando con inundar el país.

La granja flotante fue creada con el objetivo de mantener las patas de las vacas secas, tanto en largo plazo, haciendo eco de la sostenibilidad, como en el corto plazo, bueno, flotando.

«Estamos en el agua, por lo que la granja se mueve con la marea, subimos y bajamos hasta dos metros. Entonces, en caso de inundación, podemos seguir produciendo», dijo Minke van Wingerden, encargada de la granja junto a su esposo Peter.

Sostenibilidad en la granja lechera flotante

En términos de sostenibilidad, las vacas de la granja se alimentan con una dieta que consiste en una mezcla de descarte de alimentos que incluyen uvas de un banco de alimentos, granos de una cervecería local y césped cortado de los campos de golf locales y del famoso club de fútbol de Rotterdam, el Feyenoord. De esta forma, se reduce la disposición de residuos y se ahorran las emisiones que se generarían en la producción de los alimentos necesarios para para la nutrición de las vacas.

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El estiércol de las vacas se convierte en gránulos de abono de jardín, un proceso que ayuda a reducir aún más las emisiones al evitar que el metano se vaya a la atmósfera, y su orina se purifica y recicla en agua potable para las vacas, cuyo establo está revestido con docenas de paneles solares que producen suficiente electricidad para las necesidades de la granja.

‘Las vacas no se marean’

La granja está dirigida por un granjero asalariado, pero las vacas rojas y blancas, de la raza Meuse-Rhin-Yssel holandesa-alemana, son ordeñadas por robots. Los quesos, yogures y pellets de abono se venden en una tienda al borde de la carretera junto con otros productos elaborados por productores locales. Los lácteos también se venden a restaurantes de la ciudad.

granja lechera flotante en Roterdam
Los bovinos viven en el piso superior, mientras que su leche se convierte en queso, yogur y manteca en el nivel medio, y el queso se madura en el fondo.

«Me sedujo de inmediato el concepto», dice Bram den Braber, de 67 años, uno de los 40 voluntarios en la granja, mientras llena botellas de leche detrás del mostrador de la tienda. «Por mis venas no corre sangre, lo que corre es leche», dice entusiasmado.

La idea de la granja también es mostrar que la agricultura puede ser «más agradable, interesante y sexy», y no solo ser amigable con el medio ambiente, dice Minke van Wingerden. Cuando ella y su esposo se acercaron por primera vez a las autoridades portuarias con la idea de construir una granja flotante, le dijeron «¿estás loco?», Recuerda.

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Pero la granja está lista para obtener ganancias por primera vez a fines de 2021, y los consumidores aparentemente están dispuestos a pagar 1,80 euros (2,12 dólares) por litro por la leche producida allí, en comparación con alrededor de un euro que vale en un supermercado.

Tienen también en mente construir una segunda granja flotante para cultivar hortalizas y exportar su idea a un proyecto que ya está en marcha en la nación insular de Singapur.

«No, las vacas no se marean», dijo van Wingerden. «El agua se mueve apenas un poco, es como si estuvieras en un crucero».

 
 
 
 
 

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