Colombia: laboratorio de cannabis medicinal quiere ser referente global y se instala en zona franca

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La compañía colombiana Tarkus Pharma Lab, especializada en el desarrollo y elaboración de productos de cannabis medicinal, acaba de inaugurar el primer laboratorio del país ubicado en zona franca, apostando a convertirse en referente global para el tratamiento de enfermedades huérfanas y dolor crónico a partir de medicamentos basados en CBD.

La nueva unidad abrió sus puertas a pocas semanas de que se convierta en Ley el ‘Acceso Seguro e Informado al Uso de Cannabis’, que autoriza la producción industrial así como la creación de una licencia de fabricación de derivados no psicoactivos para mejorar el seguimiento y la trazabilidad, entre otras medidas.

Alejandro Venegas, CEO de Tarkus Pharma Lab, señaló que el país tiene una regulación de cannabis medicinal muy avanzada con respecto al resto de la región. “Vemos una oportunidad para potenciar la industria farmacéutica y transformar el uso del cannabis en productos medicinales de altísima calidad”, destacó.

La planta productora de cannabis medicinal en zona franca

La planta de producción de Tarkus está instalada en la Zona Franca de Tocancipá, a unos 40 km al noreste de Bogotá. En sus más de 1.800 metros cuadrados, Tarkus podrá procesar hasta 6.000 kilos mensuales de flor de cannabis y producir cerca de 25 litros diarios de aceite libre de THC, lo que convierte a la compañía de cannabis medicinal en la más grande de Colombia.

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“Tenemos una tecnología que nos ayuda a quitar el THC, que es la molécula psicoactiva del cannabis, de manera industrializada, eso nos permite ser los más grandes en Colombia y ayudará dinamizar la economía”, destacó el ejecutivo.

Venegas dijo que estar en zona franca les permite acceder a múltiples beneficios tributarios que les ayudan a nivel operacional y le facilitan la exportación. Y agregó que el nuevo laboratorio les permitirá ofrecer servicios diferenciales, alcanzar precios más asequibles para el mercado e impulsar la democratización de la molécula de cannabis.

Tarkus compra la flor de cannabis a productores colombianos y una vez hecha la transformación tiene los modelos B2B y B2C, con los que vende a empresas que posteriormente hacen sus productos finales, o comercializan directamente sus propios productos terminados. La compañía se encuentra a la espera del certificado de buenas prácticas por parte del Invima, el órgano regulador de medicamentos de Colombia y de uno similar para la Unión Europea.

“En Colombia la parte de patologías del sueño, ansiedad, enfermedades huérfanas lo vamos a hacer con marca propia, pero no nos cerramos a proyectos globalmente grandes que quieran entrar a la región y que necesiten un laboratorio como nosotros para hacer una marca blanca”, dijo Venegas.

Los productos de la compañía llegan a Estados Unidos; Europa: Reino Unido, Alemania, Suiza, España, y espera concretar su entrada a Francia e Italia, condicionados a las regulaciones de cada país. Además de esta distribución, Tarkus planea a corto plazo iniciar la apertura de oficinas en Europa y México.

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“Lo que limita la exportación es la regulación en cada país, el cannabis tiene sus regulaciones específicas y está avanzando muy rápido a nivel global, siendo Colombia uno de los más o el más avanzado en América Latina. En la medida en la que la regulación va avanzando nos expandiremos más rápido”, concluyó Venegas.

Cannabis medicinal: así se extrae el CBD 

El funcionamiento de la fábrica cuenta con seis pasos. El primero, consiste en extraer una muestra de materia prima para realizar un análisis completo. Una vez aprobada, se pasa a dispensar el material en lotes de producción para su procesamiento.

El segundo paso es un proceso llamado winterización, que significa la congelación del extracto de cannabis por más de 8 horas. Esto permite que las grasas y ceras se solidifican, facilitando su posterior extracción por mecanismos de filtración.

El tercer paso cosiste en un filtrado en tres etapas, donde las ceras son retenidas en los filtros para obtener el ‘extracto limpio’. Luego la sustancia ingresa al sistema de evaporación en vacío, donde se separa un 95% de etanol que contiene el extracto. El alcohol luego se recupera para su reutilización.

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Posteriormente, en el cuarto paso, el extracto ingresa al reactor, donde los equipos auxiliares se ocupan de calentar la mezcla para activar las moléculas de los cannabinoides, cambiándolas de su forma ácida a su forma activa. Allí se remueve el 5 % de etanol restante. A continuación se lleva a cabo la remediación, a través de un proceso de separación de las moléculas de THC, las que contienen los principios psicoactivos.

Una vez removido el THC, en el quinto paso ocurre la destilación para remover otras impurezas restantes, obteniendo el aceite destilado de cannabis libre de THC, que es la materia prima final que cuenta con el principio activo para la formulación de productos terapéuticos y farmacéuticos.

Luego, se mezcla y estandariza el producto en fusión con aceites de sésamo, cáñamo, aguacate, oliva, entre otros. El nivel de CBD puede variar desde 5 % de concentración hasta 50 %, sirviendo así para posibles productos de tratamiento dirigidos a pacientes con distintas patologías, como epilepsia, ansiedad, dolor crónico, entre otros.

En Colombia solo se permite la venta por fórmula médica y compra directa con el laboratorio.

El sexto y último paso consiste en el envasado en un equipo automático capaz de embotellar hasta 1.000 goteros por hora en envases de 10 ml hasta 100 ml.

 
 
 
 
 

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