CIHC: la compañía canadiense que quiere revolucionar la bioeconomía con los residuos del cultivo de cáñamo

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El enfoque de la bioeconomía se ha instalado como una de la formas más eficaces para contrarrestar los efectos del calentamiento global, causante del cambio climático, y a la vez, contribuir al desarrollo de las naciones. Fundamentalmente, en aquellas donde la agricultura y sus encadenamientos productivos están más desarrollados.
 
 

La compañía canadiense Canadian Industrial Hemp Corporation (CIHC) se ha propuesto capitalizar el potencial de los residuos de la poderosa industria del cáñamo canadiense para extraer su fibra y procesarla en materiales y compuestos que abastezcan el creciente mercado global de los biomateriales y biocompuestos.

Con 38 millones de hectáreas cultivables  y una política federal que promueve su cultivo, Canadá se ha convertido en líder a nivel global en la producción de cáñamo. Sin embargo, tan solo el año pasado, unas 400.000 toneladas de residuos de cáñamo y lino fueron quemadas, desperdiciando un valor de mercado de U$S 400 millones, dijo CIHC.

Aplicaciones de la fibra de cáñamo

La fibra liberiana de los tallos de cáñamo es una de las fibras naturales más fuertes y duraderas que se pueden utilizar para fabricar productos textiles y materiales de nanotecnología para supercondensadores, que superan en prestaciones al grafeno a una fracción de su precio. Además, loa fibra del núcleo leñoso interno del tallo de cáñamo se puede usar para crear materiales neutros en carbono para la construcción de viviendas.

La fibra de cáñamo también posee muy buenas cualidades para fabricar bioplásticos, papel, tintas, pinturas, adhesivos, rellenos y una gran cantidad de otros productos industriales que sustituyen a sus equivalentes a base de petróleo y madera.

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Pero según Robert Ziner, fundador de CIHC, hasta ahora no ha habido una operación a gran escala en Canadá que pueda proporcionar a los fabricantes un grado constante de fibra de cáñamo de alta calidad. “Aunque la industria a gran escala para el procesamiento de tallos en fibra aún no se ha establecido en Canadá, esta industria ya está prosperando en China y en toda Europa y genera más de U$S 1.000 millones por año en ventas combinadas. Estas regiones del mundo nunca prohibieron el cultivo de cáñamo, lo que permite a las industrias seguir desarrollando técnicas patentadas y oportunidades de valor agregado».

“En el pasado, el problema con la producción de fibra de cáñamo en América del Norte era la falta de control de calidad. Los fabricantes no han podido confiar en una calidad constante”, dijo JJ Ziner.

CIHC se ha asociado con NRC, Sightline Innovation y Cretes, un socio estratégico fabricante de equipos en Bélgica que ha estado en este negocio durante 100 años, para crear un proceso de vanguardia utilizando un escáner para controlar la calidad y cantidad de las fibras naturales.

Ziner destaca que el gobierno de Alberta proporcionó los primeros U$S 40.000  y el gobierno federal U$S 7,5 millones en fondos reembolsables para el desarrollo de la primera instalación de CIHC en Alberta, donde la Compañía convertirá 50.000 toneladas de residuos agrícolas en plástico de bajo costo.

El objetivo es producir fibra de alta calidad para tres mercados principales. «Nuestro mercado más grande son las piedras sanitarias para gatos», dijo JJ Ziner. Hay un mercado estimado en U$S 1.000 millones. “Nuestro producto de cáñamo es una alternativa de menor costo, con mayor control de olores y mejor rendimiento que la arcilla bentonita», dijo.

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En segundo lugar, CIHC producirá biopellets para plástico, un mercado estimado U$S 5.500 millones. En comparación con los plásticos convencionales, el cáñamo es más liviano, más fuerte, moldeable, resistente a impactos y de menor costo, lo que lo hace ideal para materiales de construcción, para autopartes en la industria automotriz y para aplicaciones aeroespaciales.

Fabricantes como Ford, GM, Chrysler, Saturn, BMW, Honda y Mercedes están ulitilizando el cáñamo en las puertas y los tableros de instrumentos de algunos de sus modelos. «Exactamente lo que estamos proponiendo para América del Norte está en curso en Europa», dijo Ziner. Prácticamente todos los fabricantes de automóviles europeos están utilizando el cáñamo en los paneles de las puertas, respaldos de asientos, revestimientos de pisos, paneles de instrumentos y otros componentes externos porque los productos a base de cáñamo son más livianos, más seguros en caso de accidentes, reciclables y más duraderos.

El sector restante al que aspira CICH es la producción de biofibras, cuyo mercado se estima en U$S 2.700 millones con aplicaciones en las industrias textiles, plásticos industriales, automotriz y electrónica.

El agricultor de cáñamo: el más beneficiado

Para Ziner es el agricultor canadiense quien está en la base de esta empresa en la que todos ganan. “En medio de una crisis climática y una crisis de desechos plásticos, el renacimiento del cáñamo está emergiendo para abrir el camino hacia una solución. Y esta vez, los agricultores están a cargo”.

Las praderas canadienses ofrecen las condiciones perfectas para el cultivo de cáñamo, un cultivo que requiere poca agua, pocos pesticida, y es un regalo de Dios para las abejas, dijo Ziner.

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Ziner dijo que «CIHC planea pagar a los agricultores U$S 235 por tonelada de tallo de cáñamo, y con base en un rendimiento promedio de 12,5 toneladas por hectárea. Los agricultores podrían obtener hasta U$S 3.000 brutos y alrededor de U$S 2.250/ha, logrando que la fibra de cáñamo sea más rentable para que cualquier otro cultivo. Además, les estamos dando a nuestros agricultores un gran porcentaje de acciones en nuestra Compañía. Nuestro sistema tecnológico también incluye análisis de datos. Los agricultores pueden registrar actividades como el momento de la siembra, las condiciones climáticas, el rendimiento y cualquier otro detalle de su cultivo para usar como base de datos».

«CIHC está en una trayectoria para construir 5 instalaciones en 5 años para convertirse en el proveedor líder de grandes volúmenes de fibras de cáñamo de bajo costo y calidad controlada para grandes fabricantes comerciales en América del Norte, eliminando así la necesidad de importaciones costosas de fibra».

“Al final del día”, agrega Ziner, “son los agricultores el elemento más importante de esta aventura de un producto natural procesado de forma natural. Apoyamos plenamente a nuestros agricultores y queremos que prosperen».

 
 
 
 
 

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