D3MAX: la startup que quiere darle vuelo al etanol de maíz

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La startup estadounidense D3MAX quiere darle una vuelta más al bioetanol y ha desarrollado una tecnología complementaria para que las destilerías puedan elaborar biocombustible celulósico para la aviación comercial utilizando como fuente de materia prima los mismos residuos que se generan en la destilería y en la producción de maíz.

D3MAX: una tecnología para todas las destilerías

Ubicada en Grand Forks, Dakota del Norte, D3MAX convierte la fibra de maíz y el almidón residual de la burlanda en etanol celulósico utilizando una tecnología propia denominada «bolt-on», lo que significa más o menos, que se trata de un proceso estándar que, según la empresa, se puede implementar en aproximadamente 190 plantas de etanol de molienda seca de maíz en los Estados Unidos.

La aviación comercial representa hasta el 4% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos, más que cualquier otro medio de transporte. El pasado 9 de septiembre, el presidente Biden anunció que su administración se está asociando con la industria de las aerolíneas para alcanzar el objetivo de reemplazar todo el combustible para aviones con alternativas sostenibles para 2050.

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De esta forma, se espera una demanda de más de 11 millones de metros cúbicos de combustible sostenible para 2030, como parte de lo que se llama el ‘Gran Desafío de Combustibles de Aviación Sostenible (SAF)’. 

Del rastrojo a los aires

El combustible de aviación sostenible se puede fabricar a partir de plantas, desechos y otros materiales orgánicos, lo que a su vez reduce la huella de carbono de la industria. D3MAX ayuda a producir etanol a partir del rastrojo de maíz al convertir la fibra de maíz y el almidón residual que queda en los granos de destilería en etanol celulósico.

D3MAX - proceso

La compañía espera recuperarse en 2021 después de que la industria del etanol sufriera uno de los peores momentos de su historia. “Con el COVID, todas las plantas de etanol perdieron mucho dinero en 2020”, dijo Mark Yancey, director de tecnología de D3MAX. “También perdieron una cantidad récord de dinero en 2019, debido a las exenciones de pequeñas refinerías aprobadas por la EPA del presidente Trump que diezmaron el mercado del etanol. Los precios fueron anormalmente bajos y los márgenes fueron negativos en 2019, en general, y luego se continuó en 2020″.

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La pandemia de COVID-19 en sí habría asestado un gran golpe a la industria del etanol en 2020, pero el colapso del petróleo en momentos donde se iniciaba la pandemia se exacerbó hasta el punto en que los precios por barril cayeron en valores negativos por primera vez en la historia. Fue el 20 de abril de 2020, cuando el petróleo llegó a cotizar a – U$S 38 por barril debido a preocupaciones de almacenamiento por el aumento de las existencias de combustible. El precio repuntó a poco más de $ 0 por barril al día siguiente.

“Fue casi simultáneo, pero (el petróleo colapsó) primero”, dijo Yancey. “Los precios del etanol tienden a seguir los precios del petróleo y la gasolina, por lo que lo primero que sucedió fue que hubo un exceso de petróleo y el precio bajó. Los precios del etanol bajaron a menos de 1 dólar el galón, y luego llegó el COVID y todos dejaron de conducir». La demanda de gasolina se desplomó, lo que a su vez provocó una caída también en la demanda de etanol.

La primera planta de D3MAX

D3MAX había comenzado en octubre de 2018 a construir una planta junto a Ace Ethanol en Stanley, Wisconsin. La planta fue puesta en marcha a fines de 2019. “Lo que habíamos planeado en D3MAX era: ‘Ponemos en marcha esta planta, les mostraremos que la tecnología funciona y luego venderemos como ganadores’”, dijo Yancey.

En cambio, D3MAX no pudo vender ninguna de las licencias de su tecnología. “No hay plantas de etanol que estén sentadas con un montón de dinero que quieran invertir”, dijo Yancey. “Entonces, le vendimos la única licencia a Ace. La planta se mantuvo operativa todo el 2020″.

La planta terminó cerrándose durante gran parte de 2021 debido a las dificultades para secar la burlanda producida en el proceso. Yancey espera que esté en funcionamiento nuevamente para octubre.

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Sin embargo, D3MAX recibió recientemente U$S 499,988 del Departamento de Energía de EE UU. para diseñar una planta piloto como parte del Desafío SAF, por lo que Yancey es optimista sobre lo que le espera a la compañía. En cuanto al etanol en sí, cree que podría ser el futuro de los viajes de aviación a pesar de que otros métodos para crear combustible sostenible son más populares en este momento.

«Creo absolutamente que puede ser, especialmente si se trata de etanol celulósico», dijo Yancey. “Eso hará que los gases de efecto invernadero se reduzcan a cerca del 100% en comparación con un combustible fósil equivalente. Gran parte del combustible de aviación se fabricará con aceite de soja y otros aceites vegetales. Hay tecnología para convertirlos en combustible de aviación, por lo que esta es una ruta competitiva».

La ventaja que tiene D3MAX y otras empresas que defienden el etanol a base de rastrojo de maíz respecto de otras fuentes como el aceite de soja y otros aceites vegetales es simple: el enorme volumen que hay de rastrojo de maíz.

“La materia prima para el aceite vegetal es algo limitada, especialmente cuando empezamos a hablar de residuos”, dijo Yancey. “La economía se ve muy bien cuando se utilizan residuos, pero no hay muchos por ahí. Rastrojo de maíz, hay mucho. El maíz es, por lejos, el cultivo más importante de Estados Unidos».

 
 
 
 
 

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