‘La era de la quema de carbón, petróleo y gas natural está llegando a su fin’, dijo ministra alemana al inaugurar la primera planta de biojet sintético del mundo

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La ministra de Medio Ambiente de Alemania, Svenja Schulze, dijo que «La era de la quema de carbón, petróleo y gas natural está llegando a su fin» durante la ceremonia de inauguración de la primera planta del mundo que elabora biocombustibles sintéticos para la aviación comercial.

«Nadie debería tener que sacrificar el sueño de volar. Es por eso que necesitamos alternativas al queroseno convencional que daña el clima», agregó la mandataria.

La aviación es responsable de alrededor del 2,5%

La aviación es responsable de alrededor del 2,5% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono y en los últimos meses viene estando en el foco de los ambientalistas. Los expertos dicen que los combustibles electrónicos pueden ayudar a resolver el problema al reemplazar los combustibles fósiles sin requerir modificaciones técnicas importantes en la aeronave.

La instalación en Werlte, cerca de la frontera noroeste de Alemania con los Países Bajos, utilizará agua y electricidad de cuatro parques eólicos cercanos para producir hidrógeno. En un proceso centenario, el hidrógeno se combina con dióxido de carbono para producir petróleo crudo, que luego se puede refinar en combustible para aviones.

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Quemar ese queroseno sintético libera a la atmósfera solo la cantidad de CO2 que se eliminó anteriormente para producir el combustible, lo que lo convierte en «carbono neutral».

Una planta chica pero simbólica

La cantidad de biocombustible sintético que la planta estará en condiciones de producir cuando esté operando a plena escala a principios del próximo año es modesta. Tan solo 1,3 metros cúbicos por día. Una cifra que apenas alcanza para llenar un pequeño avión de pasajeros cada tres semanas.

Atmosfair, el grupo alemán sin fines de lucro detrás del proyecto, dice que su propósito es mostrar que el proceso es tecnológicamente factible y, una vez que se escala y con suficiente demanda, económicamente viable.

«Es un nuevo paradigma, por así decirlo», dijo Falko Ueckerdt, investigador principal y líder de equipo del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam que no participa en el proyecto. «A través de la energía solar barata, principalmente, puede ser posible en el futuro producir biocombustibles sintéticos que sean tan baratos como los combustibles fósiles en la actualidad».

Inicialmente, el precio del biojet sintético producido en Werlte será mucho más alto que el del combustible para aviones regular, aunque Atmosfair no divulgará cuánto cobrará a su primer cliente, la aerolínea alemana Lufthansa.

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Sin embargo, el director ejecutivo de Atmosfair, Dietrich Brockhagen, dijo que es posible  un precio de 5 euros (U$S 5,80) por litro. Eso sigue siendo varias veces lo que cuesta actualmente el combustible para jets, pero Atsmofair apuesta a que los impuestos al carbono eleven el precio de los combustibles fósiles, lo que hará que su producto sea más competitivo.

Dorothea von Boxberg, directora de Lufthansa Cargo, dijo que el costo adicional deberá ser asumido por todos los involucrados. “Serán los consumidores finales, serán los intermediarios y serán las empresas de la industria aérea”, dijo.

Además, las autoridades a nivel nacional y europeo están estableciendo cuotas para la cantidad de biocombustibles que las aerolíneas tendrán que usar en el futuro. Eso creará demanda, lo que hará que sea más atractivo invertir en plantas mejores y más grandes.

Ueckerdt dijo que 5 euros por litro son factibles para 2030, cuando el ejecutivo de la Unión Europea puede exigir a las aerolíneas que satisfagan el 0,7% de sus necesidades de combustibles con biocombustibles. Según los planes actuales, eso aumentaría al 28% para 2050.

La administración del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, estableció el mes pasado el objetivo de reemplazar todo el combustible para aviones de base fósil con biocombustible para 2050, pero los críticos señalan que el objetivo es voluntario hasta ahora.

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Aún así, la industria de las aerolíneas se está preparando para un gran cambio. IATA dijo que sus miembros apuntarán a alcanzar emisiones netas de carbono cero para 2050, con combustibles sostenibles jugando un papel importante.

Brockhardt dijo que la planta en Werlte inicialmente producirá combustible usando una mezcla de dióxido de carbono de una instalación de biogás cercana y algo que se succiona directamente del aire, un proceso que los expertos dicen que será necesario para cumplir con los objetivos del acuerdo climático de París.

“Estamos comenzando aquí con volúmenes pequeños, pero lo ampliaremos y pronto estará 100% dirigido a la captura de CO2”, dijo a The Associated Press.

Schulze, ministra de Medio Ambiente, reconoció que Alemania puede no ser el lugar ideal para producir grandes cantidades de este biocombustible. Pero incluso si otros países tienen energía solar más barata gracias a una mayor abundancia de luz solar, «esto creará oportunidades de exportación para la tecnología alemana y la construcción de plantas», dijo.

 
 
 
 
 

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