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domingo, octubre 2, 2022
 

Para Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, la bioeconomía será el eje de la innovación científica del futuro

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Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google y CEO de la compañía entre los años 2001 y 2011, dijo que el próximo gran avance de la ciencia estará basado en la ‘bioeconomía’, según un artículo publicado en el New York Times el pasado 6 de julio firmado por Gillian Tec.

Tec, cuenta en su columna que mantuvo una conversación con Schmidt durante el foro ‘Aspen Ideas’ celebrado el mes pasado, donde le dijo que «el uso de procesos biológicos para hacer uso de las cosas que consumimos y fabricamos…, más los avances esencialmente en biología molecular… y sumado a avances en inteligencia artificial (IA) nos están permitido crear nuevas técnicas y cultivar cosas nuevas”.

Algunas innovaciones sobre las que se refiere el ejecutivo incluyen a nuevos plásticos que se degradan naturalmente sin contaminar el agua, cemento «biológicamente neutral» que no daña el medio ambiente, microbios del suelo que reducen el uso de fertilizantes, revestimiento para techos a base de soja que reduce el calor urbano y, su vajilla favorita, compostable, como cubiertos comestibles. «Dicho de otra manera, la bioeconomía se basa en cosas que se cultivan mediante biología sintética», describe.

Tec se refirió también a otros oradores que participaron del evento. Walter Isaacson, ex editor de la revista Time, dijo que “Las moléculas se están convirtiendo en el nuevo microchip…Se pueden reprogramar de la misma manera que reprogramamos los microchips».

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La pequeña diferencia, dijo Isaacson, es que en biología sintética “el código no es digital, ni binario con ceros y unos, sino que tiene cuatro letras”. Para Isaacson, la clave es que la biología sintética, como la informática, tiene sus raíces en una “revolución de la información”, que para la bioeconomía comenzó alrededor del inicio del nuevo milenio cuando se secuenció el genoma humano.

Sin embargo, a pesar del optimismo Schmidt e Isaacson, el autor se muestra poco optimista sobre el futuro de la bioeconomía. Dice que los científicos han estado proclamando una revolución de las biociencias durante décadas, y que a pesar que los inversores han puesto mucho dinero en el sector, han sido pocas las ideas innovadoras para cubiertos comestibles, biocombustibles o cualquier otra cosa. Afirma que no se han generado productos escalables que han cambiado nuestras vidas, y mucho menos producido el tipo de éxito comercial que empresas como Google tienen que nos permiten disfrutar del mundo de internet.

Asegura que los inversores se han alejado recientemente del sector, ya que la economía mundial se desacelera. Dice que el año pasado, el valor empresarial agregado de las empresas de biociencia se redujo en más del 70 por ciento desde su punto máximo de 2021. Tec cita a Tim Opler, director gerente del banco de inversión Torreya, que le dijo al FT en junio que los aspirantes a emprendedores de la bioeconomía de hoy en día se enfrentan a un «Sahara» financiero porque «no pueden encontrar dinero».

¿Por qué?, se pregunta Tec. Principalmente, responde, porque la ciencia ha avanzado más lentamente de lo que muchos esperaban. Otro problema son las regulaciones gubernamentales. Pero fundamentalmente porque «mientras que un par de nerds informáticos adolescentes pueden construir una empresa de Internet en un garaje, crear un negocio de biociencia requiere mucha experiencia, talento especializado, capacidad de planta de fabricación y tiempo. Estas no son cosas que la industria de capital de riesgo de EEUU. que financió la revolución tecnológica esté muy acostumbrada a manejar».

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A pesar de los obstáculos, Tec señala que tanto Schmidt como Isaacson insisten en que la revolución largamente postergada está lista para acelerarse. Eso se debe en parte a los avances en la ciencia que han sido ayudados por la aplicación de la IA. “Las tecnologías no funcionaban hace 10 años, pero ahora sí”, dice Schmidt. Para Isaacson, «Esto ha mejorado mucho porque los científicos ahora se han dado cuenta de que no solo pueden leer el código [del ADN] sino también editarlo».

Luego está la geopolítica, dice Tec. China está a la cabeza en el campo de las biociencias. Eso crea una creciente presión para que la Casa Blanca responda. De hecho, Schmidt, quien ha asesorado a Joe Biden en ciencia, le dice al gobierno de EEUU. que podría haber beneficios políticos considerables al financiar la bioeconomía. Una fundación que él preside estimó que el sector podría absorber U$S 4 mil millones en la próxima década o dos, creando un millón de empleos calificados en áreas desfavorecidas.

«Es la nueva era industrial aplicada a las zonas rurales de Estados Unidos», cuenta Tec que le dijo Schmidt, señalando que, a diferencia de la innovación tecnológica actual, «estos trabajos no están en Silicon Valley y no están en el noreste. Están en los estados agrícolas”.

Fuente: NYT/Gillian Tett

 
 
 
 
 
 
 

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