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jueves, agosto 18, 2022
 

La fruta seca que une a una petrolera con una de las más prestigiosas universidades en ciencias agrícolas

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Cosechando ricino con GreenTech Science

El equipo de Bioeconomía TV estuvo en Jesús María, Córdoba, acompañando la cosecha de ricino y dialogando con Matías Baigros, responsable de producción de la compañía.
 
 

El aceite de maní impulsó el primer motor diésel del mundo cuando Rudolf Diesel lo estrenó en la Exposición Mundial de París en 1900, a la que asistieron más de 50 millones de personas. Ahora, una colaboración entre Chevron y la universidad estadounidense Texas A&M AgriLife está reviviendo el uso de maní como una materia prima renovable para elaborar combustibles para motores diésel con muy baja intensidad de carbono.

La intensidad de carbono es la energía invertida para producir un producto, incluidos los insumos como agua, pesticidas y fertilizantes, y la cantidad de carbono neto que ese proceso agrega a la atmósfera. Una menor intensidad de carbono es importante en el desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles.

El proyecto multimillonario de cinco años que convoca a las dos organizaciones será dirigido por John Cason, un mejorador de maní de Texas A&M AgriLife Research en Stephenville. El desarrollo del “fruto seco diésel” tendrá varios frentes e incluirá la estimación de la viabilidad económica, el avance del germoplasma de maní con alto contenido de aceite y el desarrollo de nuevas líneas de maní con bajos requerimientos de insumos para la industria del diésel renovable.

Cliff Lamb, director de AgriLife Research en la sede de College Station, dijo que esta colaboración con Chevron brinda a los científicos de AgriLife Research la oportunidad de desarrollar maní con mayor contenido de aceite y mejor adaptación a climas más secos, creando en última instancia un sistema agrícola resiliente.

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“Esperamos que estas nuevas variedades de maní ofrezcan a los productores una opción rentable de cultivos de secano o de riego limitado”, dijo Lamb. “Lo que hace que este proyecto sea realmente emocionante es que toma en cuenta toda la cadena de valor agrícola, utilizando investigaciones de vanguardia para crear un producto abundante, asequible y de alta calidad que funciona para proteger los recursos naturales, mejorar la salud y apoyar las economías en Texas y más allá. Agradecemos el apoyo a este trabajo por parte de Chevron”.

Chevron está desarrollando la capacidad para producir 100.000 barriles por día (unos 5,5 millones de metros cúbicos por año) de combustibles renovables en su sistema de fabricación para 2030. Asegurar una fuente confiable de materias primas renovables con menor intensidad de carbono en el ciclo de vida es una prioridad para la compañía.

“Chevron está encantada de asociarse con Texas A&M AgriLife para trabajar en el desarrollo de la próxima generación de materias primas de combustibles renovables”, dijo Michelle Young, gerente del programa de energías renovables de Chevron Downstream Technology and Services. “Esta colaboración tiene el potencial de entregar aceite de alta calidad para producir combustibles renovables al mismo tiempo que brinda a los productores de maní en EEUU. otra forma de maximizar el valor de sus operaciones”.

“La Junta de Productores de Maní de Texas está emocionada de apoyar el proyecto ‘fruto seco diésel’ y lo ve como una herramienta más para los agricultores de Texas”, dijo Shelly Nutt, directora ejecutiva de la Junta de Productores de Maní de Texas .

“Los productores de maní se han dado cuenta desde hace mucho tiempo del valor de usar maní no solo como cultivo comercial, sino también como un cultivo que agrega nutrientes al suelo, creando un sistema de producción sostenible”, dijo Nutt. “Con el éxito de este proyecto, los agricultores podrían agregar a su programa de rotación un ‘fruto seco diésel’ de alto rendimiento y requerimiento de bajos insumos con la capacidad de cultivar en tierras marginales o con disponibilidad limitada de agua, y no estarían compitiendo en los mercados de alta calidad de maní comestible que la junta ha trabajado tan duro para lograr”.

Aumento del contenido de aceite en las variedades de maní ‘fruto seco diésel’

Las variedades de maní de grado alimenticio tienen un contenido de aceite de aproximadamente 48%. Sin embargo, varias líneas de reproducción de alto contenido de aceite pueden alcanzar entre el 55 y 60%. Con esos rendimientos, el maní «fruto seco diésel» podría producir hasta 3.300 litros de aceite por hectárea, en comparación con los rendimientos actuales de aceite de la soja de aproximadamente 500 a 1.000 litros por hectárea.

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Los criadores de maní de AgriLife Research comenzaron a trabajar en líneas de reproducción con alto contenido de aceite hace 15 años. Cason dijo que cuatro de esas líneas más prometedoras fueron seleccionadas para comenzar a estudiar la agronomía y los rendimientos.

“También estamos desarrollando nuevos cruces y evaluando germoplasma de Texas A&M AgriLife, incluida la colección de germoplasma silvestre”, dijo Cason. “Nuestros mejoradores buscan germoplasma con un contenido de aceite aún mayor para desarrollar los cultivares más elitistas que también funcionarán en condiciones de secano y producirán el mayor contenido de aceite”.

Producir variedades de ‘fruto seco diésel’ en áreas sin riego

Cason y su equipo ven posibilidades de devolver la producción de maní a áreas sin riego y de secano utilizando este germoplasma con alto contenido de aceite. Inculcarán en estas líneas las cualidades de una mejor tolerancia a las enfermedades y la sequía, además de continuar aumentando el contenido de aceite.

Dijo que ya se han logrado importantes avances en la resistencia a las enfermedades en las variedades de maní de calidad alimentaria, como la resistencia a los nematodos de especies silvestres, el tizón de Sclerotinia y el virus del marchitamiento del tomate. Estos rasgos ahora se pueden incorporar en las líneas de «fruto seco diésel» para crear una materia prima robusta de combustible renovable.

“Con nuestras líneas de cultivo comestibles, también hemos estado analizando la tolerancia a la sequía, pero no en ninguna de las líneas que producen más aceite”, dijo Cason. “Ahora hemos sacado todo y comenzamos a sembrar en Vernon y Stephenville y sembraremos algo en secano y bajo riego. Estamos tratando este año como una especie de año piloto”.

En el oeste de Texas comienza la temporada de siembra de maní a fines de abril y principios de mayo, mientras que en el sur de Texas, los maníes se siembran hasta el 25 de junio. La cosecha comienza en octubre y finaliza el Día de Acción de Gracias (24 de noviembre).

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Un cultivo de maní generalmente necesita 700 mm de humedad entre el riego y la lluvia. Esto normalmente produce alrededor de 5,6 toneladas por hectárea de maní de alta calidad. En contraste, la investigación tolerante a la sequía en Lubbock que estudió la producción de maní con solo 180 a 300 mm de lluvia produjo alrededor de 3,2 toneladas de maní comestible por hectárea en 2020.

“Algo que ayudará a que el ‘fruto seco diésel’ tenga éxito es que cuando no se riega un maní, se corre el riesgo de que aparezcan las aflatoxinas, que pueden ser devastadoras para los maníes aptos para uso alimentario”, dijo Cason. “Pero eso no importará cuando el cultivo se destine para obtener biocombustible, por lo que, independientemente de la cantidad de humedad, si el productor puede cultivar algo, puede comercializarlo”.

El objetivo ahora es adaptar las líneas de «fruto seco diésel» a nuevas regiones de cultivo en Texas y el resto de EEUU., donde el cultivo puede sembrarse con riego limitado o zonas de escasa humedad. Esto, junto con el desarrollo de las mejores prácticas de gestión para los sistemas de producción de cultivos y la logística de la cosecha, el transporte y el almacenamiento, será necesario para avanzar rápidamente en la producción de materias primas diésel renovables.

Otros componentes del proyecto ‘fruto seco diésel’

Un gran contingente de personal de Texas A&M AgriLife trabajará en el proyecto, incluidos agrónomos, fitomejoradores, microbiólogos de plantas, fisiólogos de cultivos, bioquímicos, científicos del suelo, economistas y modeladores de cultivos, tanto en las instalaciones de College Station, como en varios de los Centros de Investigación y Extensión de Texas A&M AgriLife.

Mientras Cason y el equipo de fitomejoramiento estén desarrollando líneas de fitomejoramiento, Luis Ribera, director del Centro de Estudios Norteamericanos de Texas A&M,  liderará el desarrollo de presupuestos empresariales integrales basados ​​en el riesgo centrados en el rendimiento, la confiabilidad y la viabilidad del aceite de maní como materia prima para producir diésel renovable.

Con ese objetivo, el equipo de Ribera incluirá modeladores que evaluarán la infraestructura de transporte, descascarado y trituración, así como las restricciones regulatorias para llegar a la intensidad de carbono de referencia.

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“Al considerar una fuente de combustible renovable, cada entrada de energía en la producción y el procesamiento del maní hasta que el combustible llegue a los surtidores será importante para determinar la intensidad de carbono”, dijo David Baltensperger, jefe del Departamento de Suelos y Ciencias de Cultivos de Texas A&M. “Analizamos la energía que entra por la energía que sale y cuál es más considerada con el carbono. Queremos que la línea de base de intensidad de carbono sea lo más baja posible si queremos optimizar los maníes donde todavía tiene sentido producir aceite como combustible”.

Bill McCutchen, director del Centro de Investigación y Extensión AgriLife de Texas A&M,  dijo que este proyecto podría devolver la producción de maní a áreas donde anteriormente se cultivaba pero se quedó sin agua. El aspecto agronómico del proyecto se concentrará en las líneas de maní que se puedan cultivarse en tierras marginales y aun así dar altos rendimientos de aceite vegetal por hectárea.

El equipo de especialistas en sistemas de cultivo también desarrollará sistemas de cultivo que optimicen el crecimiento, la cosecha y el rendimiento de los “frutos secos diésel”. Evaluarán la labranza de conservación, ya que la investigación en las regiones productoras de maní de Texas ha demostrado que el carbono orgánico del suelo aumentó al combinar la labranza de conservación con cultivos de cobertura.

Los sistemas de rotación, los cultivos de cobertura, las prácticas de labranza y fertilizantes se evaluarán en secano y bajo riego limitado para crear un sistema de cultivo con la menor huella de carbono posible. Se utilizarán ensayos de invernadero de alto rendimiento para encontrar nuevos endófitos, que serán importantes para promover la tolerancia a la sequía y la salud general de las plantas.

Cuando se disponga de suficiente información y se realicen avances, Emi Kimura, especialista estatal en maní de AgriLife Extension, Vernon, liderará la divulgación para informar a los productores sobre los resultados de la investigación.

“El objetivo final de este proyecto es la comercialización de variedades de élite de alto contenido de aceite que los productores puedan sembrar y que Chevron pueda usar”, dijo Carl Muntean, director de Texas A&M AgriLife Corporate Engagement and Research Support.

 
 
 
 
 
 
 

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