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domingo, noviembre 27, 2022
 

En Brasil Shell y la Universidad de Campinas acuerdan colaboración para impulsar la bioeconomía del agave en la postergada región del Nordeste

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Cristian Desmarchelier nos explica el potencial de la bioprospección en la región

Se entiende a la bioprospección como la búsqueda de moléculas que nos provee la naturaleza para industrias de altísimo valor agregado como la medicina, el cuidado personal, la belleza, entre muchas otras.
 
 

Shell Brasil y la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) formalizaron un acuerdo para desarrollar el agave, un especie que crece en la región semiárida del nordeste del país conocida como Sertão, para utilizarlo como una nueva fuente de biomasa productiva, eficiente y competitiva, capaz de capturar y almacenar grandes cantidades de carbono.

El programa, titulado BRAVE (Desarrollo Brasileño del Agave), fue lanzado el pasado lunes 7 de noviembre durante una ceremonia en el Laboratorio de Genómica y Bioenergía de la Unicamp, en Campinas (SP). Con una inversión de cerca de R$ 30 millones (U$S 5,5 millones), el proyecto es financiado por Shell con recursos de la cláusula de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP).

A través del programa, se desarrollarán tecnologías que servirán de base para una nueva cadena industrial en el país, a partir de un cultivar adaptado al clima semiárido presente en el Sertão brasileño y cuyo potencial productivo es similar al que se encuentra en la caña de azúcar cultivada en otras regiones del Brasil.

El desarrollo de BRAVE incluye soluciones biológicas para mejorar la productividad, adaptabilidad y resistencia del agave, así como la creación, por primera vez en el mundo, de equipos para la siembra y cosecha de este cultivar.

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Finalmente, la asociación prevé la construcción de plantas piloto de procesamiento y refinación de biomasa que se instalarán en Bahía, convirtiendo el agave en biocombustibles y varios otros productos renovables, como etanol y biogás de primera y segunda generación.

“Queremos ayudar a crear tecnología para un nuevo concepto de producción de bioenergía en el país, que pueda posibilitar el surgimiento de una nueva cadena industrial, colocando al Sertão brasileño como potencial productor de biocombustibles para el mundo, al mismo tiempo que ayudamos a desarrollar una de las áreas de mayor vulnerabilidad socioeconómica de Brasil”, comentó Alexandre Breda, gerente de Tecnología de Bajo Carbono de Shell Brasil.

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Con una duración prevista de 5 años, el programa está en línea con la estrategia global de Shell, cuyos pilares centrales son lograr cero emisiones netas para 2050, respetar la naturaleza, mejorar vidas y generar valor para los accionistas. Actualmente, Shell Brasil invierte alrededor de BRL 600 millones (U$S 110 millones) en proyectos de Investigación y Desarrollo en el país, con un 30% de ese monto destinado a iniciativas de transición energética, como en el caso de BRAVE.

“BRAVE es una biorrevolución para el interior: el desarrollo de una cadena de valor basada en plantas altamente productivas en la zona semiárida, que se volverá aún más seca con el cambio climático”, observó Gonçalo Pereira, coordinador del Laboratorio de Genómica y Bioenergía de la Unicamp.

La iniciativa forma parte de la cartera de proyectos de Tecnologías de Bajo Carbono de Shell Brasil, bajo la dirección de Alexandre Breda, que tiene a Marcelo Medeiros en la coordinación de las actividades. Gonçalo Pereira es el coordinador técnico de BRAVE, con la participación de otros nueve investigadores y más de 50 becarios y técnicos de la Unicamp, además de socios de otras instituciones académicas.

 
 
 
 
 
 
 

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