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domingo, noviembre 27, 2022
 

La construcción en madera y los mecanismos de compensación de carbono, dos pilares para el crecimiento sostenible de la región

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Cristian Desmarchelier nos explica el potencial de la bioprospección en la región

Se entiende a la bioprospección como la búsqueda de moléculas que nos provee la naturaleza para industrias de altísimo valor agregado como la medicina, el cuidado personal, la belleza, entre muchas otras.
 
 

El uso de la madera como sustituto de materiales no renovables e intensivos en energía es un aporte importante para promover cadenas de suministro de menor huella de carbono que aceleren la transición hacía la carbono neutralidad, necesaria para evitar una tragedia climática y, al mismo tiempo, a una bioeconomía circular que colaboren a los objetivos de desarrollo sostenible.

La Cámara Argentina de Aserraderos de Madera (CADAMDA) sostiene que para alcanzar ese objetivo se requieren políticas públicas que permitan mejorar la información y los incentivos a preservar los bosques, la plantación de más árboles e impulse el uso de la madera como sustituto de productos con mayor impacto climático y ambiental. Y el compromiso de las empresas y las personas para sumarse a esta necesaria acción por el clima.

Los árboles son reconocidos ampliamente por su aporte a la mitigación del cambio climático, ya que se aceptan como el sistema basado en la naturaleza más eficiente para absorber CO2 de la atmósfera en su proceso de crecimiento.

Siguiendo esta misma línea, es vital el aporte que el uso de la madera realiza al sustituir productos no renovables y de uso intensivo de energía. La madera no solo tiene la capacidad de almacenar el CO2 en sus usos sólidos (construcción, muebles, pisos, etc.) sino que, además, ofrece alternativas para sustituir productos de origen fósil (combustibles, plásticos, químicos) y no renovables y de alto consumo de energía (cemento, minerales).

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Por otro lado, para su disposición final, es renovable y reciclable. Estas características ayudan a la mitigación del cambio climático en toda la cadena productiva y favorecen la bioeconomía circular que brinda opciones más sostenibles e inclusivas debido a la alta creación de empleo que genera aportando al crecimiento y desarrollo económico local.

Según la Mesa de Carbono Forestal Nacional (MCFN) – que tiene como meta fundamental desarrollar y expandir los mercados de carbono en el país – la Argentina tiene hoy una oportunidad única para posicionarse en el mundo como uno de los mercados de carbono a nivel regional y global más fundamentales, estratégicos y con perspectiva de rápido crecimiento internacional. Entendiéndolos como un mecanismo concreto y transparente para canalizar financiamiento a las acciones climáticas necesarias para mitigar el cambio climático.

El mundo se enfrenta a un tremendo desafío: no sobrepasar los 2 °C de calentamiento durante el siglo XXI que traería graves consecuencias ambientales, sociales y económicas.  Esto requiere que se logre de forma reducir profundamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en todos los sectores de la economía.

En nuestro país, se calcula que el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del cambio de uso de la tierra y la silvicultura, es decir de la pérdida y degradación de los bosques y su uso intensivo.

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“Los mercados de carbono surgen en el mundo como una vía complementaria, alternativa y económicamente viable al compromiso asumido por muchos países, empresas e individuos para disminuir las emisiones de gases que contribu yen al efecto invernadero, una de las principales causas del cambio climático que está sufriendo el planeta y con los consecuentes impacto negativos sobre la salud de los seres humanos, su seguridad alimentaria, la actividad económica, el agua y otros recursos naturales” dijo Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa.

“El mecanismo de bonos de carbono busca, mediante componentes diversos de mercado, generar incentivos para la captación o disminución de emisiones, volviéndolo viable económicamente. Los mercados de carbono son sistemas en donde gobiernos, empresas e individuos pueden comprar y vender unidades (créditos), ya sea para respaldar las emisiones de GEI o bien para compensarlas”.

Claramente la madera en este escenario es un elemento primordial para acompañar este desarrollo.

 
 
 
 
 
 
 

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