domingo, mayo 19, 2024
 

Revolucionando la producción de hidrógeno verde con algas y bacterias

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El futuro de la energía se perfila cada vez más verde y sostenible, y un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Córdoba promete revolucionar la producción de hidrógeno, uno de los combustibles clave de este futuro prometedor.

El hidrógeno, como fuente energética, es considerado como uno de los pilares fundamentales para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y mitigar el cambio climático. Sin embargo, no lo encontramos como tal, sino siempre formando compuestos como hidrocarburos, agua o biomasa. La forma más empleada para su producción requiere de combustibles fósiles, y la electrólisis del agua, la alternativa más estudiada, requiere de grandes cantidades de energía para separar el hidrógeno del oxigeno. Por eso, los investigadores están buscando maneras más limpias y eficientes de obtenerlo, y una de las más prometedoras es usando algas y bacterias juntas.

El equipo de investigación BIO128 de la Universidad de Córdoba, en España, ha encontrado que ciertos tipos algas utilizadas con fines bioenergéticos son capaces también de producir hidrógeno en cantidades aceptables cuando se combinan con ciertas bacterias.

Biohidrógeno: el camino hacia un futuro energético más sostenible y resiliente

Después de investigaciones intensas, encontraron que una combinación de la alga Chlamydomonas reinhardtii y tres bacterias, Microbacterium forte sp. nov., Bacilluscereus y Stenotrophomonas goyi sp. nov., es muy eficiente en la producción de hidrógeno y también promueve el crecimiento de biomasa que puede usarse como combustible o energía.

Según el investigador David González, este consorcio es superior porque puede producir hidrógeno y biomasa durante mucho tiempo. Además, descubrieron que las bacterias necesitan ciertas vitaminas y nutrientes que las algas les proporcionan.

Esta relación entre bacterias y algas no solo ayuda a producir hidrógeno y biomasa, sino que también limpia el agua y el medio ambiente. Los consorcios se cultivan en aguas residuales, utilizando esos desechos para crecer y limpiar el agua.

El consorcio ha sido probado en aguas residuales sintéticas que imitan residuos lácticos, lo que demuestra su versatilidad y potencial para aplicaciones prácticas. Además, su producción de hidrógeno es aproximadamente diez veces mayor que la de consorcios anteriores, lo que lo convierte en un avance significativo en el campo de la bioenergía.

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Este descubrimiento no solo representa un avance en la búsqueda de métodos biológicos y sostenibles para producir hidrógeno verde, sino que también ha permitido la secuenciación de los genomas de dos nuevas bacterias: Microbacterium forte y Stenotrophomonas goyi.

Según la investigadora Alexandra Dubini, este consorcio surgió de una contaminación accidental en el laboratorio, lo que llevó al descubrimiento de estas nuevas bacterias.

Este emocionante avance, documentado en el prestigioso Journal Science of The Total Environment, no solo allana el camino hacia una producción de hidrógeno más limpia y sostenible, sino que también revela nuevas oportunidades en el campo de la biotecnología y la bioenergía, destacando el papel crucial que la investigación científica desempeña en la construcción de un futuro más sostenible para todos.

Con estos hallazgos, el consorcio de algas y bacterias no solo promete transformar la forma en que producimos energía, sino que también nos brinda una esperanza renovada para un futuro más verde y próspero.

 
 
 

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