La Bolsa de Cereales de Buenos Aires puso en marcha la campaña gruesa 2026/27 con una proyección que vuelve a colocar al maíz entre los grandes protagonistas del ciclo agrícola. La entidad, una de las principales instituciones de referencia para el seguimiento de los cultivos en la Argentina, estima que se sembrarán 8,4 millones de hectáreas y que la producción podría alcanzar las 66 millones de toneladas, un 3,1% más que en la campaña anterior.
La expectativa productiva viene respaldada por condiciones climáticas muy favorables. Los campos comienzan el ciclo con buenos perfiles hídricos y las perspectivas de un evento “El Niño” de fuerte intensidad podrían sostener una elevada disponibilidad de agua en buena parte de la zona núcleo.
La abundancia hídrica, sin embargo, también exigirá atención. En los ambientes que reciban precipitaciones por encima de lo habitual podrían aparecer excesos de humedad y anegamientos, por lo que el manejo deberá ajustarse a situaciones muy diferentes incluso dentro de una misma región productiva.
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La nutrición del maíz como variable de captura
Para el maíz, disponer de agua abre la posibilidad de expresar altos rendimientos, aunque esa condición necesita estar acompañada por una oferta de nutrientes acorde con el crecimiento del cultivo. Una planta que desarrolla más biomasa también aumenta sus requerimientos y convierte a la nutrición en una de las variables centrales para aprovechar el potencial de la campaña.
Profertil, la principal empresa argentina dedicada a la producción y comercialización de fertilizantes, puso el foco precisamente sobre ese aspecto al inicio del nuevo ciclo. La compañía sostiene que una estrategia eficiente debe partir del conocimiento de cada lote y de la disponibilidad real de nutrientes que encontrará el cultivo durante su desarrollo.
El análisis de suelo ocupa un lugar central en esa planificación. Permite conocer la disponibilidad de nutrientes, detectar posibles limitantes y definir una estrategia adaptada a las características de cada ambiente, en lugar de trabajar con esquemas generales que no necesariamente responden a las necesidades del lote. Calibrar las dosis de fertilización permite afinar la inversión y evitar tanto deficiencias que resignen quintales como aplicaciones que no se traducen en rendimiento adicional.
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El nitrógeno y los tres componentes del rendimiento
Entre los nutrientes que intervienen en el desarrollo del maíz, el nitrógeno ocupa un lugar central. Su disponibilidad durante las etapas vegetativas y reproductivas configura la biomasa que cada planta tendrá para definir los tres componentes del rendimiento: número de espigas por metro cuadrado, número de granos por espiga y peso individual de cada grano. Una limitación nitrogenada en cualquiera de esas ventanas recorta el resultado final de manera difícil de compensar más adelante en el ciclo.
La urea granulada sigue siendo la fuente nitrogenada más extendida en la agricultura argentina. Su eficiencia de aprovechamiento, sin embargo, depende del manejo. Las pérdidas por volatilización, la transformación del nitrógeno en amoníaco gaseoso que se disipa a la atmósfera tras una aplicación superficial, representan uno de los problemas más frecuentes, agravado por las condiciones de alta temperatura y humedad que suelen coincidir con la ventana de fertilización del maíz.
Urea protegida para reducir pérdidas
Los productores cuentan hoy con tecnologías que permiten minimizar esas pérdidas y mejorar la proporción de nitrógeno que efectivamente llega al sistema radicular. eNeTOTAL PLUS, desarrollada por Profertil, es una urea protegida con inhibidor de la ureasa, la enzima del suelo que cataliza la hidrólisis de la urea y libera amoníaco. Al frenar temporalmente esa reacción, el producto extiende la ventana de incorporación del nitrógeno al perfil, asegurando mayor disponibilidad para el cultivo incluso en aplicaciones superficiales donde la urea convencional queda más expuesta.
Profertil es la principal empresa de producción de fertilizantes de Argentina. En su planta de Ingeniero White, donde opera desde 2001, alcanza una producción anual de urea granulada superior a 1,32 millones de toneladas de urea y 790.000 toneladas de amoníaco. Actualmente está integrada por Adecoagro, con el 90% de la participación, y la Asociación de Cooperativas Argentinas, con el 10% restante.


