Un feedlot que formula su propia ración con maíz propio, un tambo que combina silaje con un núcleo vitamínico, una granja avícola que trabaja íntegramente con alimento peleteado de origen industrial y un productor ovino que apenas suplementa integran el mismo universo productivo, pero ninguna estadística oficial los registra junto con los demás. En la Argentina no existe una medición directa que abarque todos los componentes de la nutrición animal, y sin una unidad común las comparaciones entre sistemas resultan imposibles. La industria que abastece a ese universo mueve decenas de millones de toneladas de granos, subproductos y aditivos cada año.
Para cubrir ese vacío, la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA) —entidad fundada en 1960 que nuclea a la mayor parte de las empresas de alimentos balanceados, premezclas, aditivos y alimentos para mascotas del país— desarrolla desde 2017 el Coeficiente Equivalente Alimento (CEA), una metodología que expresa en una misma unidad todas las formas de alimentación y se actualiza cada año. La Cámara acaba de presentar los datos correspondientes a 2025.
Un mercado de 35,1 millones de toneladas
El CEA total alcanzó las 35,1 millones de toneladas en 2025, frente a 34,7 millones del año anterior, con un incremento del 1,1%. Dentro de ese volumen, el componente correspondiente a alimentos balanceados y concentrados llegó a 18,7 millones de toneladas, con un crecimiento interanual del 2,1%.
La cifra global abarca mucho más que el alimento balanceado industrializado —peleteado, extrusado o en harina—. Contabiliza también el que los propios productores elaboran para su consumo y las dietas preparadas en los establecimientos de producción de carne y leche. La metodología traduce todas esas formas de alimentación a una unidad equivalente estandarizada, lo que habilita comparar sistemas que de otro modo no tendrían denominador común.
“Hoy por hoy la metodología de cálculo que tenemos para el CEA es muy representativa de lo que pasa en la industria”, explicó Federico Etcheverry, ingeniero agrónomo y expresidente de CAENA, responsable de la elaboración del indicador.
Cómo se construye el indicador
El punto de partida son los stocks animales registrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) —el organismo estatal que audita la sanidad y la trazabilidad de la producción agroalimentaria argentina— y por los demás organismos oficiales competentes. Sobre esa base se calculan las necesidades nutricionales de cada especie y categoría, considerando cantidad de animales, consumo, conversión, faena y características de los distintos sistemas productivos.
A esa demanda se le aplica después el Coeficiente de Industrialización CAENA, que estima qué proporción de los requerimientos nutricionales llega efectivamente por la vía de alimentos balanceados, suplementos, premixes, núcleos o aditivos provistos por empresas del sector.
El cálculo se realiza sobre años cerrados. La disponibilidad de las estadísticas oficiales, en particular las del stock bovino, determina que los resultados recién puedan consolidarse varios meses después de finalizado cada ejercicio.
Dónde está la brecha
El CEA también calcula cuál sería la demanda si la totalidad de los animales recibiera una dieta nutricionalmente balanceada según sus requerimientos. Para 2025 ese potencial fue estimado en 191,3 millones de toneladas.
La propia Cámara aclara que la cifra no constituye una proyección de ventas de alimentos balanceados ni supone que ese volumen deba ser provisto por la industria. Se trata de un ejercicio teórico que incorpora todas las fuentes posibles de una dieta, desde balanceados, concentrados, suplementos, premixes y núcleos hasta granos, forrajes y silajes.
Los bovinos de carne registraron un CEA de 12,34 millones de toneladas frente a un potencial de 152,8 millones. El volumen de 2025 fue levemente inferior a los 12,40 millones de 2024, principalmente por la caída del stock. “El potencial es enorme”, señaló Etcheverry, que ubicó a esta actividad “por lejos” como la de mayor brecha entre la situación actual y la potencial.
En los bovinos de leche la distancia se achica de manera notable, con un CEA de 10,39 millones de toneladas frente a un potencial de 12,12 millones.
Las producciones más intensivas muestran una alta utilización de nutrición formulada. Los pollos de engorde alcanzaron 5,91 millones de toneladas; los porcinos, 3,72 millones; y las aves de postura, 2,58 millones. En las tres actividades el modelo considera un coeficiente de industrialización del 100%.
En el extremo opuesto aparecen equinos y ovinos. Los primeros registraron un CEA de apenas 95.706 toneladas frente a un potencial de 9,32 millones. En ovinos la relación fue de 27.192 toneladas contra 4,76 millones.
La acuicultura, el mayor crecimiento del año
El mayor avance interanual entre todas las categorías analizadas correspondió a la acuicultura, con un alza del 27,6%, al pasar de 17.045 toneladas en 2024 a 21.756 toneladas en 2025. También aquí la metodología considera un coeficiente de industrialización del 100%, y el crecimiento aparece vinculado, entre otros factores, al desarrollo de la producción de trucha arcoíris en la cuenca del río Limay.
El diagnóstico de la Cámara
Para CAENA, el objetivo del CEA pasa por disponer de una referencia estable que permita seguir la evolución de la nutrición animal argentina, comparar cambios entre especies y dimensionar las oportunidades de mejora en la alimentación y la eficiencia de los sistemas productivos.
“En nutrición no tenemos que salir a aprender nada. Nosotros tenemos técnicos muy bien formados, tenemos empresas de nutrición de primer nivel”, sostuvo Etcheverry. En esa línea, planteó que “el desafío pasa por generar las condiciones que permitan que una mayor cantidad de productores incorpore herramientas nutricionales a sus sistemas”.
Congreso CAENA 2026, el 22 de octubre
El 22 de octubre, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la Cámara realizará una nueva edición de su Congreso de Nutrición Animal bajo el lema “Argentina 2026: el año de la proteína animal”, con foco en cómo mejorar la conversión de nutrientes para ganar eficiencia, calidad y competitividad en las distintas cadenas.
El programa reúne al economista Gustavo Lazzari, al exsubsecretario de Ganadería Rodrigo Troncoso y a especialistas internacionales como Roselina Angel, referente en nutrición aviar; Claus Kettermann, especialista en bioseguridad; y Josep Gasa, que abordará eficiencia y competitividad en producción porcina. Completan la agenda Sabine Papendieck, con el impacto de la nutrición animal sobre la huella de carbono; Nicolás Di Lorenzo y Matías Stangaferro, en bovinos de carne y leche; Emilio Scappaticcio, sobre nutrición y tamaño del huevo; Ariovaldo Zani, con el mercado y la regulación de la nutrición animal en Brasil; Lucas Maglio, sobre el desarrollo de la acuicultura en Sudamérica; y Aulus Cavalieri, con innovaciones en extrusados para perros y gatos.
El encuentro incluirá además una Ronda de Negocios con compradores internacionales.


