En la Casa de La Rioja, ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el gobernador Sergio Casas presentó la Ruta de Torrontes. Un recorrido fascinante por las diferentes bodegas de la provincia, que alberga una belleza paisajística de alto impacto.
Se trata de un itinerario turístico basado en la producción del vino en torno al cual se ofrecerán productos recreativos y culturales que permitan al visitante explorar su cadena de valor desde la producción primaria hasta la mesa. Integra a viticultores, bodegas, restaurantes, hoteles y diversos agentes turísticos, complementariamente a otros agricultores, artesanos y agroindustrias.
La uva torrontés es la única cepa originaria de Argentina. Surgió de manera autóctona en la provincia de La Rioja por el cruzamiento genético natural de la uva Moscatel de Alejandría y la criolla chica, introducidas durante la época colonial. Junto al Malbec, son los vinos que caracterizan al país en el exterior. Ha logrado varios premios importantes, siendo el más destacado el Nacarí Esmerilado, distinguido con el Oscar de Oro al mejor vino blanco del mundo en 1987 en Burdeos, Francia.
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La provincia cuenta con tres zonas claramente identificadas donde se encuentran las 19 bodegas. En los valles de Famatina, el valle de Bermejo y La Costa Riojana se cultivan las casi 7500 hectáreas de viñedos, donde el 29% corresponden a la uva torrontés. La Rioja es la provincia con mayor producción de vinos orgánicos del país con 700 hectáreas certificadas.
La uva torrontés tiene una alta tolerancia a la sequia y a los suelos salinos. Estas propiedades llevan a que los productores elijan esta variedad, ya que con muy poco riego, logran producciones aceptables. La falta de agua lleva que los aromas se concentren en la uva, hecho que se refleja en otros productos regionales otorgándole una característica distintiva propia.
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Los suelos aluvianados de los valles con textura franco-arenosa principalmente y los más de 1000 metros sobre el nivel del mar donde, sumados a las condiciones de baja humedad ambiente, alta radiación solar y una amplitud térmica en varano que promedia 35° C durante el día y 17° C en las noches, logran el terroir único que caracteriza a los vinos de esta región.
Sin embargo, enólogos destacados atribuyen un toque especial a las levaduras, que gracias a la biotecnología, La Rioja cuenta desde el año 2000 con una levadura ecotípica -LRV94/5- cultivada especialmente para la producción de vino torrontés.


