Detrás de cada crema facial, cada lápiz labial y cada protector solar hay una química que rara vez figura en la etiqueta. Buena parte de los ingredientes activos que dan textura, deslizamiento y sensación en la piel a los productos de belleza provienen de derivados fósiles. Son moléculas que funcionan bien, que la industria conoce y domina desde hace décadas, y que hasta hace poco nadie discutía. Esa base empezó a moverse. La presión sobre las emisiones de alcance 3 —las que una empresa genera a lo largo de toda su cadena de proveedores— de consumidores cada vez más atentos al origen de lo que se aplica en el cuerpo empujaron al sector de cosmética y cuidado personal a buscar alternativas que reduzcan la huella ambiental sin resignar desempeño. El desafío no es menor, porque en belleza la sensorialidad no se negocia: un ingrediente sostenible que deje una sensación desagradable en la piel no tiene mercado.
En ese cruce entre exigencia ambiental y exigencia de calidad se ubica la alianza que acaban de anunciar la alemana Evonik y la escocesa Celtic Renewables. Evonik, uno de los mayores fabricantes mundiales de especialidades químicas, con casi un siglo de trayectoria proveyendo ingredientes cosméticos, está utilizando el biobutanol de Celtic Renewables para producir ECOHANCE® Soft BOL, un emoliente sostenible destinado a cosméticos y productos de cuidado personal. La combinación del insumo renovable con la experiencia de formulación de Evonik da como resultado un ingrediente que, según ambas compañías, cumple al mismo tiempo con las expectativas de rendimiento y las ambientales.
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Qué es un emoliente y por qué importa el biobutanol
Un emoliente es el componente que le da a una crema o a un maquillaje su tacto, su deslizamiento y su capacidad de humectar y suavizar la piel. Es lo que hace que un producto se sienta sedoso al aplicarlo y lo que ayuda a distribuir de manera uniforme pigmentos y filtros. Sin un buen emoliente, una formulación puede tener todos los activos correctos y aun así resultar áspera o pesada al contacto.
El insumo con el que Evonik fabrica el suyo es el biobutanol, un alcohol de cuatro carbonos derivado de biomasa. Frente al etanol presenta mayor contenido energético, menor presión de vapor y mejor resistencia al agua, propiedades que lo vuelven versátil como materia prima industrial. Según explicó Evonik, esta molécula en particular no se había utilizado antes en aplicaciones cosméticas; fue su trabajo de formulación el que la transformó en un ingrediente de alto desempeño con buenas propiedades sensoriales. La compañía sostiene que el emoliente resultante aporta excelente textura y tacto, además de favorecer el humectado de pigmentos y la solubilidad de filtros UV en fórmulas solares y de color.
Residuos de whisky y papas rechazadas como materia prima
La clave ambiental del producto está en el origen del biobutanol. Celtic Renewables, una empresa escocesa de tecnología verde con su biorrefinería en Grangemouth, cerca de Falkirk, produce su biobutanol enteramente a partir de materias primas de descarte de proximidad. Entre ellas, el pot ale de las destilerías de whisky —el residuo líquido que queda tras la destilación— y papas rechazadas que no llegan al mercado alimentario.
El proceso convierte subproductos de la industria agroalimentaria en compuestos químicos de valor. Según detalló Evonik, ECOHANCE® Soft BOL se elabora mediante un proceso de química verde a partir de corrientes laterales y de residuos, con un método enzimático alimentado con electricidad 100% renovable, lo que reduce de manera significativa las emisiones de CO₂ en comparación con las alternativas convencionales.
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Bettina Brierly, directora comercial de Celtic Renewables, dimensionó el problema que este tipo de insumos busca resolver. “El sector cosmético enfrenta un desafío inmenso para reducir sus emisiones de alcance 3”, señaló. “Hoy se usan químicos de origen fósil en un amplio rango de aplicaciones cosméticas, desde cremas faciales hasta brillos labiales, incorporados como ingredientes activos en el proceso de fabricación”. Según la ejecutiva, al pasar a alternativas de base biológica las emisiones de estos cosméticos cotidianos pueden recortarse hasta en un 60%, sin que los consumidores tengan que cambiar sus hábitos de compra y con muy poco impacto en el proceso de manufactura.
Wolfgang Goertz, vicepresidente de Soluciones Cosméticas de Evonik, se refirió al encaje entre el insumo y la necesidad de la compañía. “El butanol que obtenemos de Celtic Renewables se ajusta perfectamente a lo que necesitamos”, afirmó. “Nuestros clientes realmente valoran el emoliente cosmético que fabricamos con esta materia prima; logramos una gran sensorialidad, textura y tacto”. Los objetivos de sostenibilidad de Evonik, agregó la empresa, van más allá de la reducción de carbono e incluyen la transparencia y la trazabilidad, desde el origen de la materia prima hasta el producto terminado.
Qué sigue
Ambas compañías ya trabajan en extender el uso de los productos químicos de base biológica de Celtic Renewables a otras aplicaciones cosméticas elaboradas de forma sostenible. La colaboración no se agota, entonces, en el emoliente ECOHANCE® Soft BOL, sino que apunta a construir un portafolio más amplio de ingredientes derivados de residuos, en el que las corrientes de descarte del whisky, la papa y otros subproductos agroindustriales sirvan de base para nuevas formulaciones.


