A fines de la década del noventa, cuando el modelo agroexportador argentino comenzaba a transformarse profundamente con la adopción de biotecnología, siembra directa y nuevas escalas productivas, un actor silencioso pero fundamental se preparaba para dar un salto que cambiaría la forma en que el país se abastecía de fertilizantes. En 2001, Profertil comenzó la producción local de urea granulada, un insumo clave para el crecimiento de los cultivos. Un cuarto de siglo después, esa decisión no solo consolidó su lugar en la agroindustria argentina: lo posicionó como un pilar estratégico de la agricultura nacional.
Hoy, Profertil produce más de 1.300.000 toneladas de urea por año, abasteciendo la mitad del mercado interno. Su presencia no se limita a los cultivos extensivos que dominan la zona núcleo, como maíz, trigo y cebada, sino que también es vital en economías regionales que sostienen comunidades enteras: yerba mate en el nordeste, caña de azúcar en el noroeste, algodón en el Chaco y muchos otros cultivos que requieren un manejo preciso de nitrógeno para alcanzar su potencial productivo.
Un insumo invisible, pero vital
La urea es uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados a nivel global por su alta concentración de nitrógeno —alrededor del 46%— y su eficiencia agronómica. Su aplicación permite no solo aumentar los rendimientos, sino también sostener la fertilidad de los suelos y mejorar la relación entre producción y consumo de nutrientes, aspectos clave para la sostenibilidad agraria. En un país con más de 30 millones de hectáreas agrícolas, contar con una producción nacional estable de este insumo es estratégico tanto en términos económicos como logísticos y ambientales.
Profertil, una empresa con base industrial en Bahía Blanca y distribución en todo el país, se convirtió en el actor central de esa estrategia. La planta, una de las más importantes del hemisferio sur en su tipo, atraviesa actualmente un momento bisagra: acaba de completar la parada técnica más relevante de su historia, un proceso complejo de actualización tecnológica que la prepara para operar con mayor eficiencia, seguridad y rendimiento durante los próximos años.
Nueva imagen, mismo propósito
Con motivo del aniversario, Profertil renovó por completo su identidad visual. No se trata solo de un cambio estético: es una forma de representar una evolución más profunda en su propósito y valores. En un contexto donde la eficiencia productiva ya no alcanza si no va acompañada de sostenibilidad y compromiso con el entorno, la compañía pone el foco en el asesoramiento técnico a los productores, el uso responsable de los recursos naturales y la articulación con las comunidades locales.
“Llegamos a este 25° aniversario con nuestra planta puesta a punto, una estructura accionaria alineada con el largo plazo y el desafío de acompañar a los productores en un contexto que exige eficiencia, conocimiento y sostenibilidad para el cuidado del suelo”, afirmó Marcos Sabelli, CEO de Profertil. “Nuestro equipo tiene el expertise necesario y la calidad humana indispensable para lograrlo”, agregó.
Este concepto de “estructura alineada con el largo plazo” hace referencia a un cambio en el esquema accionario de la empresa, ahora enfocado en consolidar una visión estratégica que priorice no solo la rentabilidad, sino también la permanencia y evolución del negocio dentro de un agro cada vez más desafiante y demandante de respuestas integrales.
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Sostenibilidad como horizonte
Durante estos 25 años, Profertil no solo creció en volumen, sino también en su forma de operar. El eje de su propuesta actual se sostiene sobre cuatro pilares: calidad de producto, seguridad operativa, cuidado ambiental y eficiencia energética. A través de sus programas de capacitación y asesoramiento agronómico, promueve las mejores prácticas en el uso de fertilizantes, apuntando a un manejo equilibrado de los nutrientes del suelo y a una producción con menor huella ambiental.
Esta visión se inscribe plenamente en los principios de la bioeconomía, que busca maximizar el aprovechamiento de los recursos biológicos en forma sostenible, eficiente e inclusiva. Profertil, como empresa productora de insumos esenciales, es una pieza clave en esta transición hacia un modelo agroindustrial más resiliente, que combine ciencia, tecnología y compromiso territorial.
En un momento donde la producción de alimentos, fibras y energía enfrenta desafíos globales sin precedentes —desde el cambio climático hasta la volatilidad de los mercados internacionales—, contar con empresas que entienden su rol más allá del balance económico es una ventaja competitiva que pocos países pueden ostentar.


