Ocho mil litros por mes. Esa es, aproximadamente, la cantidad de combustible que necesita la flota activa de Despeñaderos, una localidad de 10.000 habitantes ubicada a 45 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba, para mantener en funcionamiento los vehículos con los que el gobierno municipal presta sus servicios cotidianos. Durante años, como ocurre en prácticamente cualquier administración local, ese consumo estuvo asociado al gasoil. Desde 2025, una parte creciente comenzó a tener otro origen.
En septiembre de aquel año, el municipio puso en marcha un módulo de producción de biodiésel destinado al autoconsumo y comenzó a trabajar con B20, una mezcla formada por 20% de biocombustible y 80% de combustible fósil. La experiencia permitió trasladar una estrategia de reducción de emisiones a una operación concreta, con vehículos en uso, consumos mensuales medibles e infraestructura instalada para sostener el abastecimiento.
Durante los primeros diez meses de funcionamiento, entre octubre de 2025 y julio de 2026, la flota consumió alrededor de 80.000 litros de B20. Según las estimaciones difundidas por el municipio, ese volumen permitió evitar la emisión de unos 28.000 kilogramos de dióxido de carbono equivalente.
El 31 de julio de 2026, Despeñaderos volvió a modificar la composición del combustible utilizado en sus vehículos. Desde entonces, la mezcla pasó a contener 30% de biodiésel y 70% de gasoil grado tres.
Con ese movimiento, las autoridades locales dicen que Despeñaderos se convirtió en el primer municipio de Argentina en utilizar biodiésel B30 en su flota municipal.
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Producción local y biodiésel B30 con lógica de cadena
En la localidad opera Nutrifarms, una empresa del Grupo Dos Ríos dedicada a la nutrición porcina, que amplió sus instalaciones en los últimos años e incorporó una planta de extrusado de soja y maíz. A partir del aceite obtenido en ese proceso, la firma comenzó a producir biodiésel para autoconsumo, generando un circuito donde la materia prima y el combustible se originan en el mismo entorno productivo. Esa lógica de agregado de valor en origen, sostenida por una empresa que emplea a más de trescientas personas en la zona, le da a la iniciativa municipal una base de abastecimiento cercana y estable.
La iniciativa también se apoya en el respaldo institucional de la provincia. El Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de Córdoba, a través de la Dirección Provincial de Biocombustibles y Bioenergías, acompaña al municipio en el marco de la política más amplia de migración de flotas que la provincia impulsa desde hace años. Despeñaderos no solo se sumó a esa estrategia, sino que la llevó más lejos que cualquier otro municipio del país.
Próximo paso: B40 para 2028
El municipio proyecta continuar incrementando el porcentaje de biocombustible de manera progresiva. El objetivo planteado es que para 2028 la totalidad de la flota municipal pueda operar con B40, una mezcla que contendría un 40 % de biodiésel. Ese nivel de corte es habitual en programas de flotas públicas de países como Indonesia, que este año llevó su mandato nacional al 50 %, pero no tiene antecedentes en Argentina.
Con infraestructura propia de expendio, producción local de biodiésel, el respaldo de la provincia y diez meses de operación continua sin inconvenientes reportados, Despeñaderos avanza hacia esa meta con un recorrido verificable. La intendenta Carolina Basualdo, designada Embajadora por América Latina del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía, ha convertido a la localidad en un caso de referencia en políticas municipales de sostenibilidad. La adopción de B30 es la medida más reciente de una agenda que también incluye programas de economía circular, gestión de residuos y articulación con la industria local.


